Vivir desde el Todo

Escrito por Antonio Blay Fontcuberta

Toda percepción que yo tengo llega hasta mi fondo; hasta el centro de mí mismo. Y toda acción (o reacción, o respuesta) que surge de mí, surge desde el mismo fondo.

     Por lo tanto, en todo momento se está produciendo este milagro de una acción-respuesta perfecta, completa. Y eso, si yo estuviese presente, se viviría como una revelación constante de la realidad; de la conciencia inmediata de la realidad. Pero eso que está funcionando así, lo vivo desde el yo-idea; así, todo lo vivo de segunda mano. Y no sólo eso, sino que además, desde aquí, desde esa forma indirecta de vivir, he estado creando unos valores, unos esquemas, unas ideas..., y entonces estoy como dentro de una nube, metido en esto. Pero, de hecho, no me falta nada, sólo me sobra esto; ya que la realización no consiste en «hacer», consiste en «soltar», en «dejar ir».

 

     Todo lo que funciona ya es completo, ya es expresión de Dios, ya es Dios, ya es realidad inmanente, Dios manifestándose en un nivel más alto o más bajo. Lo que Es, ya lo es totalmente. Así, la consigna será: vivir todo lo que yo soy desde todo lo que Es; pues Eso es mi verdadera identidad. Que es la misma de cuando era pequeño, la misma de cuando seré viejecito; es la misma identidad. Y es una lástima que esto no pueda afirmarlo con convicción, como consecuencia de que estoy centrado, mejor dicho, descentrado, en el yo-idea.

 

P:  ¿Cómo podemos descubrir las trampas del yo-idea?

 

R:  Si tú observas lo que piensas, lo que sientes, lo que intentas hacer mediante proyectos, deseos, etcétera, en tu vida diaria, descubrirás al yo-idea. Y verás que no son las trampas del yo-idea, sino que el yo-idea es la trampa. 

 

P:  Hay especies (algunos animales, por ejemplo) que presentan una gran perfección. ¿No podría decirse que son formas realizadas en su autenticidad? Si un ser humano llega a una completa expresión de sus características ¿no es eso la autenticidad, la realización?

 

R:  No puedes ser totalmente auténtico, no puedes decir que vives desde el centro, que eres centro, si a la vez no te abres a las dimensiones superiores. O sea, no se trata de que lo que yo viva tenga mi expresión (como puede tenerla un ejemplar de otra especie), sino de que en mí existe una potencialidad de conciencia infinita, y yo la vivo y la expreso. Eso hace que sea muy diferente la realización humana de la de otras especies que, como seres, pueden ya funcionar de forma perfecta. Nuestra realización, o nuestra perfección, incluye esta demanda de totalidad, de realidad plena. Y eso es trascender la conciencia habitual. Es una apertura de lo eterno.

 

     Pero, por otra parte, no he de forzar nada. Cuando me doy cuenta de que querer algo (en relación a la realización) no sirve para nada, que es imposible que yo pueda conquistar el Absoluto, cuando yo dejo de hacer fuerza, entonces lo que ya Es y ha sido siempre, simplemente lo veo; lo veo y lo reconozco. 

 

P:  Parece pues que en el saber mirar está la solución.

 

R:  Sí. Pero mirar no es poseer la visión de lo que se mira. Siempre al mirar queremos atrapar algo; algo que yo entonces veo y tengo. Pero eso no es la visión directa. Ver es, esencialmente, estar conectado directamente con el mismo acto de ver. Y el acto de ver, en sí mismo, es... toda la Vida..., es... Ser 

 

Conciencia, existencia, realización. Antonio Blay

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Escrito por Antonio Blay Fontcuberta
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1 comentario

  • Enlace al Comentario Carlos Carlos Sábado, 03 Abril 2021 06:39

    A vivir dormidos lo llama “vivir de segunda mano” o “una forma indirecta de vivir”.
    Y nos llama a vivir todo lo que soy desde todo lo que Es. Queremos poner, añadir, cuando lo que hay que hacer es quitar.
    Estoy leyendo un texto que habla sobre una diferencia fundamental entre los animales y el hombre: aquellos, al contrario que nosotros, no hacen cosas inútiles. En nuestro caso, una de las inutilidades es alabarle, darle gracias por habernos dado la existencia y la oportunidad de usar nuestra libertad para vivirla como queramos. Incluyendo Trabajar para satisfacer “esa demanda de totalidad”.

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