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Miércoles, 30 Noviembre 2016 21:48

De Fidel Castro a Donald Trump, pasando por la Iglesia

Publicado por  Jordi Sapés
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En mi artículo del mes pasado comentaba que con el desplome de la Unión Soviética había caído también el humanismo: la idea de que la sociedad evoluciona apoyándose en el esfuerzo del ser humano. Me olvidaba de Cuba, de la revolución que hizo posible que un pueblo condenado a ser el burdel de los EEUU se levantara y alcanzara con su esfuerzo la completa alfabetización de sus gentes y la sanidad gratuita para toda la población.

 

Hoy, con motivo de la muerte de Fidel Castro, se debate en los medios de comunicación si debemos resaltar las conquistas sociales de Cuba o el hecho de que se hayan producido en ausencia de democracia. Bien, a lo mejor tenemos que deslindar ambas cuestiones; porque un atropello contra el débil decidido democráticamente tal vez sea más censurable que otro que se adopta para sobrevivir en circunstancias difíciles. Y si el que goza de libertad la utiliza para seguir dificultando la existencia de quien no la tiene, habrá que ver si no está poniendo esta libertad al servicio de intereses nada democráticos, entendiendo por democracia el poder del pueblo.

 

Cuba venía siendo noticia por el intento de su gobierno de proceder a una transición económica y política que EEUU podría facilitar levantando el embargo y autorizando el comercio con la isla. El restablecimiento de relaciones con los EEUU es el primer fruto de un empeño por llegar a un acuerdo en el que ha jugado un papel protagonista la diplomacia vaticana. Así que podemos preguntarnos qué hace el Vaticano en un país que se define comunista: la respuesta es que ambas instancias, la Iglesia y el gobierno cubano, han descubierto que mantienen opiniones parecidas en el ámbito de la economía.

 

Veamos algunos pasajes del discurso que el Papa Francisco ha hecho recientemente en una reunión con empresarios:         

 

“Desgraciadamente, el tiempo que vivimos ha impuesto el paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. La mentalidad reinante propugna la mayor cantidad de ganancias posibles, a cualquier tipo de costo y de manera inmediata. No sólo provoca la pérdida de la dimensión ética de las empresas sino que olvida que la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en sus familias. La mejor inversión es crear oportunidades. La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capitales provocando en muchos casos la explotación de los empleados como si fueran objetos a usar y tirar. Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días, y nosotros hemos de hacer todo lo posible para que estas situaciones no se produzcan más. El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas. 

 

No son pocas las veces que, frente a los planteos de la Doctrina Social de la Iglesia, se salga a cuestionarla diciendo: «Estos pretenden que seamos organizaciones de beneficencia o que transformemos nuestras empresas en instituciones de filantropía». La única pretensión que tiene la Doctrina Social de la Iglesia es velar por la integridad de las personas y de las estructuras sociales. Cada vez que, por diversas razones, ésta se vea amenazada, o reducida a un bien de consumo, la Doctrina Social de la Iglesia será voz profética que nos ayudará a todos a no perdernos en el mar seductor de la ambición.”

 

El primer párrafo constituye una denuncia sin paliativos del sistema basado exclusivamente en el beneficio del capital que utiliza al ser humano como un engranaje más de la máquina de producir riqueza para unos pocos. El segundo confiesa la inutilidad de esta denuncia. Y no porque los empresarios buenos y conscientes no alcancen a contrarrestar una mayoría egoísta y sin entrañas, sino porque el sistema económico excluye a corto plazo del mercado a toda empresa incapaz de aumentar su competitividad  rebajando sus costes. En igualdad de condiciones en relación a los demás factores, el buen empresario que decide repartir beneficios con sus trabajadores se verá de inmediato superado por el que los explota sin piedad. Porque la piedad la deciden las leyes que regulan el mercado laboral y, como podemos ver, la tendencia es a liberalizarlo; es decir a desproteger cada vez más a los que están obligados a poner sus capacidades al servicio de quien tiene los medios para sacarles provecho. Y dicho sea de paso, esta liberalización, sinónimo de desprotección de la gente, se basa en leyes que se deciden democráticamente.

