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La acción consciente en la sociedad

Escrito por Jordi Sapés de Lema

Una de las grandes preguntas existenciales es: “¿Qué estamos haciendo aquí?”. La respuesta es que estamos echando una mano a todos los niveles: personal, social, político y trascendente. Echando esta mano participamos de la conciencia social y de la conciencia trascendente. Con independencia de si la familia o la empresa nos gustan o no: los gustos y disgustos son un rollo del personaje que cree que todo existe para satisfacerlo o molestarlo. Cuando algo te disgusta, eres muy libre de dejarlo; pero si no lo dejas, tienes la responsabilidad de mejorarlo, cambiando lo que esté en tu mano. Porque la familia, la empresa y la sociedad tienen una dimensión que ignora por completo el hecho de que el personaje esté contento o sea crítico con el sistema. Podemos ser muy críticos, pero tenemos que ir a trabajar cada día y, cuando nos levantamos, nos encontramos con nuestra familia. Así que esta crítica solo tiene sentido en la medida en que ponemos el esfuerzo adecuado para mejorar las cosas que dependen de nosotros.

     Siguiendo con este argumento, podemos comprender que lo colectivo también debe subordinarse a su nivel superior, que es el ámbito de lo espiritual. La trascendencia no es una cuestión personal, es una cuestión esencial: trata del Ser y de su manifestación. El potencial trata de la humanidad, de la dignidad que tiene el ser humano como especie autoconsciente.

[…]

    

     La alternativa política real no es votar a tal o cual partido, sino reivindicar que la economía y la política respeten y potencien esta dignidad de la persona humana. Y esto no es una cuestión ideológica o moral, es una cuestión práctica. A primera vista, tenemos la impresión de que en estos niveles no podemos hacer nada, que nos resulta imposible modificar una estructura que está fuera de nuestro control; pero podemos quejarnos, protestar, reivindicar, encabezar luchas sectoriales allí donde nos toque estar. Todo esto es echar una mano al espíritu.

 

     Pregunta: ¿No vamos a tener problemas por decir la verdad o denunciar cosas?

 

     Jordi: Es posible, pero hay que denunciar los hechos, no a las personas. Y tener claro que lo haces porque percibes  que algo no funciona y ves la posibilidad de mejorarlo. […] Tenemos que denunciar la alienación, no al ser humano; el ser humano no tiene ninguna culpa.

 

Jordi Sapés de Lema. “Espiritualidad y vida cotidiana. Práctica de la obra de Antonio Blay desde lo superior”.  Colección Jordi Sapés. Boira editorial. 2020.

Imagen: AdobeStock

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Escrito por Jordi Sapés de Lema
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1 comentario

  • Enlace al Comentario Maria jesus Maria jesus Miércoles, 22 Junio 2022 08:07

    Este artículo deja muy claro que siempre podemos hacer alguna cosa que mejore nuestro entorno.
    Para ello, muchas veces hay que denunciar cosas que pueden mejorar. Ese es nuestro papel, decirlo e intentar mejorarlo.
    El ámbito hospitalario es un medio propicio para practicar esto que comenta Jordi.
    Hay muchas situaciones en las que el trato a los pacientes no es correcto. Entonces mi tarea es denunciarlo y hacer todo lo posible para que mejore la situación.
    Muchas veces encontraremos críticas de nuestros compañer@s y alguna vez estaremos tentad@s de esconder el ala para no producir malestar, pero esta postura no ayuda a actualizar lo que somos ni tampoco ayuda al colectivo al que pertenecemos.

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