• Este debate tiene 26 respuestas, 24 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 5 años, 3 meses por Anónimo.
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  • #2297
    Jordi Sapés de Lema
    Superadministrador

    Ocuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga. Un hombre en esta posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que le rodean.

    #2298
    jose enrique
    Participante

    Muchos de nosotros sabemos que desde el Personaje nos preocupamos, y que desde el Yo experiencia nos ocupamos; y lo hacemos expresando el Potencial en aquello que acontece en nuestra existencia. Desde ahí no existe “terrible fatiga” al ocuparse de uno mismo ni de los demás, que viene a ser lo mismo.
    También sabemos, que cuanto más paso libre damos al Yo experiencia, menos ocasiones tiene el Personaje para hacer de las suyas preocupándose de sí mismo y soportando esas “terribles fatigas” de todo punto ilusorias.
    Desde la Impersonalidad no hay un nadie, no puede haber nadie, que haga ni por tanto se ocupe ni se preocupe; si acaso solo hay acontecimientos construidos con amor, inteligencia y energía. Desde ahí, sucede a través de nosotros un “ver”, que nos permite calificar a todo lo que nos rodea como una Gran Maravilla.

    #2299
    Rosalia
    Participante

    Para mi ésta cita, «ése ocuparse demasiado de mí mismo», és estar pendiente de lo que vales y lo que tienes. La fatiga viene del esfuerzo que hay que hacer para no perder lo que crees que tienes y por otro lado mantener la idea y la visión que quieres dar al mundo de ti, el personaje y la identificación. Si me ocupo de mí misma. con un trabajo hecho y despierta, me ocuparé de mí y del resto de las cosas y personas que me rodean sin esfuerzo ya que no me apoyaré en la idea sino en ser y actualizar el potencial que somos.

    #2300
    Georgina
    Participante

    El egocentrismo es agotador porque el personaje siempre quiere más y más. Nunca es suficiente. Y este foco tan reducido te impide ver toda la Vida que existe siempre alrededor. Y si no la ves, no actúas ni te abres a ese torrente extraordinario.

    #2302
    Anónimo
    Invitado

    Sí, eso debe ser! por eso a menudo no puedo con el culo! pero cuando mis ojos y mis oidos están abiertos, y la maravilla que me rodea consigue penetrarme, no solo no me duele nada, ni estoy cansada, sino que parece que no tengo cuerpo!

    #2303
    Carmen
    Participante

    Es importante ocuparse de uno mismo pero una vez que lo hemos hecho de forma conveniente no podemos quedarnos ahí. El siguiente paso es abrirse y cooperar con los demás, aportar lo que nosotros somos. De esta manera ampliamos nuestro nivel de conciencia y nos abrimos a una realidad que nos hará descubrir cosas nuevas.

    #2304
    Emilia
    Participante

    Ocuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga….. Y que me lo digan a mí, cierto como la copa de un pino. El estar siempre pendiente de la imagen que uno ha elaborado y que ha de mantener contra viento y marea porque vaya que te vean diferente a como siempre has sido…..es muy fatigante. En mi caso cuando he mostrado otra imagen que no suelen ver me dicen: ¿te pasa algo? ¡Te encuentro rara! Pero poco a poco dejo de preocuparme y los demás van habituándose. O sea no me importa mantenerme en el segundo plano, antes me costaba la vida, yo tenía que destacar, tenían que verme, ¡¡eh, estoy aquí, mirad qué simpática soy, …!! Afortunadamente me voy desprendiendo de esa necesidad y me quedo en otro plano sin necesidad de demostrar nada. Y es cierto que ese desgaste de energía anterior ya no lo tengo y empiezo a ver a los demás.

    #2305
    laura
    Participante

    Hasta que no anduve un tiempo en el Trabajo no me di cuenta de la realidad que tiene esta frase, parece simple, pero es lo que más nos impide poder disfrutar de la vida. Una cosa buenísima es que ahora todos los que estamos aquí nos damos cuenta de ésto y de las consecuencias que tiene estar inmerso en ese ensimismamiento.

