Jordi Calm

Jordi Calm

El pasado 22 de noviembre tuvo lugar en Barcelona la tercera Asamblea Anual de ADCA. En ella, además de dar fe de asistentes, cuentas, actividades y proyectos, algunos de nuestros socios tuvieron la ocasión de compartir sus experiencias del Trabajo en su ámbito laboral, o lúdico. De estas ponencias, que tenemos intención de compartir con un cierto detalle en posteriores artículos, hay dos aspectos que considero importante destacar.

La actividad más saludable que puede existir en ésta vida es, probablemente, guiarse por la voz del alma. Escuchar ésa voz aterciopelada y cálida, a veces fina y sutil como el viento, otras veces sólida y contundente como un muro de piedra. Pero siempre profunda y transformadora, ya que siempre nos habla desde el Fondo.

Ella nos ha traído al Trabajo. Se siente gratificada porque todo lo que aquí encontramos es autenticidad, honestidad y desarrollo. Esencia en definitiva.

Cuando oímos la frase: lo importante es participar, suele haber un cierto aroma de resignación en el que la pronuncia, porque usualmente la utilizamos cuando nuestro interlocutor, por cualquier motivo, no ha podido ganar en alguna competición, o similares, y entonces, a modo de consolación, a menudo incluso con un tono de voz deshilachado, pretendemos endulzar un poco la situación. 

Sin embargo, desde la perspectiva del Trabajo, propongo que no estaría de más añadir a esta frase la coletilla "...y más que ganar". 

Todas las personas que emprenden el Trabajo se encuentran, ya desde el primer momento, con que éste les plantea traspasar algunas fronteras que, en el nivel de conciencia del que parten, parecen imposibles de cruzar. El simple hecho de despertar, de descubrir que hay, además dentro de nosotros, un espacio interior desde el cual todo es y se vive de forma distinta, ya es para el neófito algo más parecido a la alquimia que a la ciencia, aunque la experiencia, más pronto que tarde le da fe de esta realidad.

Interpretación  desde la perspectiva de Antonio Blay, de la Parábola del Sembrador en el Seminario sobre el Evangelio (Mt. 13, 1-23) realizado en Dueñas en mayo de2015

Agradecimientos a todos los que han colaborado en su traducción e interpretación.

El propósito de realizar el Yo esencial: Proceso y pruebas de coherencia.

Esta parábola se ha revelado como una guía para ver de dónde partir, al trabajar este propósito desde el acontecer diario. La Parábola nos orienta en la superación de un camino sembrado por los subterfugios, las inseguridades, y en consecuencia la superficialidad del personaje.

En primer lugar, la conciencia del Yo esencial debe salir de la personalidad, y situarse en el observador, para ver el origen de las ideas que reclaman atención en las distintas facetas de esta personalidad.

En el Trabajo, y en concreto en la tarea de despertar en nuestra vida cotidiana, suele darse una situación muy común, que es la dificultad en despertar cuando tenemos prisa. Si en ese momento suena un despertador, hay un dilema evidente entre atendernos a nosotros o seguir en pos de aquella actividad, a veces tan trascendente como ir a comprar una barra de pan.

En el Trabajo, tras un periodo de tanteo, la persona despierta y toma conciencia de sí misma. Lo hace de forma discontinua pero aparece una noción de sujeto, constata que hay alguien detrás de cada fenómeno mental, emocional o motor, y que este sujeto da fe sí mismo de formas muy diversas.

Este es un descubrimiento que resulta revelador y gozoso, tanto por lo que se percibe como por lo que se intuye que puede llegar a ser vivir de forma estable en ese nivel de conciencia. El problema es que se escurre de las manos con asombrosa facilidad.

En estos días se ha presentado una situación conflictiva en el ámbito de relación de mis actividades de ejercicio físico.

La tensión ha surgido entre mi deseo de hacer fluir la energía en el ejercicio de la forma expresada en series globales, y la imprevista manera exigida por el profesor, basada en la fragmentación de las series, para recordar con precisión sus secuencias. Este corte racional me desconcentró del goce de fluir, y lo experimenté como una imposición frustrante. En muchas ocasiones, él mismo había dicho que no era necesario forzar la memoria, puesto que fluir era en sí una acción más poderosa y eficaz para ejercitar la forma, ya que ésta se imprimía en la memoria desde el interior, aunque costara más tiempo.

La ambición por representar la realidad mediante el dibujo y la pintura siempre ha sido una aventura excitante para mí. A menudo he tenido una  experiencia de amor y felicidad trabajando con la intención de crear algo nuevo y sorprendente. Muchas veces, el resultado no tiene nada que ver con el motivo representado, pero es un resultado con entidad y coherencia de por sí y eso es lo que importa: conseguir un lenguaje propio que se sostenga. 

Un año más, y siempre hasta ahora coincidiendo con la festividad de todos los Santos, Oseira nos ha acogido durante cinco días de retiro. Aún con los salmos resonando en los oídos quisiera hacer un breve bosquejo de este retiro que sirva de información concisa a los neófitos y para compartir experiencias con los ya versados.

El objetivo que nos llevó allí era el mismo de cada año, aunque no por ello menos ambicioso: tener una vivencia directa de los niveles superiores de conciencia, y de Dios. Un objetivo en línea con el Trabajo que proponemos tanto en el fondo (descubrir lo que somos, en toda su extensión, y vivir en base a ello), como en la forma, orientada hacia una experimentación práctica porque, como decía Blay, si una realidad no es operativa en nuestra vida, no es realidad para nosotros.