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Sábado, 29 Septiembre 2012 10:55

El Trabajo en el ámbito laboral

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Uno de los aspectos de nuestra vida en la que es muy probable que el Trabajo incida de forma significativa es en nuestro ámbito laboral. En muchas ocasiones ya a los pocos meses, el hecho de despertar, de tener un acceso cada vez más continuo y estable con un nivel de conciencia más elevado,  hace que nuestra vida profesional se experimente de forma diferente, en un primer momento por nosotros mismos pero después también por nuestro entorno.

Es fácil que, por ejemplo, la mayor disponibilidad, independencia y autenticidad de la que haremos gala se hará evidente a ojos de nuestros compañeros, a veces no sin cierta sorpresa, o estupefacción. Así, las situaciones que se complican ya no nos desbordan con tanta facilidad, nos sentimos con nuevos recursos para afrontarlas y, en especial, el trato con algunas personas, antaño difícil, ahora será mucho más fluido, con un margen de maniobra más amplio que nos permitirá, por ejemplo, no caer en enfados o discusiones. En todos los casos, lo más probable es que nuestro entorno reaccione de forma positiva a estos cambios y, por lo general, se entrará en unas dinámicas más productivas y creativas para todos.

Pero no todo tiene porqué ser tan idílico. En este artículo quisiera plantear dos situaciones que, en cierto modo, pueden suceder gracias a este mismo desarrollo interior de conciencia que experimentamos pero que, en estos casos, parecen más bien sumergirnos en nuevos problemas, algunos de ellos de consideración. La primera de estas situaciones tendrá lugar cuando el trato difícil con algunas personas nos lleve hacia un callejón sin aparente salida. A modo de ejemplo, una relación complicada con un jefe autoritario, o con un compañero que nos saca de quicio puede desembocar hacia una mejora evidente y rápida, pero también, porque la realidad es la única dueña de su destino, en la constatación de que esa situación no es sostenible en el tiempo y que precisará una solución que afecte nuestra continuidad laboral. Es típico que un papel asumido de víctima doliente dé paso, gracias al Trabajo, a una visión mucho más desacomplejada que, aunque evite enfrentamientos directos, nos ponga de manifiesto la imposibilidad de mantener esa relación a medio y largo plazo y, en consecuencia, que nos plantee la necesidad de enfrentarnos a la situación, lo cual puede acarrearnos tener que cambiar de trabajo.

La segunda situación, en cierta manera relacionada con esta primera, se plantea cuando la persona, ahora ya capaz de vivirse a sí misma, y a la realidad, de forma mucho más consciente, descubre que su inquietudes profesionales han cambiado, y llega a la conclusión de que, si quiere ser consecuente con este nuevo estímulo, deberá buscar su prosperidad y sustento en otra empresa o, incluso, en otro sector distinto del actual.

En ambos casos, sea por cuestiones personales, sea por una nueva necesidad vital, el  Trabajo parece empujarnos hacia unos cambios que afectarán de forma considerable varios aspectos de nuestra vida, el profesional en primer lugar, pero también el familiar, amistades, etc… 

 

A partir de este texto, me gustaría preguntaros sobre vuestra experiencia en este sentido, por si queréis compartirla con nosotros. 

 

¿Cómo os ha cambiado vuestra vida profesional desde que hacéis el trabajo? 

¿Os habéis encontrado con alguna de estas situaciones que os describo, o alguna similar?

¿Qué habéis acabado haciendo?     

 

Muchas gracias por vuestra colaboración.

Jordi

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5 comentarios

  • Enlace Comentario Miércoles, 10 Octubre 2012 09:04 publicado por jcalm

    En mi caso, como en el de Jordi, he dado un salto y he pasado de moverme en un ámbito profesional determinado, el editorial, a dedicarme por completo al Trabajo, su difusión y la tutela de otras personas que quieren llevarlo a cabo. Respecto a mi etapa anterior, lo que más percibió mi entorno era un estado general de alegría interior muy estable, a pesar de cuales fueran las circunstancias, y una predisposición siempre abierta y dispuesta hacia los demás. En un principio lo asociaron a una relación sentimental que había iniciado, pero poco a poco fue trascendiendo que yo hacía un determinado camino espiritual que me permitía disfrutar de este estado vital del que he hablado. Incluso en los últimos meses, cuando se gestó mi salida de la empresa, este tono se sostuvo y quedó una muy buena relación con compañeros y superiores, con quien trato de verme regularmente. En todo momento fue muy importante la aceptación de la realidad y el ánimo de influir en ella de forma positiva, sin caer en victimismos ni en justificaciones delante de situaciones que, como en todo entorno laboral, a veces eran agradables y a veces complicadas. En determinadas etapas, tener claro lo que Rosa expone en el texto de este mes de Antonio Blay me evitó muchos quebraderos de cabeza.

