La expresión como medio de acercamiento al Yo

Escrito por Antonio Blay. Texto seleccionado por Carlos Ribot

La tercera función de la expresión es el acercamiento al YO. Es el objetivo principal de la expresión; por ello queremos resaltar y hacer hincapié en este punto. Mediante la expresión nos acercamos más y más a la realización central, porque cuando yo voy viviendo la expresión de un modo más entero, más profundo, cuando me ejercito en expresarme más todo yo, más próximo estoy a esto que expreso, o bien, más esto que expreso está próximo a mi YO; cuanto más profunda es la expresión, cuanto más todo yo estoy metido y lanzado a ello, más inmediata es la percepción directa del actor, del sujeto que está ahí.

Es decir, que cuando expresamos, hemos de expresarlo todo, y cuando lo hayamos expresado todo, nos quedará el YO. Mientras estoy expresando hay un camino abierto, directo, hacia la fuente de donde surge esto, hacia este YO central. Por eso, he de aprovechar esta entrega, esta dinamización total, y he de ser más y más consciente de lo que está ocurriendo en mí para poder llegar a estar consciente del YO que está detrás de todo esto.

Requisitos para recorrer este camino

La expresión requiere:

1. Sinceridad. No se trata de que yo haga algo simplemente porque se me dice que lo haga, sino que ha de consistir en que yo vea y sienta la necesidad de expresar simplemente porque YO soy aquello, porque aquello está en mí y quiero ser todo YO en expresión, como un acto de afirmación de mí mismo. Yo hago esto porque yo lo tengo, porque está en mí, porque es viviente, porque necesito exteriorizarlo para sentirme yo del todo. Esa ha de ser la motivación básica de la expresión, no como quien toma una cucharada de medicina porque se lo ha recetado el médico, ya que, siempre que estamos subordinados y dependiendo de una idea externa, no nos podemos lanzar en totalidad a ello; solamente me lanzaré cuando para mí sea evidente que la expresión es la autorrealización, que yo soy YO en la medida en que todo yo estoy lanzado en aquello de un modo consciente, verdadero.

2. Conciencia. Es preciso, además de esta sinceridad y de esta totalidad, que yo viva esta expresión de un modo muy consciente. Consciente quiere decir que me dé cuenta de que soy YO el que está expresando aquello; que mi conciencia esté plenamente consciente en todo momento, que nunca quede desbordada, que nunca la acción, el ímpetu, de lo que se expresa disminuya o anule por un instante la conciencia clara de YO que estoy presente al hacer aquello.

Resultados

Cuando se ejecuta de este modo, los efectos de la expresión son fulminantes. Es imposible hacer expresión y quedarse como antes, cada sesión de expresión vivida de esa manera es transformante, y transformante de un modo definitivo, inevitablemente, en la medida en que todo YO me obligue a salir. Todo aquello que yo expreso, por un lado limpia, por otro lado me hace crecer y, por otro, me obliga a tomar conciencia más profunda y positiva de mí. Esos son los tres aspectos que constituyen realmente el crecimiento de lo que la vida está produciendo en nosotros.
 
Por esto insisto tanto en que es absolutamente necesario aprender a hacer la expresión con toda entrega. El trabajo será fuente de resultados en la medida en que se sepa estar allí del todo, en que se sepa vivir la situación de un modo pleno, total y sin reservas, sin protecciones, sin miedos, o a pesar del miedo. Es mediante la expresión como nosotros estamos rompiendo barreras, barreras artificiales creadas por nuestras estructuras mentales, barreras de costumbre, de modos de reacción que han quedado estereotipados en nosotros, que nos hacen actuar como máquinas. Mediante el esfuerzo de ser yo en la expresión estoy ensanchando mi horizonte, estoy ampliando mi esfera de existencia. Nadie me ensanchará mi campo de conciencia, soy yo quien he de ensancharlo desde dentro. Vemos que hay personas que a pesar de encontrarse ante buenas oportunidades, en buenos ambientes, viven interiormente en estrechez y limitadamente, a pesar de todo cuanto se rodean, porque nadie puede vivir más allá de lo que le permiten sus estructuras mentales, sus hábitos de pensamiento, de actitud, de conducta; todo esto va modelando en nosotros un mecanismo que nos lleva a funcionar como verdaderos autómatas, exactamente como sucede en los surcos de un disco donde se graban unas impresiones y de allí no puede salir nada distinto de lo que está grabado.

Antonio Blay Fontcuberta

Caminos de autorrealización. Tomo I

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Escrito por Antonio Blay. Texto seleccionado por Carlos Ribot
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3 comentarios

  • Enlace al Comentario Imanol Cueto Mendo Imanol Cueto Mendo Sábado, 22 Agosto 2020 10:06

    Pues sí, Blay señala ese darlo todo en cada expresión como un camino claro y directo hacia el reencuentro de ese yo central, liberador a nivel interno; pero sobre todo transformador a nivel externo

  • Enlace al Comentario Carmen Carmen Sábado, 22 Agosto 2020 06:14

    Totalmente de acuerdo, Jordi.
    Me ha gustado mucho el artículo escogido, Carlos.

    Gracias!!

  • Enlace al Comentario Jordi Sapés de Lema Jordi Sapés de Lema Jueves, 20 Agosto 2020 10:25

    Ya veis hasta qué punto las indicaciones que Blay da para percibir el yo, van en dirección contraria de lo que se suele creer: que el yo es algo que se percibe mediante la introspección.
    Lo que se percibe con la introspección es la esencia, pero el yo experiencia, el yo existencial, se percibe en el despertar entendido como acción consciente en la realidad que vivimos. Una realidad que nos limitamos a alimentar cuando estamos dormidos. En cambio, despiertos, podemos cambiar las cosas.

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