 

La cuestión es si es posible transformar las empresas en instituciones de filantropía o, más que eso, en instituciones al servicio del desarrollo del ser humano, en vez de tener por finalidad exclusiva engordar al capital. Y la respuesta es afirmativa, a condición de que la empresa no sea propiedad del capital sino de los trabajadores y de que no deba competir en un mercado que se rige exclusivamente por el beneficio sino que pueda desarrollarse en el marco de un sistema que tenga por objetivo el progreso de la colectividad como un todo.

 

En este planteamiento se han encontrado la Iglesia y el gobierno cubano. Este último ha visto en el humanismo cristiano una oportunidad para mantener las conquistas sociales al tiempo que favorece una liberalización distinta de la merienda de negros que receta el neoliberalismo.

 

Veremos qué papel jugará Trump en todo esto. De momento parece ser que, en el ámbito económico, pretende ponerle palos a las ruedas de este neoliberalismo que hubiera seguido imparable de haber ganado Clinton. A veces Dios escribe recto con renglones torcidos.  Y si todo acaba siendo demagogia puede que el pueblo no tenga más remedio que despertar.             

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11 comentarios

  • Enlace Comentario Domingo, 18 Diciembre 2016 15:00 publicado por Jordi

    En mis tiempos de economista tuve un cliente que tenía varias empresas de pintura industrial. Este tipo de pintura es en polvo y, por tanto, tóxica; por eso el convenio del ramo contemplaba que la empresa tenía que proporcionar a cada trabajador una cantidad determinada de leche para ingerir durante el proceso productivo, a guisa de antídoto.
    El mismo convenio contemplaba sin embargo la posibilidad de sustituir la leche por una cantidad de dinero adicional en el salario; y no había ni un solo trabajador que hubiera optado por la leche.
    Así que el problema no son los empresarios sino la ideología imperante que coloca el dinero por encima de cualquier otra cosa. Y esto explica que el gobierno pueda incumplir con total impunidad sus compromisos internacionales, tanto en relación a los refugiados como a la ayuda prometida a raíz de diversas catástrofes, ayuda que nunca se llega a desembolsar. En el fondo, a la mayoría ya les está bien que no vengan los refugiados, no sea que, aparte de un gasto, vayan a representar una competencia en el mercado laboral.
    Y hablado de Alepo, también es interesante constatar que tanto el Irak de Saddam Hussein como la Siria de Bashar a Assad estaban gobernados por el partido Baas, de ideología socialista. Por descontado que no eran ejemplos de democracia, pero eran regímenes laicos en los que la mujer estaba escolarizada y vestía como quería y los ciudadanos podían profesar la religión que les daba la gana. Así que suerte tendrán los sirios de la ayuda rusa para no acabar bajo la barbarie de los islamistas.

  • Enlace Comentario Viernes, 16 Diciembre 2016 19:02 publicado por Imanol

    Bueno pues yo también soy un lego en la materia y no soy quien para opinar sobre esto porque me faltan muchísimos datos… pero me vais a perdonar que me lleve las cosas a “nuestro” terreno, puede que incluso veamos un nexo de unión en lo que voy a expresar porque mientras discutimos sobre estas cosas, la vida camina inmisericorde rebanando amorosamente (y esto lo digo sin ironía) la vida de nuestros “seres queridos” (esto si va cargado de ironía). Hace cuatro días que murió por un cáncer fulminante un familiar muy cercano en una fábrica de plásticos inyectados de la comarca de Pamplona (creo que todo Dios, a estas alturas, sabe que los materiales que se utilizan para fabricar el plástico son cancerígenos) así que esta nochebuena la pasaremos sin él (sobre todo su mujer e hijos) pero es igual porque todo el mundo, incluido sus compañeros de trabajo, brindaran con champan por el nuevo año o quizá agradeciendo que este año no le ha tocado a él, ¿Quién sabe? Pero ¡¡claro¡¡ es el peaje que hay que pagar por vivir en una sociedad en la que tenemos de todo pero al mismo tiempo no tenemos de nada (Blay: “desprendiéndome de lo que soy me quedo sin nada, y solo cuando soy nada puedo despertar al Todo)

