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Miércoles, 04 Marzo 2015 12:54

Sobre la enseñanza de la religión

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Si contemplamos la Religión desde la perspectiva de la enseñanza, veremos que, tal como se ha impartido tradicionalmente, es un elemento más del modelo que nos desconecta del fondo y nos hace totalmente dependientes al exterior: las ideas y la moral religiosa contribuyen a identificarnos con el juicio que merecen socialmente nuestros actos. La Iglesia no se da cuenta que esta intervención coloca a Dios fuera de nosotros y lo convierte en una entidad que nos vigila y decide nuestro destino; a menudo de forma caprichosa, injusta e incomprensible.

Miércoles, 04 Marzo 2015 12:52

Apariencia y realidad de las personas

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Las personas no son buenas o malas, perfectas o imperfectas, orgullosas o egoístas o generosas o santas. La persona nunca es ninguna cosa; la persona es el conjunto de cualidades emotivas que se expresan en un momento, en un lugar; es el conjunto de los rasgos divinos que se expresan en un grado más o menos elemental, pero que están en un proceso de constante transformación. La imagen que nosotros nos hacemos de la persona es una imagen fija, estática, es una instantánea de la persona. Y a esa instantánea le asociamos unas cualidades, o unos defectos, y valoramos esta instantánea. Esto es lo erróneo.

En el Trabajo, tras un periodo de tanteo, la persona despierta y toma conciencia de sí misma. Lo hace de forma discontinua pero aparece una noción de sujeto, constata que hay alguien detrás de cada fenómeno mental, emocional o motor, y que este sujeto da fe sí mismo de formas muy diversas.

Este es un descubrimiento que resulta revelador y gozoso, tanto por lo que se percibe como por lo que se intuye que puede llegar a ser vivir de forma estable en ese nivel de conciencia. El problema es que se escurre de las manos con asombrosa facilidad.

Martes, 03 Febrero 2015 09:03

El trabajo de expresarse con más autenticidad

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En estos días se ha presentado una situación conflictiva en el ámbito de relación de mis actividades de ejercicio físico.

La tensión ha surgido entre mi deseo de hacer fluir la energía en el ejercicio de la forma expresada en series globales, y la imprevista manera exigida por el profesor, basada en la fragmentación de las series, para recordar con precisión sus secuencias. Este corte racional me desconcentró del goce de fluir, y lo experimenté como una imposición frustrante. En muchas ocasiones, él mismo había dicho que no era necesario forzar la memoria, puesto que fluir era en sí una acción más poderosa y eficaz para ejercitar la forma, ya que ésta se imprimía en la memoria desde el interior, aunque costara más tiempo.