Serie de reflexiones sobre la ponencia del III Congreso de ADCA "El compromiso esencial". Primera entrega: "EL AUXILIO DE LO SUPERIOR"

Escrito por Jordi Sapés de Lema

Con el permiso y la colaboración de mis compañeros de tribuna: Juan Maria de la Torre (OCSO) y María Jesús Rodriguez, inicio una serie de artículos destinados a ampliar y profundizar en los conceptos vertidos en esta ponencia.

     Porque, al igual que todas las demás, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre cuestiones que no aparecen en nuestra rutina cotidiana y son fundamentales para experimentar la Vida en mayúscula. La intención es promover la participación de los socios de ADCA en este tema, haciendo preguntas o planteando dudas u objeciones a las afirmaciones que aquí se realicen.

 

     Reproducimos de entrada el primer fragmento de la ponencia:

 

"Nuestra ponencia quiere presentar un problema concreto: la necesidad de que tengamos presente a Dios o, lo que es lo mismo, a la naturaleza espiritual del ser humano; porque todos los proyectos que se han expuesto en las ponencias anteriores necesitan el auxilio de lo Superior. Estos propósitos que nos planteamos son factibles, pero no son fáciles de conseguir, ni los vamos a materializar a corto plazo, más bien los hemos de ver como una carrera de fondo que exigirá una gran fe por nuestra parte: fe en el ser humano, en su vertiente espiritual y en su capacidad de hacer. No es una fe basada en creencias sino en la experiencia de una vida fértil y significativa".

 

     Este primer párrafo resume las propuestas que se han hecho en el Congreso, especialmente la primera, que resalta la necesidad de tener presente nuestra naturaleza esencial.

 

     En la última señalamos que los temas elegidos no son caprichosos ni casuales. Cualquier persona consciente se interesa por las cuestiones que hemos puesto sobre la mesa; aunque pueda que proponga soluciones distintas. De lo que estamos seguros es de que, cualquiera que se atreve a abordar estos problemas, experimenta una cierta desazón al constatar y asumir que lo más probable es que no llegue a ver materializada la realidad que intuye y sugiere.

 

     Pero esta es la mejor demostración de que el ser humano es algo más que un cuerpo y una mente con fecha de caducidad: La conciencia desborda la existencia meramente personal, se vive como colectividad y se implica en un propósito que alimenta el progreso de la humanidad actuando aquí y ahora. Es una experiencia que trasciende la existencia personal y que se produce en este plano.

 

     Quizás no veamos los resultados pero sentimos una firme decisión de caminar hacia ellos, sumándonos a los esfuerzos que se están haciendo en esta dirección. Esto suele “complicar” la existencia y, a menudo, suscita la incomprensión de quienes se resisten al cambio; pero atravesar estos obstáculos nos garantiza que no estamos participando en un divertimento para mentes selectas, no estamos haciendo aquello que se conoce como “arreglar el mundo”.

 

     Todo lo contrario, estamos permitiendo que el mundo nos utilice a nosotros para resolver sus dificultades con nuestras capacidades esenciales: la inteligencia, el amor y la energía que somos. Así es como experimentamos nuestra naturaleza esencial: como un impulso vital superior al ordinario que convierte nuestra existencia en algo apasionante y significativo. Y a esta experiencia la llamamos fe.

Jordi Sapés de Lema

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Imanol Cueto Mendo Imanol Cueto Mendo Viernes, 25 Noviembre 2022 21:03

    Afirmar que el mundo nos utiliza a nosotros para solucionar sus propios problemas, ¿implica que el mundo tiene una propia conciencia de sí mismo? podrías aclarar esto un poco más, por favor.

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