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Lunedì, 10 Novembre 2014 10:29

Mi reino no es de este mundo.

Written by  Jordi Sapés
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Recién llegados del Retiro de Oseira, una de las cosas que se hacen más evidentes son las palabras de Jesucristo: mi reino no es de este mundo. Más bien parece que el mundo esté marchando en una dirección opuesta a la conciencia y la libertad que el ser humanos tiene derecho a vivir. Y por eso a menudo caemos en la trampa de pensar que no solo nuestro reino no es de este mundo sino que, además, no tenemos nada que ver con él. Y esto es una trampa que hay que evitar porque por algo estamos aquí. 

Imaginaros que nos han pagado un viaje para desplazarnos a un lugar remoto en el que hay un problema grave, para ver si podemos ayudar de alguna manera. Y volvemos del viaje indignados, alegando que ahí es imposible vivir porque hay un problema insoportable.

Si abrimos los periódicos contemplamos como en África se muere la gente a patadas porque todavía no es negocio desarrollar una vacuna contra el ébola; como en EEUU la gente vota contra Obama porque no fomenta las guerras de costumbre y quiere dar cobertura sanitaria a los pobres; como aquí el gobierno salta de alegría porque la economía va mejor mientras se sigue desahuciando cada día a montones de familias; como los grandes empresarios se ofrecen a disminuir el paro si aceptamos un trato laboral cercano a la esclavitud; etc. etc. 

Y en nuestra propia casa, nuestros hijos se nos plantan diciendo que para qué demonios tienen que estudiar. Porque el rollo de que han de ser personas de provecho que encontrarán un trabajo y se ganarán la vida, y podrán hacer que sus hijos estudien parra ser personas de provecho y ganarse la vida para que sus hijos… ya no cuela. Gracias a Dios. Porque, ¿qué significa ser personas de provecho?, ¿de provecho para quién?  

Nosotros ya no necesitamos sacar provecho de nada, porque somos conscientes de ser; y lo que somos no precisa mejora; lo que precisa es ser manifestado. Y recordad que, inicialmente, todos hemos vivido esta demanda de ser como un déficit en nuestras vidas. Así que, si a nivel social, el déficit se hace tan manifiesto que aparece en las noticias, es señal de que la humanidad está despertando.

Pero somos muy pocos, diréis. Bueno, nuestra personalidad se parece también a una multitud de tendencias que luchan cada una por sus intereses; y solo hay una que aspira a lo Superior. Esta parte busca conseguir la hegemonía y el resto la contemplan como un incordio pero, contando con la ayuda de Dios, resulta especialmente potente. No porque haga mucho ruido sino porque persiste en buscar la verdad y la realidad. 

También el personaje tiene problemas; y, ¿cómo los resolvemos?: los resolvemos jubilando la descripción del mundo que hace y el modelo que promueve. Así que también tenemos que jubilar este sistema social y las normas que lo rigen; y sustituirlas por otras basadas en el amor, en la solidaridad, en la lucidez y en el respeto y aprovechamiento consciente de la vida que somos. 

Y en la medida en que las leyes apoyan y refuerzan este modelo nefasto, lo correcto es desobedecerlas. Prepararos porque esto se va a empezar a producir y nos colocará en un terreno inestable para la personalidad. En cambio, será una ocasión para gritar en voz alta: mi reino no es de este mundo; soy un ser consciente que rechaza considerar normal lo que sucede y no estoy dispuesto a seguir apoyando y financiando este estado de cosas.

 

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