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El deseo hace proyectarme hacia algo porque intuyo que a través de aquel algo yo podré realizar un mayor grado de mi propia identidad, o de mi plenitud, o de mi satisfacción, o de mi claridad mental, o de algo que para mí es importante. Pero el deseo en sí no es realización. El deseo no es nada más que una tensión hacia algo. El deseo es una relación que hay entre yo tal como me vivo ahora y yo tal como me intuyo o espero llegar a ser. El deseo es importante, es fundamental, pero a condición de que llegue a su término. En la medida en que yo aprendo a actualizarlo, a convertirlo en acto, en realidad presente, es positivo; pero es obstáculo en la medida en que yo me acostumbro a vivir en el deseo, y sostengo, mantengo, alimento, este deseo. 

Jueves, 03 Abril 2014 09:08

El rigor en el despertar y en los diarios

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Si el Trabajo no incidiera en nuestra conciencia, nos pasaríamos la existencia cazando moscas; dedicándonos a cuestionarnos por un lado y a ensalzarnos por otro, admirando a determinadas personas y criticando a la mayoría, en un vano intento de conseguir un poco de autoestima y seguridad interior. 

Por eso tenemos que ser rigurosos y no permitir que el personaje diluya nuestros esfuerzos; porque tener la oportunidad de vivir lo que somos y renunciar a ella para defender un status quo basado en una supuesta debilidad es algo que no tiene calificativo. Y sin embargo esta es la estrategia que siempre ha utilizado el personaje: protestar excusándose en lo mucho que sufre y la cantidad de obligaciones que tiene.

Jueves, 03 Abril 2014 08:38

Los estímulos en el Trabajo, contacto y evolución.

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Normalmente, suele haber dos grandes motivos para empezar a hacer el Trabajo, por una parte hay personas que en algún momento han visto su vida sacudida por un hecho más o menos extraordinario, que puede ser tanto una alguna experiencia directa con otros niveles de conciencia como también algo más “terrenal”, por ejemplo la pérdida de alguien querido. En el otro extremo están también aquellas personas que, sin que haya sucedido nada especialmente relevante, el simple contacto cotidiano con la realidad genera en ellos un ruido interior, a veces eco de problemas más o menos constatables y a veces no,que les está diciendo, y ellos son capaces de entenderlo, que en esta vida ha de haber algo más de lo que están habitualmente manejando, y que es necesario buscar de alguna manera este algo más.

Domingo, 02 Marzo 2014 21:02

Vivir despierto

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Si alguien de Barcelona, o de Sevilla, viaja por vez primera a París, pongamos por ejemplo, no se le ocurrirá mandar una postal que diga: “Estamos en una ciudad que no es Barcelona, o Sevilla”. Hablará de donde está, no de dónde estaba antes de moverse.

Sin embargo, cuesta Dios y ayuda, conseguir que dejemos de explicar el despertar comentando que no estamos nerviosos, angustiados y confusos. Hay que insistir mucho para que se acabe escribiendo que experimentamos seguridad, paz y claridad. Y no es porque sí, es porque la gente ha venido al Trabajo para no estar nervioso, angustiado y confuso. Después se han encontrado con la sorpresa de que experimentan seguridad, paz y claridad; pero como esto, inicialmente, no lo pueden mantener, vuelven a caer en la trampa de luchar contra el nerviosismo, la angustia y la confusión.