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Cuando en nosotros hay el deseo de algo, eso quiere decir que esencialmente existe en nosotros la posible realización de ese algo. El deseo puede tener dos formas básicas: o bien yo deseo llegar a ser de un modo determinado, o bien deseo algo externo a mí. Yo puedo desear llegar a vivir con una gran serenidad, o con una gran seguridad interior, o con una gran paz; o puedo desear una casa muy bonita, o poder disponer de unos medios económicos que me permitan una autonomía en mi vida.

Viernes, 09 Mayo 2014 15:56

La alquimia del sueño

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Como ya hemos comentado en algún otro artículo, un proceso inherente a cualquier trabajo de autorrealización que se precie de tal es el de la desidentificación personal, la constatación de que aquello que creías ser, y que hasta el momento te conducía por un camino con más de un bache, por fortuna no se corresponde con una realidad esencial más profunda, rica y fecunda que se va abriendo paso en nuestra conciencia.

Una de las consecuencias de esta desidentificación la encontramos en el hecho de que, al poder vivirte en otro nivel de conciencia, las vicisitudes experimentadas en el nivel anterior van tomando un cariz muy distinto, pasan de ser el factor determinante de tu vida a algo así como información que, en determinadas circunstancias, puede cumplir un determinado propósito.

Viernes, 09 Mayo 2014 15:51

Existir a lo grande

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El Potencial que somos, la capacidad de ver amar y hacer que somos, se actualiza en respuesta a los estímulos que nos llegan del exterior. Estamos en continuo movimiento de intercambio con este exterior que a la vez nos sirve de estimulo. Necesitamos sostener nuestro cuerpo para, a continuación, ponernos a entender, integrar y trasformar las circunstancias que se nos presentan y en el seno de las cuales existimos. Es un intercambio que redunda en un crecimiento mutuo: yo me desarrollo en el mundo y el mundo evoluciona gracias a mí. 

El deseo hace proyectarme hacia algo porque intuyo que a través de aquel algo yo podré realizar un mayor grado de mi propia identidad, o de mi plenitud, o de mi satisfacción, o de mi claridad mental, o de algo que para mí es importante. Pero el deseo en sí no es realización. El deseo no es nada más que una tensión hacia algo. El deseo es una relación que hay entre yo tal como me vivo ahora y yo tal como me intuyo o espero llegar a ser. El deseo es importante, es fundamental, pero a condición de que llegue a su término. En la medida en que yo aprendo a actualizarlo, a convertirlo en acto, en realidad presente, es positivo; pero es obstáculo en la medida en que yo me acostumbro a vivir en el deseo, y sostengo, mantengo, alimento, este deseo.