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Martes, 30 Enero 2018 18:53

Dificultades para ver la realidad despiertos

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Estamos tan acostumbrados a vivir dormidos que cuando experimentamos inicialmente el despertar tendemos a percibirlo como una especie de paréntesis, como si fuera una pequeña meditación de la que tenemos que salir para atender la realidad exterior que nos está presionando. Por eso es tan importante resaltar que lo genuino del despertar es precisamente la acción, por oposición a las reacciones mecánicas que el mecanismo del personaje tiene previstas para cada circunstancia.

Dormido, si me dicen “x” el personaje reacciona haciéndome sentir “y” y respondiendo “z”; si me dicen “&” el personaje reacciona haciéndome sentir “$” y respondiendo “@”; yo no pinto nada, lo que sucede fuera dispone lo que el mecanismo contestará.  En cambio, despierto soy consciente de mi capacidad de ver, amar y hacer y utilizo estas capacidades para responder a la realidad que estoy viviendo en cada momento, decidiendo conscientemente, en primera persona, qué respuesta voy a dar.

Martes, 30 Enero 2018 18:35

Nuestro trabajo: atención y apertura

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Si todo el mal reside en el empequeñecimiento, en la rigidez mental, en el alejamiento del centro y en la superficialidad en que nos hemos encerrado, es evidente que lo único que nos puede redimir, el único medio para redescubrirnos, para volver a ser nosotros mismos, es una doble actitud: de apertura y de atención, porque esto sigue la dirección inversa de lo que nos está ocurriendo. Si estamos cerrados y oscuros, para corregirnos tendremos que abrirnos y estar más despiertos. Esta es la clave de la combinación de la puerta de nuestra mente. Si aprendiéramos a estar más abiertos ensancharíamos nuestro horizonte y si aprendiéramos a estar más despiertos descubriríamos mejor la naturaleza de todo cuanto existe dentro y alrededor nuestro. Pues no se trata de adquirir nada más, sino simplemente de descubrir lo que existe. Para eso se requieren sólo dos cosas: abrir y mirar. Y para poder mirar claro hay que estar mentalmente despiertos. O sea, que realmente lo que nos falta es cultivar más y mejor lo que ya tenemos: saber mirar y saber abrir. Puntualicemos estas dos cosas por partes.

Sábado, 30 Diciembre 2017 17:32

Despiertos la esperanza se convierte en trabajo

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Cuando llegamos al Trabajo siempre lo hacemos con la esperanza de ser mejor, de llegar a ser felices, la esperanza de ser nosotros, de encontrar nuestra luz, de conseguir que todo en nuestra vida se solucione, etc. La esperanza es un motor que siempre nos ha empujado a buscar, siempre nos ha alimentado ese anhelo de verdad, de realidad, de felicidad, de plenitud. La esperanza es una mirada al futuro, es creer en que este sea mejor que el presente, incluso ponemos la esperanza en los demás para que nos aporten felicidad. A nivel social depositamos la esperanza en los niños para que el mañana pueda ser un mundo mejor. Ponemos esperanza en el mañana para que este sea benévolo con nosotros y los nuestros.Nos fijamos en el futuro porque en el presente no nos sentimos dignos ni completos.

El problema lo tenemos cuando estando dormidos llega el futuro y nos sentimos profundamente decepcionados, volvemos a recurrir a la esperanza en el año que viene, para que este nos traiga aquello que añoramos o creemos que no tenemos y merecemos o esperamos que nos toque la lotería, hasta nos llegamos a hacer promesas a nosotros mismos sobre nuestra conducta que acaban cayendo en saco roto porque las dinámicas del personaje son incansablemente repetitivas.

Sábado, 30 Diciembre 2017 17:20

Transformarse en el sendero mismo

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Tanto en el ámbito del denominado “desarrollo personal” como en la esfera de la espiritualidad en sentido estricto, se usan con frecuencia los términos proceso y sendero para hacer mención a la dinámica que desemboca en la transformación de uno mismo. Así se suele contemplar: como un camino en el que ir avanzando. Sin embargo, Helena P. Blavatsky, en La Voz del Silencio, afirma: “No puedes recorrer el Sendero antes de que te hayas convertido en el Sendero mismo” (I,58). ¿Qué significa esto?
     
Es un espléndido aviso a navegantes: a ti que te pones en marcha e inicias la travesía para descubrir quién eres realmente y vivir coherentemente como tal, no olvides nunca que no se trata de buscar un camino exterior a ti mismo, sino de centrarte en ti y conocerte plenamente. Y el conocimiento de ti mismo tiene un punto de partida obligatorio que radica en saber cómo eres en el momento presente y examinar todo lo que en ti se mueve y manifiesta. Es decir, analizar conscientemente tus emociones y deseos, tus ideas y pensamientos, tus motivos y motivaciones, tu naturaleza interior… las raíces de tu ser. Y ningún aspecto debe quedar fuera de este examen que, por otra parte, nada tiene que ver con la culpa, la carga y el pecado generados en el imaginario de las religiones dogmatizadas.