Serie de reflexiones sobre la ponencia del III Congreso de ADCA "el compromiso esencial". Tercera entrega: "EL AMOR, EN LA BASE DE LA BÚSQUEDA"

Escrito por Jordi Sapés de Lema

Veamos ahora un fragmento que nos sumerge de pleno en las escrituras:

"Dios mueve a los seres deseándolos, porque es amor. Así, en el relato de la Anunciación según el evangelio de Lucas (1,26-38), previo al misterio de la Encarnación, Dios envía su ángel a una Virgen, cómo ávido de su belleza. El ángel le saluda: El Señor está contigo. El misterio de la Encarnación es por tanto la expresión suprema del Dios-deseoso, que toca la fina punta de la conciencia de la humanidad, personificada en María, que después de alguna perplejidad, asiente en su fiat (el hágase). En el amor se expresa el ser de Dios, pero solo cuando toca la conciencia del hombre. Dios busca el primero y mueve para hacerse buscar, es decir hacerse “Dios-deseado”. Por tanto, el Amor se encuentra en la base de la búsqueda; siendo a la vez su causa y su logro."   

 

 

     Aparece aquí uno de los fragmentos más utilizados para criticar la religión: la virginidad de Maria y la encarnación de Cristo sin concurso de varón. Cuando se entiende que esto no es literal sino simbólico, este pasaje nos sitúa en una dimensión superior que arroja mucha luz. Aquí tenemos varias imágenes que nos sorprenden:

 

  • Dios deseando a la Virgen
  • Dios pidiendo permiso para encarnarse
  • La Virgen aceptando ser poseída por el espíritu.

 

     Siempre se nos ha dicho que tenemos que amar a Dios por encima de todo. Es una admonición que solemos aparcar, porque lo cierto es que hay muchas cosas que deseamos y ponemos por delante de Dios. Así que transformamos esta indicación en una especie de obligación que decidimos atender más adelante. Porque, por otro lado, se nos ha dicho que Dios es la misma Felicidad, así que podemos estar tranquilos que Él no nos necesita para nada. En todo caso esto será problema nuestro.

 

     Pero aquí se nos presenta una situación muy diferente: Dios quiere encarnarse en un ser humano y quiere ser deseado. Por eso no se impone, por eso pide permiso. Y podemos dárselo o no.

 

     Claro, como arriba es abajo: si Dios es Amor ha de tener alguien a quien amar y, si el amor es relación, necesitará que este alguien le corresponda. Por eso, si espera reciprocidad, deberá manifestarse de alguna manera porque nadie puede amar algo que ignora o desconoce. Y aquí nos hemos de preguntar qué pasa si estas palabras nos parecen una especulación sin fundamento.

 

     Bueno, prácticamente todo el mundo se ha enamorado del Amor. Solemos confundir el amor con querer a determinadas personas cercanas a nosotros, pero el amor es algo mucho más amplio, extenso y al mismo tiempo esencial, nuclear.

 

     Por eso no podemos satisfacer nuestra aspiración a la felicidad refugiándonos en un círculo limitado. Esto explica que estemos atendiendo los problemas que aparecen en la sociedad, aunque creamos que no nos afectan de un modo directo. Dios nos seduce a través de nuestra relación con todas las demás formas.  

 

     La Virgen representa aquí nuestra humanidad, que ha recibido el don de la conciencia y por tanto de la libertad. Desde su libertad acepta actuar en este mundo como vehículo del espíritu cuando podría haber optado por atravesarlo de la manera más cómoda posible. La cuestión es que la comodidad excluye la ambición, la esperanza y la utopía. Y el que ha sido tocado por el espíritu desea esto y mucho más: desea ser como Dios         

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Escrito por Jordi Sapés de Lema
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1 comentario

  • Enlace al Comentario Maria jesus Maria jesus Miércoles, 21 Diciembre 2022 10:23

    Me he pasado toda la vida escuchando la palabra Anunciación y Encarnación y ahora me doy cuenta de que no he entendido nada.
    Quedarse con la interpretación literal una visión infantil y poco profunda que no lleva a ningún sitio.
    La frase: "Dios quiere encarnarse en un ser humano y quiere ser deseado. Por eso no se impone, por eso pide permiso. Y podemos dárselo o no", me permite comprender la esencia del mensaje que he escuchado desde que era niña.
    Este artículo, como todo el trabajo que estoy realizando en la línea de Antonio Blay de la mano de Jordi Sapés, me ayuda a no quedarme con lo primero veo, me lleva a profundizar más y más. Y eso es muy estimulante.
    Gracias por esta nueva oportunidad de romper moldes e ir más allá.

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