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Sábado, 06 Junio 2015 08:38

El sentido de nuestra vida de relación personal

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Nuestra relación con los demás es, al principio, una relación de superficie; yo estoy identificado en mis modos de ser y percibo al otro sólo en sus modos de ser; yo me vivo a mí mismo por criterio de comparación: yo soy más o menos que lo de más allá, y mi valoración de lo otro está en función de estos más y estos menos con los que me valoro a mí mismo.

Sábado, 06 Junio 2015 08:38

El sentido de nuestra vida de relación personal

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Nuestra relación con los demás es, al principio, una relación de superficie; yo estoy identificado en mis modos de ser y percibo al otro sólo en sus modos de ser; yo me vivo a mí mismo por criterio de comparación: yo soy más o menos que lo de más allá, y mi valoración de lo otro está en función de estos más y estos menos con los que me valoro a mí mismo.

Domingo, 10 Mayo 2015 06:50

El Trabajo y la conciencia del yo-esencial

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Interpretación  desde la perspectiva de Antonio Blay, de la Parábola del Sembrador en el Seminario sobre el Evangelio (Mt. 13, 1-23) realizado en Dueñas en mayo de2015

Agradecimientos a todos los que han colaborado en su traducción e interpretación.

El propósito de realizar el Yo esencial: Proceso y pruebas de coherencia.

Esta parábola se ha revelado como una guía para ver de dónde partir, al trabajar este propósito desde el acontecer diario. La Parábola nos orienta en la superación de un camino sembrado por los subterfugios, las inseguridades, y en consecuencia la superficialidad del personaje.

En primer lugar, la conciencia del Yo esencial debe salir de la personalidad, y situarse en el observador, para ver el origen de las ideas que reclaman atención en las distintas facetas de esta personalidad.

Sábado, 09 Mayo 2015 06:40

Atender al otro

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Lo más importante es que yo aprenda a descubrir la importancia del otro, que yo aprenda a descubrir que el otro, tan sólo por el hecho de ser el otro, sea quien sea ese otro, es al menos tan importante como yo. Por lo tanto, tengo que aprender a descubrir este valor: el otro tiene la misma realidad que yo, tiene una vida interior exactamente como la tengo yo, tiene una voluntad interior, unas aspiraciones, unos deseos, un modo de ver las cosas, una experiencia detrás de sí, está viviendo todas las situaciones por lo menos con la misma intensidad como las vivo yo, y son tan importantes para él como lo son para mí. Pero yo nunca vivo esto así. Teóricamente acepto que es así, pero a la hora de tratar con los demás yo me hallo centrado en mi modo de pensar y de sentir, y los otros modos de pensar y sentir son para mí secundarios, muy secundarios.

En el momento de la relación humana yo he de aprender a vivir al otro con la misma realidad y la misma importancia con que me vivo a mí.