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Miércoles, 03 Julio 2013 05:15

La depresión. Niveles y causas

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Existe la depresión orgánica como resultado de una disminución de las energías físicas, de un cambio metabólico, un cambio en la circulación o en la presión sanguínea, etc. Todo esto puede producir una depresión basada en lo fisiológico con unas consecuencias psíquicas derivadas de aquélla. 

Y también existe la depresión a nivel del yo-idea, cuando una experiencia se vive como negativa del propio valor. Cada vez que alguien de importancia para nosotros nos niega nuestro valor como persona, el valor de nuestras posibilidades o de algo que hemos realizado, de algo que vivimos como el yo, aquello nos produce una irritación violenta o una reacción depresiva. La depresión se produce en el momento en que yo vivo la situación como una imposibilidad de llegar a la afirmación o a la plenitud que busco. 

Un caso más extremo ocurre cuando se muere una persona querida. Entonces, yo tengo una depresión. ¿Por qué? Se puede justificar muy bonitamente diciendo que es el cariño, el amor, la ausencia de la persona amada, etc..., pero mirándolo desde un punto de vista de causas y efectos, de mecanismos psicológicos, veremos que se estaba viviendo una faceta afectiva, positiva, en contacto con aquella persona. Era mi afecto, era mi ilusión, era lo que yo recibía de la persona o lo que yo podía dar a aquella persona, era el intercambio con la persona; el hecho es que esta situación me hacía vivir algo de valor, algo positivo. En el momento en que aquella persona desaparece de mi vida, también desaparece, como arrancada de cuajo, esa faceta positiva, afectiva, plena, que yo vivía. Entonces yo me siento sin fuerza. Al no poder vivir la afectividad positiva producto de aquella relación, que me nutría, que me fortalecía, en la que yo me apoyaba; al fallarme aquello, yo me siento sin fuerza, me siento des-animado, deprimido. 

También es típico el hecho de que, al fracasar un negocio propio, la persona afectada padezca una gran depresión. Pero lo común, lo normal de la situación no ha de impedir el interesarnos en buscar, en mirar el porqué se produce la depresión. Y se produce porque la persona vivía su actividad, no como una actividad natural de sí mismo, sino como un medio para reafirmar su idea de sí mismo. Y cuando el negocio fracasa es como si fracasara la pretendida y buscada afirmación de sí mismo. Entonces es como si él no valiera, como si fracasara él (no el negocio); entonces, automáticamente se produce esta de-preciación de sí mismo, este descenso de tono afectivo y vital que se llama depresión. 

La depresión, cuando no es producto de un deficiente funcionamiento orgánico, siempre es consecuencia de algo que obstruye la libre circulación de energías, vitales y afectivas, y lo que obstruye las energías es la idea de negación: «yo ya no puedo», «yo ya no valgo», «yo ya, no sirvo», «no tiene remedio». La idea de negación bloquea la energía vital que por otra parte está toda entera dentro o la capacidad afectiva que también sigue toda entera dentro. La idea de negación bloquea todas las fuerzas aunque las fuerzas estén todas allí. Y si de repente surgiera una situación de emergencia, un peligro grave, un incendio, un cataclismo, veríamos a aquella persona olvidarse de su depresión, la veríamos correr, saltar y actuar con una energía insospechada; pues estaba toda entera y no ha quedado afectada para nada; tampoco ha quedado afectado el sentimiento ni la felicidad interior. Pero la idea que cae como una losa encima de la mente y da la noción de No, de negación, «ya no soy», «ya no puedo», «ya no vivo», etc. lo bloquea todo. 

Es la tragedia del «valor» de las ideas. Así, vemos a veces a una persona llena de vida y de facultades, de recursos, incluso con realizaciones notables y con un ambiente fantástico pero que vive como si no tuviera absolutamente nada, como si su vida fuera una negación, un fracaso rotundo, debido a la idea que la persona tenía de un valor determinado que le ha sido negado. Estas son las consecuencias de vivir enajenados, ausentes del yo-experiencia, de vivir hipnotizados con el yo-idea.

 

Estracto del libro Personalidad y niveles superiores de conciencia. Editorial Indigo 1991

Leer 8189 veces Modificado por última vez en Miércoles, 03 Julio 2013 12:27

5 comentarios

  • Enlace Comentario Viernes, 19 Julio 2013 14:21 publicado por Esteban

    Me parece que la web es un buen campo de cultivo trabajado por personas expertas que dan buenos frutos de paz ,libertad interior si es esto de lo que se trata.
    Gracias por vuestras colaboraciones que cae como agua de julio.

