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Sábado, 06 Junio 2015 08:38

El sentido de nuestra vida de relación personal

Publicado por  Jordi Sapés
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Nuestra relación con los demás es, al principio, una relación de superficie; yo estoy identificado en mis modos de ser y percibo al otro sólo en sus modos de ser; yo me vivo a mí mismo por criterio de comparación: yo soy más o menos que lo de más allá, y mi valoración de lo otro está en función de estos más y estos menos con los que me valoro a mí mismo.

Se trata de una relación externa, periférica, mecánica, en círculo cerrado, automática. Yo no puedo dejar de valorar aquello que va a favor de lo que yo deseo; ni puedo dejar de rechazar aquello que va en contra de lo que yo deseo. Por el hecho de que estoy actuando de un modo identificado con mi yo-ideal, los demás hacen una función inevitable, necesaria, respecto a este yo-ideal. Por tanto, mi actuar es puramente automático y mecánico: yo no ejerzo libertad ninguna, no actúo con una visión objetiva ni real del otro. Para salir de este círculo cerrado he de despertar desarrollando la capacidad de ser Autoconsciente. Cuando soy autoconsciente se produce en mí un traslado del centro de gravedad, de manera que, en vez de gravitar alrededor del yo-ideal, de esa proyección de lo que yo pretendo ser y quiero ser o temo no llegar a ser, el centro se va trasladando a lo que yo me siento ser. Voy tomando consciencia de que soy un foco autodeterminante y autodeterminado de expresión de cualidades, de ideas y de aptitudes. Descubro que en este ejercicio de autoexpresión motivado en mí mismo, por mí mismo, hay una fuerza cada vez mayor, está la mayor parte de las cosas que yo buscaba normalmente en mi proyección idealizada de mí y de los demás. Descubro esta seguridad, esta plenitud, este mayor sentimiento de libertad, cosas que anteriormente yo sólo buscaba rodeándome de ciertas condiciones y negando otras condiciones del exterior, es decir, seleccionando de una forma rigurosa mis actitudes, mis amistades, viviendo un determinado papel, un personaje.

Ahora, en la medida en que voy ejercitando la autoconciencia, descubro que hay un valor en el simple hecho de ser y expresar esto que me siento ser. La relación humana, aparte de que sigue teniendo una finalidad práctica en mi vida de cada momento, ya no la utilizo para mi satisfacción exterior, para mi cotización, para mi afirmación o reafirmación ante los demás, sino como un medio de ejercitamiento, como medio para el desarrollo de lo que voy sintiendo como más verdadero, como más genuino en mí.

La clave, aquí, está en la sinceridad y la entrega. Estas me permiten abrirme al otro. Cuando dejo de tener miedo, cuando dejo de depender del otro, cuando yo me siento más seguro, más yo mismo, entonces no tengo miedo de que el otro me lesione en mi amor propio, en mis ideas, en mi prestigio. Entonces yo puedo abrirme a él, puedo dejar que su mundo interior penetre en mí, puedo aprender a ser reflexivo, a ser comprensivo, a ser participativo, dejo de tener miedo a la comunión. Gracias a esto, por un lado, yo voy tomando conciencia de mí, me voy descubriendo a mí mismo en este ejercitamiento de sinceridad, voy descubriendo cosas cada vez más profundas, más mías. Esto me proporciona un medio para descubrir en el otro cosas cada vez más suyas, más auténticas, hasta que llega un momento en que consigo equilibrar una faceta y otra, un polo y otro, de esta situación única que es contacto humano.

 

Texto extraído del libro Caminos de Autorrealización Tomo III, Editorial Cedel. 1983 

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3 comentarios

  • Enlace Comentario Miércoles, 24 Junio 2015 22:10 publicado por Miquel

    Todos éstos artículos de Blay sobre las relaciones son, una vez más, reveladores y transformadores a partes iguales. Éste me ha sobrecogido especialmente por la naturalidad con la que nos habla de la experiencia de vivir las relaciones desde un nivel de conciencia superior. Lo Superior vivido como algo auténtico, sincero e íntimo. Una experiencia más central, más nuclear, desde la cuál los estímulos que deambulan en la parte periférica de la conciencia me parece que son vistos y vividos como algo mucho más anecdótico que cuando vivimos inmersos en anclados mecanismos que no hacen otra cosa que empujar los mecanismos del otro. Todo éste relato resulta una vez más una salida verdadera a partir del ejercicio. A veces algunas personas ven ésta línea de Trabajo como una cuesta arriba llena precisamente de trabajo. Pero una vez te pones no puedes desear otra cosa que no sea más de éste trabajo tan gozoso, en una vida que te presenta magníficas personas y situaciones que una y otra vez te permiten ver y vivir lo que para el personaje es lo mismo con ojos nuevos y transformadores. Estoy de acuerdo contigo Laura; las relaciones son un maravilloso campo de Trabajo y sería de necios obviarlas o eludirlas. Somos seres sociales y para los que hemos tomado la decisión de vivir conscientemente no queda otra que vivirnos a nosotros mismos (y en consecuencia a los demás) a fondo y desde el fondo

  • Enlace Comentario Lunes, 22 Junio 2015 18:47 publicado por laura

    Las relaciones creo que son el gran pilar del Trabajo, a través de ellas hay un sinfín de situaciones que se presentan dispuestas a darnos “el pan nuestro de cada día” que traduzco personalmente en “la oportunidad diaria de desarrollo del potencial"

  • Enlace Comentario Domingo, 07 Junio 2015 17:02 publicado por Rosalia

    Encuentro en este artículo otro aspecto de las consecuencias de vivir despiertos, centrados. Cuando lo miro veo desde mas atras, la maravilla que es vivir desde el fondo. Ejercitar esta forma de vivir desde las cualidades y expresarlas te da una realidad de ser que me alienta para continuar en el trabajo.

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