    Añado un trocito del mismo autor que hace muy poco me escribí porque me impactó el modo en que lo explica:

    La importancia personal es homicida, trunca el libre flujo de la energía y eso es fatal. Ella es responsable de nuestro fin como individuos y llegará el día en que nos termine como especie. Cuando un guerrero aprende a echarla a un lado, su espíritu se despliega, jubiloso, como un animal salvaje que es liberado de su jaula y puesto en libertad.

    #2306
    Jordi
    Participante

    Ocuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga. Un hombre en esta posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que le rodean.

    A mí me ocurre que cuando estoy muy pendiente de mí, de si estoy despierto o dormido, o de si siento esto o lo otro, de si mi percepción de la realidad es así o asá,… acabo entrando en una dinámica de pensamiento que me provoca preocupación y desasosiego.

    En cambio, si me sitúo en el momento presente y atiendo las cosas una por una, o sea, si me ocupo de lo que me rodea estando consciente de lo que hago, entonces aparece mucho más silencio y se disipan las nubes.

    #2307
    Emi
    Participante

    Si es necesario ocuparse de uno mismo pero si solo piensas y haces por ti dándole vueltas solo a tus cosas, normal que te agotes, el ego nos hace vivir en la insatisfacción de que nunca tenemos bastante y ademas siempre estará el miedo a perder. Es la creencia lo que nos separa ,pensando que somos el personaje, dándole poder , todo esto ya nos suena o mejor dicho, ya nos chirría.No tiene conciencia de algo, se sustenta en la mente y tampoco podemos vivir la experiencia sin la experiencia del otro, quiero decir ,si no compartimos ni somos participes de las maravillas que nos rodean.

    #2308
    Mónica
    Participante

    Cuando estoy en el personaje y toda mi atención esta puesta en como tengo que ser o hacer por mi cuenta, olvidándome de mi propia naturaleza, lo que yo soy, realmente es una fatiga terrible y andamos ciegos.
    Cuando despertamos dejamos de mirar y pasamos a ver en libertad.

    #2310
    Imanol Cueto Mendo
    Superadministrador

    Totalmente de acuerdo con los comentarios de los compañeros, así es, cuando el personaje se apodera de nuestra conciencia con su insaciable ansia de reconocimiento, hay fatiga y más fatiga, nunca es suficiente… sin embargo me gustaría resaltar algo que en ocasiones nos pasa desapercibido y que es más de lo mismo; no es otra cosa que el egocentrismo espiritual, esa fantasía ilusoria en la que a veces vivimos pensando que yo me puedo autorrealizar descolgándome de la existencia que me ha tocado vivir; “yo me autoabastezco espiritualmente” cual gasolinera de autoservicio, sin contemplar para nada al otro y lo que es todavía peor sin caer en la cuenta que el Potencial no es potestad mía, es un préstamo de Dios para que lo actualice en la existencia poniendo de mi parte por mejorarla. Cuando tomamos consciencia de esto último, todos en mayor o menor medida, hemos constatado las maravillas que nos rodean.

    Quizá en un principio pueda parecer que vivir desde esta ego-isla particular no nos agota, pero seguro que a estas alturas todos conocemos, aunque sea intelectualmente, que “yo y el otro” somos una misma cosa, con lo cual es como hacerse trampas al solitario, tarde o temprano caeremos a los pies del personaje, sordos, ciegos y exhaustos.

    No pierdo la ocasión de llevar todo esto al terreno de nuestra asociación, desde la nueva junta directiva de ADCA somos plenamente conscientes del reto que asumimos cuando cogimos el testigo, éramos plenamente conocedores de esa falta de participación de los socios en la Web, y hemos trabajado y seguimos haciéndolo para hacer de esta plataforma un recurso de interacción vivo y dinámico que nos permita comunicarnos más allá de los retiros y los talleres. Ciertamente en este foro de “ámbitos de trascendencia” es toda una alegría comprobar la amplia participación de los socios, pero por otro lado y siendo franco me entristece que en los demás temas de debate y sobre todo en los artículos de portada está participación brille por su ausencia. Hay que tener presente que hay compañeros y compañeras, socios como todos nosotros, que en un acto de valentía y coraje expresan en un escrito sus vivencias particulares en el Trabajo, sin obviar que también existen artículos siempre reveladores de los libros de A. Blay, textos magistrales de Jordi Sapés, e incluso artículos muy interesantes de los ponentes que van a asistir a nuestro congreso, y sinceramente la participación es mínima. Comprobamos asombrados que hay unas 1.000 lecturas por artículo, pero muy pocos comentarios, ni siquiera de agradecimiento, no sé, debemos estar muy fatigados…

    Ahí lo dejo invitando a tod@s a la reflexión.

