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Martes, 01 Mayo 2018 08:53

La injusticia no existe

Publicado por  Daniel Gabarró
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¿Podemos esperar de un cocodrilo que se comporte como un perrito faldero? ¿Podemos esperar del fuego que no queme? ¿Podemos creer que el agua va a dejar de ser mojada?


Esperar que las cosas sean diferentes a como son es ignorar la ley de la causa y el efecto: mientras exista la causa previa, solamente podemos vivir el efecto que tenemos.

Pretender que la realidad es injusta porque no encaja con nuestros deseos es negarnos a comprender que el fuego, los cocodrilos y el agua son como son y producen los resultados que producen. Pensar que su acción o su existencia es una injusticia nos llena de odio y de venganza…. ¿Y acaso te parece buena idea vivir odiando?


Cocodrilos, mordiscos e ignorancia

Un hermoso y tranquilo río, transparente y tentador en el atardecer cálido de una tarde africana. La tentación refrescante y relajante de un chapuzón. La posibilidad, incluso, de inmortalizar el momento en unas fotografías que mostraremos a nuestro regreso a Madrid.

Lanzarnos al agua y sentir, junto a nuestra piel ignorante y despreocupada el contacto frío y casi inmóvil de un cocodrilo discretamente inadvertido hasta entonces. El terror inundándonos hasta el tuétano de los huesos. No solo miedo, sino verdadero terror. El pavor a ser mordidos y atacados sacude nuestro cuerpo e intentamos salir del agua a toda velocidad. Deseamos no habernos metido nunca en ese río cristalino y, sobre todo, deseamos intensamente no recibir en nuestras carnes ningún mordisco de cocodrilo, posiblemente mortal.

El cocodrilo sigue inmóvil. No muerde. No se mueve. No tiene hambre. Si hubiese tenido hambre nada de lo anterior hubiera sido narrado. Nuestra vida sería historia. Hubiéramos sido merienda de carne blanca para un cocodrilo africano. Fin del cuento.

La realidad es, siempre, fruto de unas causas. Si somos comidos es por el hambre del cocodrilo y por nuestra imprudencia. Si salvamos la vida es gracias a que, simplemente, no tenía hambre. ¿Pero podemos acusar al cocodrilo de ser un animal ruin, injusto, ladino y malvado por amenazar nuestra vida? ¿Tenemos el derecho a dispararle y matarlo, por justicia, una vez en la orilla? ¿O acaso tenemos que empezar a aceptar que en los hermosos ríos africanos los cocodrilos existen y que los mordiscos son inevitables si nosotros nos comportamos con ignorancia?

Creo que esta última posibilidad salta a la vista como la más cierta. Si un cocodrilo me muerde, él está siendo quien es y yo estoy siendo un ignorante por olvidar que son peligrosos. No puedo culpar a los cocodrilos de mi falta de prudencia. No puedo clamar al cielo exigiendo justicia habiendo sido ignorante, ni exigiendo que los cocodrilos actúen ahora como corderitos.


Humanos, cocodrilos e injusticias

Podemos entender lo anterior con facilidad porque hablamos de un animal, un ser inocente que no puede dejar de ser un hambriento y mortífero cocodrilo. Comprendemos fácilmente que culpar a un cocodrilo de ser “injusto” es una forma evidente de intentar disimular nuestra imprudencia y nuestra ignorancia. Entendemos con el ejemplo anterior y sin mucha dificultad que el cocodrilo no es malo, ni injusto, sino que simplemente es como puede ser.

Pero llevar el ejemplo anterior a las personas suele costarnos mucho más. Intentar comprender que las personas que ejercen violencia, que son crueles, que roban…. no están actuando de forma injusta es, muy a menudo, difícil de aceptar porque pensamos que una cosa son los animales inocentes y otra muy distinta, las personas. Todavía puede costarnos más observar los dolores sociales: guerras, explotación, desigualdades… y pensar que no es algo injusto. ¡Nos hierve la sangre ante tanta injusticia!

Sin embargo, quiero que lo analicemos con cuidado. ¿Acaso ignoramos que, si un bebé no recibe los nutrientes alimenticios suficientes puede desarrollarse con importantes déficits que marcarán, de por vida, una fragilidad corporal que de otro modo no tendría? ¿Verdad que podemos entender que una persona adulta puede tener una salud delicada de por vida si, durante los períodos críticos de su infancia, no recibió los nutrientes suficientes y adecuados?