    La verdad es que no tengo ningún rencor ni odio hacia el empresario, capitalista, porque desde su nivel de conciencia hacen lo que pueden, e incluso han conseguido sacar de la pobreza a mucha gente, sin embargo sí que se me revuelven las tripas con aquel que sabiendo CONSCIENTEMENTE que a día de hoy este sistema socio-político ha llegado a su fin, siguen actuando como si nada, esperando salvaguardarse él y los suyos independientemente que estén asesinando despiadadamente a seres a 4.735 Km en Alepo, o que incluso se estén muriendo de hambre a la vuelta de la esquina de su casa.

    Yo provengo de una familia de gente minera y recuerdo que cuando había una protesta salíamos todos a reinvidicar nuestros derechos, es decir, que me he visto en la tesitura de manifestarme con mis padres y hermano, he visto huelgas de hambre, encarcelamientos… y me entristece enormemente ir a comer con mi padre y ver la pena reflejada en sus ojos.

  • Enlace Comentario Jueves, 15 Diciembre 2016 23:03 publicado por Javier

    Interesantes artículo y comentarios. Conozco algunos cubanos afincados en Barcelona. Algunos simpatizantes y otros detractores de Castro. Me han contado anécdotas de las penurias durante el Periodo Especial tras el fin de la protección soviética y la intensificación del embargo (uno de ellos me suele decir que la depresión mental es un lujo que en su país no se pueden permitir). También mi mejor amigo, cuya mujer es cubana, ha recorrido el país en bicicleta en varias ocasiones. Me explica que es difícil hacerse una idea de la vida en el país sin visitarlo un tiempo alejado de las zonas turísticas, que la gente suele tener un alto nivel cultural, que tienen asegurada su cuota de riqueza pero que no llega para acabar el mes, con lo cual tienen que trapichear bastante, pero que no les da miedo no saber exactamente como pasarán el día siguiente, que han aprendido a vivir el momento presente, aunque sea por fuerza mayor, que puedes moverte con seguridad, que hay miedo a hablar de temas políticos. Dice que, más allá de todo esto, la gran mayoría le respeta y lo consideran un padre que deseaba el bien para la gente. Lograba trasmitir su vigor y autenticidad. Y ahora las noticias que le llegan es que la gente lo llora de corazón. Yo soy lego en el tema histórico, pero para mí ha muerto un referente.

    Por cierto, no creo para nada que Trump ponga palos a las ruedas del neoliberalismo. Sería una gran sorpresa para mí. Otra cosa es que sepa maquillarlo. Abrazos.