    Un abrazo.

    #2311
    Pedro Zuberogoitia
    Participante

    Hay que ocuparse de uno mismo en la justa medida, esto es, utilizando la mente operativa. Si traspasamos esa frontera empieza la fatiga, nos hemos adentrado en una batalla que no tiene fin y solo tiene sentido desde y para el ego. Desde esa posición caer en el ensimismamiento es inevitable. Nuestra mente solo piensa en clave «para mi, a mi, etc.», se pierde la conexión con la Esencia, con la vivencia del momento, con el otro…
    Aíun así, diría que en esta desconexión también hay grados y puede darse un cierto baile entre momentos de ensimismamiento y otros de presencia.
    En cuanto a la imposibilidad de apreciar las maravillas que se viven estando presente (cualquier momento y lugar, cualquier fenómeno meteorológico o acompañante se convierte en irrepetible y saborearlo es un placer) he recordado una frase que escuche hace poco. Era a cuenta de los selfies. Alguien decía que cuando lo estás pasando realmente bien no te entretienes en sacar fotos…y menos en subirlas a las redes sociales. La afirmación suena un pelín categórica pero diría que básicamente está bien fundada.

    #2312
    susana
    Participante

    Ocuparse demasiado de uno mismo es perderse la Vida, como me la pierdo yo cuando no estoy despierta, cuando toda mi atención se centra en mis problemas, pretensiones, interpretaciones del exterior para conmigo,falsas soluciones que han de llegar……
    Con este panorama es imposible abrirse al mundo, a la vida,interesarse realmente por los demás, ni ocuparse de las necesidades reales de otro ser ni de lo requiera sin entrometer al personaje de por medio. Y esto, a parte de una fatiga letal, es el infierno en este mundo, pero tan común, normalizado, y aún, en muchas ocasiones para mí, habitual, que a veces la alarma tarda en saltar, se confunde con lo natural y normal; a pesar de intuir que el infierno ha de ser algo muy parecido a esto. Cuando conoces y has experimentado la alegría y felicidad de desocupar te de la maraña de pensamientos y sensaciones que a veces confundimos con uno mismo, ahí está tu ser, junto con todo lo demás, y te ocupas de todo cuanto lo requiere, cuando y como se requiere.Y vuelves a la vida.
    Desgraciadamente yo aún ando ahí, con ires y venires, últimamente con más ires que venires, con la conciencia de mi presencia aletargada, fatigada, y siendo consciente de que está a mi alcance el mundo de luz que ya conozco y me cuesta tanto tanto mantener, pero en el que acabaré instalándome porque pertenezco a él.

    #2313
    Pilar Maria
    Participante

    Ocuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga. Un hombre en esta posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que le rodean.

    Esta frase para mi personaje es una paradoja, porque nunca piensa en él mismo pensando siempre en él mismo. Me explico. Mi personaje va de salvador del mundo e intenta darse y sacrificarse hasta el extremo, tanto que no tiene ningún tiempo para sí, está ciego y sordo ante necesidades tan básicas como el descanso físico o el curarse de una enfermedad antes de provocarse algo grave. La fatiga viene del ir permanentemente al encuentro del otro para «rescatarlo» de cualquier cosa que el personaje imagine. Recuerdo muy bien que hace dos años más o menos por seguir empecinada en esto hubo un momento en que no podía levantarme de la cama, lo que empezó como un resfriado acabó en una neumonía grave con la que no tuve más remedio que parar. Y esto que puede parecer contradictorio no es más que un personaje tan pendiente de sí que para no «defraudar» a todo el que pedía ayuda se dejó y dejó hasta provocar la extenuación. Contra esto lucho todos los días, sería mentira decir que es algo que por trabajado está superado. No hay día que no me enfrente a la sordera y ceguera, unas con mayor lucidez que otras.

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