Oriente y occidente Destacado

Escrito por Antonio Blay Fontcuberta

Yo os estoy enseñando un modo de trabajo que integre lo humano habitual, lo psicológico, con lo espiritual. En cambio, muchos, la mayor parte de los trabajos tradicionales que hay sobre lo espiritual, excluyen al resto del mundo, porque es una concentración sobre un objeto, una absorción en un objeto excluyendo el resto.

     

     Pero como yo entiendo que la realización espiritual en occidente se ha de vivir viviendo, entonces por esto os estoy hablando de un trabajo que a la vez ayuda a esta realización en el sentido de estar en el mundo plenamente, pero a la vez más centrado. De manera que estoy en el mundo, pero estoy más allá del mundo a la vez. Para luego poder pasar a otra fase que es la expansión de conciencia, etc.

    

     Y aquí son las dos explicaciones que os di de lo que es Autorrealización, un vivir plenamente en el mundo y luego un descubrir la identidad última más allá de todo.

    

     Precisamente yo considero que hace una falta tremenda que se entienda, que se vea esa unidad posible del mundo humano a nivel horizontal, un modo de vivir ese mundo, con lo que es la realización en sí.

    

     Lo que ha caracterizado Oriente es que se ha centrado, la élite que lo ha hecho, en el aspecto de lo absoluto, pero marginándose del mundo relativo. Y lo que ha caracterizado Occidente es una total identificación con el mundo relativo, olvidando lo absoluto. Y es hora de que se produzca una integración.

    

     El mundo necesita seres que vivan la realidad a todos los niveles. Seres integrados, que sean capaces de vivir lo más concreto,  vivir la vida en su dimensión humana plenamente. Pero a la vez que estén viviendo todo eso desde lo último, desde lo que está más allá incluso de la existencia. Eso es lo que ayudará a transformar el mundo. Primero, transformándose uno mismo.

 

Transcripción de un audio de Antonio Blay, que fue escuchado en el I Congreso de ADCA, Ávila , Octubre 2018.       

Artículos ADCA
Visto 325 veces
Escrito por Antonio Blay Fontcuberta
Valora este artículo
(9 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios