El yo experiencia

Escrito por Antonio Blay Fontcuberta

Lo que he ejercitado y cómo lo he ejercitado determina mi modo actual de ser. O sea, que yo como ser concreto soy lo que he vivido como experiencia activa; es lo que podemos llamar el yo-experiencia, en el sentido activo. Yo me he configurado de acuerdo con lo que he ejercitado y del modo particular como lo he ejercitado.

P.: Esto es así, pero la limitación está en mí.

 

R.: ¿De qué limitación hablas?

 

P.: Sufro una soledad, observo que no es producida por algo exterior, entonces tengo que terminar aceptando esa soledad que soy y punto, estoy dando mi medida y eso a los tres niveles. No es una limitación de la mente.

 

R.: ¿Por qué das hasta ahí y nada más?

 

P.: Pues...

 

R.: Pregunto por qué, ¿por qué solamente das hasta ahí?

 

P.: Porque...

 

R.: Si a ti te pusieran en estado de sofronización o de hipnosis, verías cómo serías capaz de dar unas respuestas totalmente otras a las que das en la vida habitual, ¿por qué?, porque en el estado de sofronización lo que están haciendo simplemente es inducirte unas ideas distintas de las que tú tienes como filtro de tu comportamiento. En el momento en que te cambian las ideas cambia toda tu forma de expresarte. O sea, lo que está determinando tu limitación actual es toda tu historia hasta el presente (que es lo que tú dices), pero, a la vez, es porque estoy manteniendo unas ideas y no las cambio, no las ensancho, no las abro o, simplemente, no las elimino. Y son las dos cosas: el resultado mecánico de lo que he ido ejercitando y a la vez algo que está poniendo unos límites a mi capacidad de ejercitar, con unas prohibiciones, con unas ideas de tabú, de peligro, de miedos.

 

P.: Eso no lo veo, no veo la segunda parte.

 

R.: No lo ves, pues es lástima, ¿eh? Pero, ¿tú entiendes que si te pusieran en estado de sofronización sería muy posible que fueras capaz de vivir otras muchas cosas?

 

P.: Sí es posible.

 

R.: Entonces fíjate; eso que es posible, ¿de qué depende?, ¿en qué consiste la sofronización, o la sugestión o la hipnosis?

 

P.: Como si te anulasen la mente.

 

R.: No te anulan la mente, simplemente te inducen una idea, una idea distinta de las que tú estás aceptando. Y entonces tu sentir y tu actuar se hacen en función de esta nueva idea.

 

P.: Eso sí, pero...

 

R.: Pues eso es lo que está pasando: cada uno está hipnotizado ahora con unas ideas, y ese es el límite. Ya veremos, al hablar del yo-idea entraremos en ello, y eso está ahí. Si no, la persona no se viviría nunca como una conciencia limitada. La persona se vive como conciencia limitada porque a la vez está viviendo un límite y, a la vez, ella está más allá de ese límite. Y este contraste entre la conciencia limitada y una conciencia mucho más amplia, que también está allí, ese contraste, es lo que da la conciencia subjetiva de limitación. Si no hubiera eso la persona no se viviría a sí misma como limitada, porque daría el cien por cien de su posibilidad en cada instante. Y aunque objetivamente, comparada con otra, fuera menos la respuesta, la persona lo viviría como su totalidad real y no con una conciencia de límite.

 

P.: ...

 

R.: Aunque las respuestas hayan sido mecánicas no deja de ser algo que responde, algo que moviliza. El problema es que, por el hecho de ser mecánicas, siempre movilizan lo mismo. El problema de los automatismos, el problema de los condicionamientos, es que forman un sistema cerrado, y por lo tanto siempre hay las mismas repuestas. Observaos o recordad cuando estáis ante situaciones muy trágicas, muy dramáticas, y veréis, si recordáis, que siempre se producen las mismas quejas, los mismos argumentos, el mismo estilo de llanto: unos viviéndose como víctimas, otros en una actitud de protesta. Pero es que, si os observáis, veréis que salen las mismas palabras una y otra vez, aunque la situación que provoca el conflicto o el drama sea muy distinta. Simplemente está apretándose el botón de “¡alarma, peligro, peligro!” y entonces lo que está grabado allí dentro sale, y sale mecánicamente, entonces siempre sale lo mismo. Y claro, la persona no ejercita porque aquello ya está ejercitado y simplemente es una repetición. La repetición no desarrolla, simplemente fortalece más la repetición, graba más profundamente el rollo que se repite.

Sólo se puede desarrollar y crecer cuando uno está fuera de todo condicionamiento, cuando uno se siente libre, y libre quiere decir liberado de condicionamientos. Todo esto es para que lo miréis a ver si intuitivamente lo percibís como cierto.

 

Curso de psicología de la autorrealización. Antonio Blay Fontcuberta. San Cugat del Vallés. Agosto de 1.982

 

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