  • Enlace Comentario Jueves, 15 Diciembre 2016 07:31 publicado por Pedro

    Cierto Carlos, ese es el debate desde, por lo menos, la Revolución Francesa. Dices que la cubana ha sido una revolución fallida. No lo tengo tan claro. . Hace 8 años escribí su bÍografia y para ello leí tanto a partidarios como a opositores de su figura. En un momento dado casi me atormenté porque algunas de las cosas que supe no me gustaron nada. Tuve que hacer una digestión lenta y difícil y he de decir que el Trabajo supuso una gran ayuda. Al final, llegué a la conclusión de que el mundo era un lugar un poco mejor gracias al aporte de Castro. Un dato significativo: hoy mismo he leído declaraciones de bastantes líderes africanos valorando todo lo que hizo por el continente negro. Cuando los más pobres hablan bien de ti algo bueno habrá...
    En cuanto al debate que se nos plantea, un apunte: así como el socialismo sin libertad no es posible tampoco lo es sin igualdad y en ese sentido las democracias liberales fallan de modo estrepitoso. Basta que miremos a países de Iberoamérica como Méjico (decenas de miles de muertos esta última década en la lucha contra el narco), Honduras, El Salvador, Brasil o Perú, en teoría países con libertades individuales, para ver que en todos los índicadores recogidos en el IDH (Indice de Desarrollo Humano; a escala mucho más humana, valga la redundancia, que el PIB) están más abajo que Cuba.
    Las penurias provocadas por la falta de igualdad no se limitan al Sur. El Norte conoce ya la pobreza y la tendencia del s. XXI será a acrecentar la desigualdad en nuestro próspero entorno. ¿Cual es la solución? Seguir intentándolo, en forma de revolución o en forma de transformaciones serias. Así como el Trabajo a nivel personal supone un compromiso serio y el no quedarnos en cambios cosméticos los proyectos colectivos también suponen apuestas y discursos contundentes, del estilo de los que ha hecho el papa actual. Y ese tipo de discurso no lo vamos a encontrar en las tertulias de tv porque los medios son de quien son...
    Acabo con unas palabras de 2010. Cuando Carmen Lira (directora del diario mejicano La Jornada) le preguntó por cómo se podía lograr el mundo futuro en común del que hablaba respondió: "Educando. Educando y creando amor y confianza". Nuestros políticos hubieran respondido que con más crecimiento económico y con más consumo...

  • Enlace Comentario Lunes, 12 Diciembre 2016 16:28 publicado por Jordi

    Perdón, California no; quería decir Paraguay.

  • Enlace Comentario Lunes, 12 Diciembre 2016 09:18 publicado por Jordi

    El socialismo de verdad es una aspiración de la humanidad, al igual que también lo es la democracia de verdad.
    El caso es que Cuba tiene un nivel de vida medio superior al de Haití, Guatemala, Honduras, California o El Salvador, paises en los que la miseria y la violencia están por todas partes a pesar de que tienen elecciones democráticas. Cuba ostenta uno de los índices de mortalidad infantil más bajos de su hemisferio, ha sido capaz de erradicar el analfabetismo y cualquier niño puede estudiar desde el preescolar hasta el doctorado sin pagar un céntimo; es uno de los paises con más médicos per cápita y dónde todos los ciudadanos tienen derecho a seguridad social; un pais sin mendicidad, sin violencia racista, sin paramilitares o escuadrones de la muerte. Todo esto a pesar de llevar casi medio siglo de bloqueo comercial.
    Y no podemos por menos de recordar el trágico final que tuvo el intento de socialismo democrático de Salvador Allende en Chile. Ni tampoco que, en este caso,los del bloqueo tuvieron más éxito.
    El capitalismo no suele tener problemas para prescindir de la democracia cuando le hace falta y, en cambio, se la exige al socialismo mientras hace todo lo posible para socavarla o destruirla brutalmente. Yo creo que deberíamos separar los dos factores: sistema económico y sistema político; analizarlos cada uno en su terreno y, después, volverlos a combinar para proponer un proyecto que devuelva la esperanza a la humanidad.

  • Enlace Comentario Domingo, 11 Diciembre 2016 20:27 publicado por Carlos

    Yo creo que el debate sobre Fidel Castro está en los términos de las libertades individuales y públicas. Y el debate intelectual es si puede hablarse de socialismo sin democracia y sin libertad. Cristina Almeida el otro día lo planteaba en una entrevista en la Sexta, y se colocaba claramente del lado de las libertades tal y como las entendemos (reunión, expresión, etc...). Y se decantaba definiendo la imposibilidad de un socialismo de verdad sin verdadera democracia y libertad.
    Si bien se dice que Fidel Castro ha sido empujado por EEUU, como David frente a Goliat, a tener que suprimir los derechos civiles y las libertades públicas, a mí me parece que su experimento revolucionario, por este motivo, es un experimento fallido. Aunque es difícil mantenerse de pie ante un Goliat, que además es su vecino y había sido casi su dueño, el precio pagado a mi entender ha sido y sigue siendo excesivo.
    Por ahora el mundo sigue sin ver una sociedad donde se combine la libertad, la democracia y el reparto equitativo de la riqueza. Quizá solo lo veamos cuando dejemos de ser egoístas. El egoísmo actual se podría enunciar así: En el mundo no hay para todos, por lo cual yo me debo buscar un hueco para mí, en detrimento de los demás. Y si ya lo tengo, lo defiendo a capa y espada.
    La respuesta desde el Trabajo viene dada en que soy capacidad de hacer, y por tanto, no puedo estar tranquilo hasta que esta capacidad se actualice, concrete mi propósito, alto y claro.

