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Textos de Antonio Blay

Textos de Antonio Blay (61)

Martes, 03 Febrero 2015 08:58

Practicar la felicidad

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En esto, sin darnos cuenta, aplicamos un criterio material, creyendo que estas cualidades básicas son algo que, a semejanza de lo físico, lo tendremos por posesión acumulativa, que es algo que nos ha de venir del exterior y que, reteniendo determinadas cosas, retendremos una determinada felicidad o bienestar. Y aplicando este criterio es cuando nos encontramos con repetidos fracasos.

Si yo me centro en la intuición que tengo de que Dios es la felicidad y de que Dios es, al mismo tiempo, la Fuente que me está comunicando mi propia vida en todas sus manifestaciones permitiré que esta felicidad se manifieste en mí del mismo modo que yo puedo tomar el sol poniéndome conscientemente bajo sus rayos. Cuando yo pueda mantenerme centrado en esta intuición de Dios presente como Felicidad y Amor absolutos, interiormente relajado, contemplando, y dirigiéndome afectivamente a este Dios-Amor, es como si yo permitiera que ese amor, esa felicidad, me llenaran desde dentro, y pudiera irradiarlos después hacia fuera.

Jueves, 08 Enero 2015 06:49

La noción de realidad

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Podríamos decir que el nudo del problema se sitúa en donde yo estoy poniendo mi noción de realidad. Según nuestra noción particular de realidad, «realidad» significa lo que para nosotros es real. Y en este caso, es sinónimo de lo que para nosotros es importante. Allí donde yo pongo mi noción de realidad, allí se produce lo que para mí pasa a ser de importancia.

Martes, 02 Diciembre 2014 13:20

La ayuda de lo Superior en el Trabajo Interior

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Éste es otro aspecto muy interesante del trabajo. Cuando uno trabaja interiormente, porque verdaderamente lo siente así, porque esta demanda le nace de dentro, ha de saber que no es uno mismo quien en realidad inicia el trabajo sino que ese trabajo nace o se origina en lo Superior.

Lunes, 10 Noviembre 2014 10:21

Somos la conciencia.

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Nosotros lo vivimos todo en nuestra conciencia, y de hecho nuestra conciencia es el universo en el cual vivimos, es nuestro universo individual. Este universo individual está formado por todo lo que son actualizaciones del foco central, al que llamamos potencial, de nuestra inteligencia, de nuestra afectividad y de nuestra energía. A través de esas respuestas que se producen ante unos estímulos, nosotros vamos tomando conciencia de unas formas, de unos seres, de unos valores, de unos significados. Y por el aprendizaje que hemos hecho solemos creer que sólo somos el cuerpo, y a lo que asociamos con ese cuerpo lo llamamos yo, mío, mis cosas. Pero en realidad somos todos los contenidos de la conciencia, todos.

Miércoles, 08 Octubre 2014 09:07

Un concepto clave en la vida espiritual

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Todos nuestros mecanismos, todos nuestros contenidos psicológicos, ideas, sentimientos, están siempre basados en estructuras contingentes, transitorias: deseamos tener un cargo, ganar dinero, vivir en un sitio determinado...etcétera; deseamos una serie de cosas, las cuales, todas, por su propia naturaleza, son transitorias, están destinadas a transformarse y a desaparecer.

Miércoles, 03 Septiembre 2014 18:25

El deseo (capítulo 7). La fe operativa

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Curiosamente, hemos ido a parar a esta noción, que parece extraña (teniendo en cuenta de donde hemos partido), de la Fe. ¿Qué quiere decir Fe? Vemos en el Evangelio constantemente esta referencia a la Fe. «Si tuvierais fe...», «todo es posible a los que creen»... «¿tú crees que puedo curarte?»... (y entonces se produce la curación). Siempre aparece este condicionamiento a la fe. Pero, claro, muchos de nosotros tenemos la palabra fe asociada a cosas desagradables, o poco deseables, según hayan sido nuestras experiencias; y parece que todo el mundo anda un poco receloso con esta palabra fe.

Domingo, 06 Julio 2014 16:03

El deseo (capítulo 6). El deseo en la oración

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Quizá esto lo veremos ilustrado, aunque suene un poco extraño, al hablar de la oración. La oración es frecuentemente una expresión de lo que yo deseo. Lo mismo si deseo ser muy bueno, o muy virtuoso, que si deseo que se solucione un problema que yo tengo, del tipo que sea. Entonces mientras yo estoy formulando mi deseo en la forma de oración, ¿qué está funcionando realmente en mí? Está funcionando un aspecto del sentimiento y está funcionando un aspecto de la mente. Pero no funciona en absoluto el aspecto de la energía.

Los deseos son realizables.

Siempre yo puedo realizar mi deseo, porque el deseo es expresión de mi propio fondo. Si yo quiero llegar a una mayor plenitud es porque esta plenitud existe en algún sitio en mí. Si yo quiero llegar a una mayor realidad es porque esta realidad existe en mí. Y si no existiera en mí, yo no tendría noción de que pudiera existir una mayor realidad.

Todos podemos realizar nuestros deseos del todo, en el sentido de actualización de nuestro modo de ser y de sentimos. Nuestro modo de ser y de sentirnos no depende del exterior aunque creamos que es así; depende de cómo yo reacciono al exterior, no del propio exterior.

Cuando en nosotros hay el deseo de algo, eso quiere decir que esencialmente existe en nosotros la posible realización de ese algo. El deseo puede tener dos formas básicas: o bien yo deseo llegar a ser de un modo determinado, o bien deseo algo externo a mí. Yo puedo desear llegar a vivir con una gran serenidad, o con una gran seguridad interior, o con una gran paz; o puedo desear una casa muy bonita, o poder disponer de unos medios económicos que me permitan una autonomía en mi vida.

El deseo hace proyectarme hacia algo porque intuyo que a través de aquel algo yo podré realizar un mayor grado de mi propia identidad, o de mi plenitud, o de mi satisfacción, o de mi claridad mental, o de algo que para mí es importante. Pero el deseo en sí no es realización. El deseo no es nada más que una tensión hacia algo. El deseo es una relación que hay entre yo tal como me vivo ahora y yo tal como me intuyo o espero llegar a ser. El deseo es importante, es fundamental, pero a condición de que llegue a su término. En la medida en que yo aprendo a actualizarlo, a convertirlo en acto, en realidad presente, es positivo; pero es obstáculo en la medida en que yo me acostumbro a vivir en el deseo, y sostengo, mantengo, alimento, este deseo.