#2498
Anónimo
Invitado

En relación a lo que expones, ciertamente me parece decisivo el momento en que finalizamos el análisis del personaje y nos hacemos conscientes de cómo funciona el mecanismo que nos ha mantenido maniatados a lo largo de los años. En este punto pienso que se pueden dar dos fenómenos: que ello sirva como estímulo para acabar de trascenderlo definitivamente o, por contra, que al recrudecerse el mecanismo (que diría que es algo habitual) acabemos por sucumbir definitivamente a sus artimañas y pongamos fin entonces a nuestra andadura en el Trabajo espiritual.

El peligro aquí reside en que, al haber realizado un trabajo profundo de análisis del personaje, la persona está convencida de que ello le da el sello de estar despierta y que por tanto, a partir de ese momento, ya puede manejar las cosas por sí misma sin necesidad del acompañamiento que venía recibiendo. Sin embargo, la experiencia me dice que nada más lejos de la realidad. Una cosa es ver el personaje y otra trascenderlo y, para esto último, se necesita tiempo y evidentemente acompañamiento.

Cuando yo me encontraba en este punto recuerdo que Jordi me dijiste: “ahora es cuando empieza el Trabajo” y me llevé un sofocón porque (ingenua de mí) pensaba que éste era prácticamente el colofón final. La realidad es que, siendo honestos, todos sabemos que el descubrimiento de nuestra realidad esencial es un viaje que se recorre a lo largo de toda nuestra existencia.

El problema es que si lo presentas así inicialmente, la gente saldría corriendo más de lo que ya lo hace. Ahora bien, considero importante tratar de no alimentar falsas ilusiones haciendo creer al alumno que todo se solucionará cuando vea el personaje, tentación que puede aparecer alimentada por el deseo y las expectativas que él mismo pone en ello. Pienso que conviene tener claro que éste es indudablemente un aspecto esencial del Trabajo pero desde luego no todo acaba al ver el personaje, más bien al contrario. Como bien dices, esto ha de implicar un cambio radical en la forma de vivir que se traduce en el posterior abordaje del trabajo del yo experiencia. De lo contrario, la persona probablemente saldrá peor parada que antes de sumergirse en el Trabajo espiritual.

Como tutora estoy deseando leer los libros porque sé que me van a servir de mucho en este camino de acompañar a los demás para que sean más ellos mismos. Me quedo también con la idea de que resulta suicida tener miedo a molestar al personaje del alumno; poco a poco lo voy implementando pero inicialmente sí que en ocasiones aparecía de fondo; como todo es cuestión de práctica.

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