  • Enlace Comentario Jueves, 18 Julio 2013 09:01 publicado por jcalm

    Efectivamente, este mecanismo interior chungo, y las ideas y juicios que propone, son percibidos por nosotros como algo antinatural, es decir, alejado de nuestra naturaleza esencial y, en este sentido, la familiaridad no le da mayor credibilidad, sólo establece la fuerza del hábito. Las personas que hacemos el Trabajo somos conscientes de que, en casos como el que comentas, hay una alternativa veraz que transpone esta condena en vida y podemos, por ejemplo, reconocer la rebelión interna que esta pena nos produce para utilizarla como puerta de acceso a una vivencia y comprensión de los distintos acontecimientos de nuestra vida mucho más comprehensiva, amorosa y trascendente. Nadie dice que sea fácil, pero sabemos que tenemos ese camino a nuestra disposición, un camino que, por otra parte, aporta una vivencia clara de autenticidad y realidad, con la que podemos disipar cualquier duda y que nos reafirma en nuestro ser, un ser que, por otra parte, siempre está ahí, porque nunca podemos dejar de ser lo que somos: energía, amor e inteligencia.

  • Enlace Comentario Sábado, 13 Julio 2013 08:30 publicado por manuelam

    Me pregunto que ocurre cuando descubres que el mecanismo es tal y como lo describís, que aún esta en ti la felicidad y la capacidad de seguir haciendo y por supuesto tu inteligencia no ha dejado de funcionar para nada, está ahí intacta, pero te asusta, si como suena te da miedo que vean que eres feliz, incluso yendo más al fondo tu mismo te planteas si eres humano o normal habiendo perdido al ser que mas amas y ser feliz, como es esto?.
    Uno descubre un mecanismo interior muy chungo y poderoso que te instala de nuevo en ese pagar por lo ocurrido, porque algo has hecho muy mal, y toca morirse en vida.
    La cosa está en estar despierto y ser consecuente, pero cuando estás a medias y esos mecanismos casi te envuelven y te llevan al pozo, donde por otro lado lo sientes tan familiar y conocido, aunque duro, cruel y antinatural.
    Mas la propia naturaleza nuestra, con ayuda del tiempo y de la Vida misma, nos ayuda a salir de ese lugar tan siniestro, incluso aunque seamos muy burros y obstinados, el Amor está en el aire en todo en la belleza del cielo, ¿Cómo te vas a negar a sentir esto por toda una vida?

  • Enlace Comentario Miércoles, 10 Julio 2013 11:39 publicado por jcalm

    Quisiera añadir al comentario de Jordi que, en este juego del escondite que jugamos con nosotros mismos, como es obvio que no nos vamos a encontrar, resulta que el juego no se puede acabar y, en consecuencia, no podemos vivir la vida en plenitud porque una parte de nosotros está escondida, y otra está buscando.

    Asimismo, me parece importante resaltar, y es algo que también trasluce en las palabras de Jordi, que Antonio nos da la oportunidad alquímica de convertir ganga en oro, al permitirnos encontrar en la depresión el camino que nos lleva a liberarnos de ella, mucho más conscientes de nosotros, y de la realidad, que cuando nos sumergimos en sus redes.

  • Enlace Comentario Miércoles, 10 Julio 2013 11:05 publicado por Jordi Sapés

    Muy oportuno este texto de Blay. Si el hecho de que alguien nos niegue valor a lo que hemos realizado; si el hecho de que muera una persona querida y el hecho de fracasar en un negocio son situaciones susceptibles de llevar a la depresión, imaginaros lo que significa que las tres cosas coincidan en un mismo suceso.

    Es curioso porque llevo muchos años escuchando el consejo de que no hay que involucrarse emocionalmente con los alumnos y a mi siempre me ha parecido que era hacer trampa. ¿Cómo puedo no involucrarme en algo que está presente en mi conciencia y actualiza la inteligencia y el Amor que yo soy?

    Pero dice Antonio: El trabajo serio consiste en re-descubrir el sufrimiento y aceptarlo. Hasta ahora nosotros huimos del sufrimiento; lo marginamos en la conciencia y esto lo retiene en lo interno. Al aceptarlo, se generará en nosotros una nueva energía, una nueva conciencia de Ser. Si no lo aceptamos, estamos jugando al escondite con nosotros mismos.

    Y también dice: Yo no soy esta unidad particular que llamo "yo", sino que es la Vida la que se vive a través mio. Debo desconectarme del circuito mental pequeño para Ser la Vida Infinita que vive en mi.

    Así que las desgracias sirven para eso, para desconectarnos del circuito mental pequeño y tomar conciencia de que la Vida Infinita no se apaga jamás.

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