  • Enlace Comentario Viernes, 09 Diciembre 2016 06:56 publicado por Imanol

    Me gustaría contar que yo trabajo en una empresa de esas que se cita en el artículo que es de los trabajadores, mi desempeño laboral está al servicio de una cooperativa donde los beneficios, y también las perdidas si las hay, se reparten entre los trabajadores, e incluso las decisiones económicas y las estrategias empresariales tienen que ser votadas y consensuadas por todos los socios en asamblea. Bien es cierto que últimamente parece que cuesta enormemente mantener a flote la cooperativa frente a los entramados empresariales neoliberales que solo miran por y para su propio beneficio, acostumbrando a utilizar a las personas como pura mercancía para la consecución de sus objetivos, y también es verdad que esto nos ha llevado a ver como se congelan los sueldos de los cooperativistas, aumentan las cargas de trabajo, amplian horarios laborales… pero en nuestro caso que somos una cooperativa de ámbito internacional con cerca de 1000 socios, supongo que las pequeñas cooperativas locales no podrán hablar en estos términos, vamos aguantando entre la jauría de bestias económicas cual poblado de Asterix resistiendo a ser conquistado por los romanos.

    Creo que se hace imprescindible un cambio radical en los sistemas productivos, no desde el odio y el rencor al capitalismo sino desde la imperiosa necesidad evolutiva del ser humano como especie, pero también es verdad que esto solo puede producirse desde el levantamiento del pueblo despierto, y ahí nosotros como familia ADCA tenemos mucho que ver.

    Me despido enarbolando la vieja bandera del movimiento cooperativo que está representado por los siete colores del arco iris: el rojo que representa el fuego y el amor que une a las personas, el anaranjado que recuerda un amanecer glorioso, el amarillo que simboliza el color del sol que da luz, calor y vida, el verde que representa la esperanza, el azul que figura como reflejo del entusiasmo, el índigo que encarna el valor que nos impulsa a buscar nuevos caminos y finalmente el violeta que significa la humildad y la virtud. Muchas gracias por el artículo Jordi.

  • Enlace Comentario Martes, 06 Diciembre 2016 17:10 publicado por Jordi

    Te voy a contestar con palabras de Don Juan en "Relatos de poder":

    El secreto de un guerrero es que él cree sin creer. Un guerrero no puede decir que cree y dejar allí las cosas. Eso sería demasiado fácil. Creer no más que por creer lo libraría de examinar su situación. Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer,lo hace porque así lo escoge,como expresión de su predilección más íntima. Un guerrero no cree;un guerrero tiene que creer.

    La confianza del guerrero no es la confianza del hombre corriente. El hombre corriente busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre corriente está enganchado a sus semejantes, mientras que el guerrero sólo está enganchado al infinito.

  • Enlace Comentario Lunes, 05 Diciembre 2016 19:32 publicado por Rosa

    Que las instituciones y las empresas estén al servicio del desarrollo humano debería ser una cuestión prioritaria. Se fomenta el ámbito técnico si va a favor del capital. La perspectiva es muy a la corta para engrosar la rentabilidad. Si la perspectiva fuera de más alcance, se aplicarían otras posibilidades más humanas y ecológicas, que paralelamente se descubren y no se aplican porque el sistema podría desajustar su rentabilidad. No quieren darse cuenta, que a la larga redundaría en beneficio de todos, porque tendrían menos gastos catastróficos, más creatividad y justicia adecuada a las necesidades de habitabilidad en la Casa de todos, que como dice el Papa es el planeta Tierra y su atmósfera.

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