  • Enlace Comentario Domingo, 07 Octubre 2012 15:41 publicado por Maria

    En mi caso el Trabajo le dio sentido a mi trabajo. Literalmente. Soy profesora y antes del Trabajo , me gusta mi profesión pero sentía que me faltaba algo; o me agotaba o me enfadaba o me exaltaba demasiado. Desde que el Trabajo empezó a hacerse el solito en mi vida, mis clases empezaron a darme lo que yo necesitaba, y no me refiero solo a un plano espiritual, no, también ,y en gran medida, se volvieron mas provechosas y útiles, mas efectivas que eso a los profes nos gusta mucho. Encontré la manera de encauzar mi energía para hacerla llegar a mis alumnos lo mejor que se. A veces no sale nada, pero eso ahora también me parece bien o por lo menos no me parece mal.

  • Enlace Comentario Sábado, 06 Octubre 2012 11:43 publicado por Jordi Sapés

    Bueno, yo soy un caso de estos que han cambiado de trabajo laboral como consecuencia del Trabajo: dejé de hacer de economista para pasar a divulgar y tutelar la vía de Antonio Blay.
    Siempre he sido un free lance, también en mis tiempos de economista, porque hacia de asesor externo, o sea que no tenía jefes sino clientes. Pero los clientes también son difíciles de tratar, sobre todo si lo único que quieren es que los ayudes a defraudar al Estado y se creen los mejores empresarios del mundo. A menudo no valoran tus consejos y más bien los consideran una intromisión.También sucede que les resulta difícil de comprender el análisis financiero y el control presupuestario. Pero, sobre todo, no entienden que la empresa tiene su propia entidad y sus propias necesidades y que no pueden disponer de ella a su antojo.
    A veces el nivel de incomunicación era tan grande que yo decidía abandonar el cliente. Y el método que utilizaba era decirle con toda crudeza lo que, a mi entender, no iba bien en nuestra relación profesional.
    Nunca conseguí resolver los contratos por esta vía porque el cliente, no solo aceptaba mis consideraciones sino que me cogía un especial aprecio. Incluso algunos llegaron después a ser alumnos míos en el Trabajo.
    Así que mi experiencia me dice que plantar cara a un compañero o a un jefe, despierto naturalmente, no tiene porque implicar un cambio de trabajo. Lo que pasa es que, a veces, necesitamos alguna excusa para hacerlo y nos va muy bien que nos despidan

  • Enlace Comentario Martes, 02 Octubre 2012 09:38 publicado por Maria

    Emilia¡¡¡¡
    !como me alegra leerte por estos foros¡ . Me alegro muchisismo de tus logros. Enhorabuena , debes estar Trabajando mucho. Adelante, lo mejor está por venir¡

  • Enlace Comentario Domingo, 30 Septiembre 2012 16:34 publicado por Emilia

    Haré mi primera aportación.

    Desde que hago el Trabajo, empecé en enero de este año, o sea soy más que novata; ha habido cambios en mi relación con algunos compañeros y con los alumnos (soy maestra)y con el director. Cuando un compañero me decía algo que no me gustaba me ponía a la defensiva, dispuesta al ataque como "gata panza arriba" y muy digna sosteniendo el combate. ¿Cómo se ha atrevido a decirme esto o aquello., me ..? Luego venía el remordimiento y la petición de perdón. Todo era una pesadilla. Ahora mi postura ha cambiado, ya no me centro en mí, en lo que me dice, en cómo me lo dice, en si me saludó o no..... Ahora intento ver más allá de mí misma y mi mirada se dirige a la persona, a lo que siente, a lo que está viviendo, a lo que le ha llevado a decir o comportarse de tal forma y ¡un mundo nuevo y rico se ha abierto a mí! Ya no están ahí los demás para ofenderme, para atacarme, ahí están para que nos relacinemos e intentemos comprendernos. En resumen, mi relación con los compañeros ha cambiado, se enriqueció , ya no son mis enemigos.

    Gracias.

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