Lo mismo sucede cuando una persona, en su momento, no ha recibido suficiente apoyo, suficiente afecto, ni suficiente información: se puede volver una persona sin capacidad de empatía, agresiva, incapaz de amar… Las personas así existen. Las personas con un pozo interior sin fondo y llenas de dolor existen. Están ahí. Son fruto de un pasado que las convirtió en eso.

Es una muestra de ignorancia por nuestra parte pensar que todas las personas adultas han tenido un pasado hermoso y nutritivo. Es una muestra grandiosa de ignorancia por nuestra parte pensar que todas las personas adultas tienen los suficientes recursos internos para olvidar las afrentas, las dificultades y sanar el pasado. Muchas personas heridas y dolidas circulan por las calles, toman el metro, trabajan con nosotros, son nuestros vecinos y vecinas.

Ignorarlo y culparlas por actuar desde donde lo hacen es tan absurdo como meterse en un río africano sin vigilar que no haya un cocodrilo cerca. Culpar al cocodrilo del mordisco será una forma de no aceptar mi responsabilidad: debo saber que no solamente hay cocodrilos en los ríos africanos, sino también en las calles de mi ciudad.


No te llenes de odio

Si hemos comprendido lo anterior, veremos que llenarnos de odio ante el dolor, el robo, la violencia, las desigualdades… no lleva a resolverlas. Al contrario, nos llena interiormente de odio y nos impulsa a vengarnos. Naturalmente, cuando la venganza se instala en nuestra alma sentimos la llamada a ejercer un castigo, un dolor, una violencia contra quien nos hizo daño…. ¡y la espiral de violencia y desamor se hace inevitable!

Un conocido maestro espiritual dijo que pusiéramos la otra mejilla cuando alguien nos agrede. No quería decir que nos dejásemos pegar, sino que respondiésemos desde otro nivel de conciencia. Nos invitaba a comprender que no todas las personas saben lo que hacen, ni pueden saberlo, ni pueden actuar diferente. Nos invitaba a construir una realidad justa, que él llamaba reino de los cielos, sin agredir a nadie, sabiendo que cada persona llegará a entender la realidad cuando sea su momento, pero que no podemos culparlas de ser cocodrilos y de dar mordiscos por ello.

Nosotros no podemos cambiar a los demás. Sería prepotente pretender que podemos transformar a los demás cuando queramos. Sería un absurdo. Pero sí somos responsables de nosotros, de nuestro interior.

Pretender que el mundo está lleno de personas equilibradas, felices y conscientes es mentirnos, es ignorar la realidad de los adultos que todavía son cocodrilos. Culparlos por sus acciones y creer en la injusticia es una excusa para que yo les agreda, para que yo actúe como un cocodrilo. Es una forma de llenarme de odio y ser, yo mismo, otro cocodrilo y no poder alcanzar en mi interior la paz invulnerable que conlleva el reino de los cielos.

La injusticia no existe. Creer que existe la injusticia me llena de odio y me convierte en un vengador y en un motor que lleva a mi vida más odio y más dolor. ¿Quiero eso para mi vida? Comprender que la injusticia no existe y que solamente existe la ignorancia, me permite vivir desde un nivel de conciencia superior que me llena de una paz invulnerable. Repito, la injusticia no existe y yo no actúo en contra de nadie sino a favor de lo que promueve más armonía, más paz y más equilibrio. De este modo mi vida se llena de paz, de servicio y de felicidad.

Ejercicio práctico para verificar e integrar:

Cuando nos encontremos ante algo que nos parezca una injusticia os animo a realizaros las siguientes preguntas:

1.- ¿Acaso he olvidado que las personas que dañan a otras lo hacen porque están dañadas ellas mismas y no pueden actuar sino como cocodrilos? ¿Acaso he olvidado que los cocodrilos no solo están en los ríos africanos sino también por las calles de nuestras ciudades?

2.- ¿Qué puedo hacer para reducir el dolor sin incrementarlo dañando al cocodrilo y a los demás? ¿Cómo puedo actuar de forma que el dolor se reduzca y no genere más odio en mi entorno? ¿Cómo actuar sin ánimo de venganza?

3.- Si el cocodrilo está dispuesto a aprender, ¿puedo enseñarle a ver la vida de forma diferente para que pueda actuar de forma diferente? En caso contrario, ¿puedo protegerme de él y, a la vez, aceptar que él no cambiará hasta que esté dispuesto a aprender y que debe sufrir las consecuencias de sus actos, pero que no me corresponde a mí dañarlo ni vengarme?

4.- ¿Puedo marchar deseándole lo mejor? ¿Puedo protegerme deseándole que descubra la empatía y el amor?

Respetar el proceso de evolución de cada personas es una muestra de amor y de conciencia elevada que solamente puede ser comprendida y llevada a término por quienes han entendido que la injusticia no existe.

Dejando de creer en la injusticia y haciendo lo que te toque hacer, el mundo se llenará de amor.

 

   Daniel Gabarró

Podrás escuchar a Daniel Gabarró del 12 al 14 de Octubre en el Congreso "Autoconocimiento y Espiritualidad en el siglo XXI. Práctica de la obra de Antonio Blay".

Más información: congresoantonioblay.com

Leer 950 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Mayo 2018 09:15

14 comentarios

  • Enlace Comentario Martes, 15 Mayo 2018 05:52 publicado por Imanol

    Coincido con Pedro en que también hay muchos cocodrilos de traje y corbata, e incluso cocodrilos disfrazados de grandes meditadores; quizá estos últimos los más hambrientos. En mi opinión no se trata de creencias que las hay para todos los gustos; los hay que creen que la injusticia es un hecho y los hay que creen que no existe, esto o se experimenta en vena, o nos quedamos divagando por los terrenos pantanosos de las ideas. Lo que resulta evidente es que cuando uno atiende las cosas despierto no se para a pensar si lo que tiene delante es justo o injusto, ni si quiera se le pasa por la cabeza; se ocupa de lo que la realidad le presenta porque constata que todo forma parte del terreno de juego donde le ha tocado desenvolverse como ser humano; cocodrilos incluidos.

    Muchas gracias por el articulo Daniel.

  • Enlace Comentario Lunes, 14 Mayo 2018 19:55 publicado por Carlos

    "Esto es una injusticia, no lo puedo entender", sería la reacción opuesta a lo que Gabarró nos transmite en su artículo.
    No se trata tanto de tener una actitud pasota: "todo el mundo es bueno" y por lo tanto no hacer nada. Más bien evitar la tentación de escaparse de la realidad, eludiendo los compromisos que ésta nos pide, mediante el falso argumento: "como eso es injusto, ni entiendo, ni tengo que hacer ningún intento por entender"
    Las cosas son y suceden de una determinada manera, intentar comprender por qué es nuestra obligación como seres humanos, sociales y que vivimos para actualizar nuestro potencial, porque eso es lo que somos. Y de esta manera, implicarnos en mejorar nuestro mundo.

  • Enlace Comentario Miércoles, 09 Mayo 2018 17:39 publicado por Jordi

    Poner la otra mejilla es aceptar que los cocodrilos forman parte del paisaje y juegan un papel en el hábitat que los contiene. El del cuento que se tira al rio para bañarse se cree que está en un parque temático, así que no le habría ido mal que el cocodrilo le hubiera dado un buen susto.

    Podemos intuir que la persona que se comporta de forma agresiva ha sido a su vez víctima de una violencia anterior pero esto no hace más que trasladar el problema a una fase previa. Y en ningún caso me permite sentirme feliz porque constato que el otro está sufriendo.

    Aquí es pertinente una frase que me soltaron una vez que estaba acusando a alguien de haber actuado de una forma injusta; su respuesta fue: “El Todo está hecho de lo justo y de lo injusto, si no puedes admitir lo injusto jamás comprenderás el Todo”.

  • Enlace Comentario Domingo, 06 Mayo 2018 09:18 publicado por Pedro

    Gabarro, como de costumbre, aporta un interesante punto de vista que nos obliga a seguir sumando preguntas a las planteadas por él. Me animo a lanzar un par de ellas: ¿Las situaciones que provoca la ignorancia no merecen un adjetivo? Ya sé que no debemos juzgar pero muy difícil prescindir completamente de los adjetivos calificativos.Tal vez no debamos calificarlas de injustas y deberíamos decir mejorables pero me suena un poco a trampa semántica...
    Por otro lado, la explicación sicológica que remite a las carencias en el pasado de cada individuo ¿no queda un poco coja? Echo en falta una dosis de análisis sociológico. Hay gente que actúa como actúa no porque tenga un pasado negro sino por todo lo contrario, porque ha crecido en un ambiente en el que se ha encontrado todo hecho y ha visto que lo natural es que haya gentes que estén por debajo de su nivel. En este caso sus actos también serán dirigidos desde la ignorancia pero me parece importante matizar que no tiene la misma responsabilidad el ignorante criado en una favela que él que tiene un master en Harvard.

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