El trato que le damos al personaje

Todo el mundo llega al Trabajo porque tiene problemas y la ilusión de superarlos. La mayoría de estos problemas son ficticios, son problemas que ha creado el personaje y que desaparecen cuando despertamos. La atención que merecen estos problemas se resume en una frase: despierta.

Y que nadie se sienta desatendido cuando sus cuitas y preocupaciones reciben esta respuesta. Porque, contrariamente a lo que se cree inicialmente, prestar atención a estos problemas solo contribuye a atribuirles una realidad que no tienen. Así que hay que observarlos, registrarlos, constatar cómo se repiten una y otra vez; pero que nadie pretenda solucionarlos de otra manera que no sea  despertando.

Claro, el personaje se alimenta del sufrimiento. Él no se da cuenta de que es una pesadilla y, mientras estemos identificados con él y lo llamemos “yo”, viviremos eso como real. Así que a veces es difícil de comprender que la persona que nos está orientando en el Trabajo se muestre tan poco comprensiva y compasiva. Pero esta es justamente la posición adecuada para “resolver” de verdad estas dificultades.

Si observamos la pesadilla veremos que siempre nos dice que no somos nadie que no valemos nada y que somos impotentes ante una realidad que nos aplasta. Todas las pesadillas son una resultante de la combinación de estas tres ideas. Nosotros aparecemos en ellas llenos de confusión, miedo e inseguridad y la gente que nos rodea hace el papel de listo, malo y cruel. De tanto en cuanto aparece alguien que parece que nos va a ayudar, incluso que nos va a salvar; pero tarde o temprano acaba por traicionarnos  o decepcionarnos porque ese es el papel que le tiene reservado la pesadilla. 

Como comprenderéis, no vamos caer en la trampa de participar en este juego absurdo. Estamos ahí para decir: despierta y, una vez hayas despertado, para decirte: mira lo que estabas soñando. La idea de limitación es lo que crea el problema o sea que no es cuestión de darle vueltas a esta idea sino de falsearla. Tú no eres corto, ni malo ni débil, eres un potencial ilimitado de inteligencia, amor y energía. 

Si no lo creéis: vosotros  mismos, pero no vamos a alimentar la idea contraria. Probadlo y lo veréis. Atreveos. Podéis hacer lo que os de la gana. La única condición es hacerlo con inteligencia, amor y energía. Las tres cosas a la vez. Si no funciona, es que falta una. 

¿Cómo se sabe cuál es? Es muy sencillo: si el que os hace la pascua en la pesadilla es un listo, os falta poner inteligencia; si es un malo, amor; y si es un prepotente: energía. Cuando pongáis esto que os falta veréis como el problema desaparece por arte de magia.

La dificultad consiste en poner aquello que uno cree no tener, pero la solución es arriesgarse y sacar fuerzas de la flaqueza, porque la solución nunca está en el mismo terreno que el problema. Así que no esperéis comprensión y compasión. Es más, aunque sea con buena voluntad, los que os comprenden y os compadecen contribuyen a hundiros en la miseria porque os reafirman en vuestra idea de limitación.    

Fijaros lo que dice al respecto el Evangelio: Al que tenga le daré, pero al que no tiene, lo poco que tiene le será quitado. Como podéis ver, no es nada comprensivo con el personaje.

 

10 comentarios en “El trato que le damos al personaje”

  1. Sí, las limitaciones están en las formas nunca en el fondo.
    Y las formas, con ejercicio y conciencia, se pueden volver más saludables. Mejores instrumentos.
    ¡Bien sabe Dios lo que nos ha costado empezar a despertar!
    Despertemos no sólo por nosotros mismos, sino también para no dificultar el camino a los demás.
    Hay una cita en el Evangelio para los insensibles y dormidos:
    «¿Con quién compararé a esta gente? Son como niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros: tocamos la flauta y no bailáis, cantamos canciones tristes y no tratáis de llorar.»
    Mt 11,16-17

  2. En realidad es un notición liberador saber que el resultado de lo que vivimos es proporcional al ejercicio de éste potencial que somos. Hace falta saber que ese potencial realmente está ahí, así que Gracias.

  3. Yo esto lo veo como cuando dormimos y se instala en nuestra mente un mal sueño, todo es angustia, sufrimiento, malas sensaciones… y en ese momento lo vivimos como si fuera real, sin embargo justo en el instante que despertamos lo que percibimos es; liberación, paz, lucidez, descubrimos que aquello que nos angustiaba solo es parte de un mal sueño y además a nadie se le ocurre volver a dormirse para revivir la pesadilla e intentar solucionar desde ahí aquello que le atormentaba, simplemente da gracias por descubrir que eso no es real y sigue caminando con liberación, paz, lucidez…

  4. Tienes razón: una vez has despertado del todo, a nadie se le ocurre volver a dormirse para revivir la pesadilla. Sin embargo, durante el proceso que nos lleva del dormir al despertar, a menudo caemos en la tentación de refugiarnos en este estado habitual de desazón, nerviosismo y frustración; porque nos hemos acostumbrado a sentirnos importantes, a sentir que somos alguien por el hecho de sufrir tanto y de soportarlo más o menos estoicamente.
    Esto sucede especialmente cuando el personaje nos infunde el miedo a no conseguir despertar y permanecer despiertos. Nos dice: tú no lo vas a conseguir y entonces no te quedará nada en lo que agarrarte; es mejor que sigas en el papel de persona maltratada o sacrificada.
    Lógicamente, hay que rechazar este mensaje porque es una condena absurda.

  5. Me ha encantado este artículo porque muchas veces estando dormida me han entrado ganas de matar al mensajero al no andarse con contemplaciones y espetar: «despierta». Y es que, no nos confundamos, la primera opción del personaje cuando se siente acorralado es intentar mejorarse, intentar mejorar la pesadilla…véase el absurdo, pero todos lo intentamos en una primera fase. Trabajando con la asociación de mujeres de mi pueblo la obrita del personaje sucedió que, mismamente ayer, en el trozo que la psicóloga le explica a la paciente que ha de tomar las pastillas del despertar todos los días porque si no se pasará todo el día dormida, lo verá todo negro y cuesta arriba y estará de nuevo en la pesadilla de intentar ser la más lista en lugar de ver que ya es…en ese momento la paciente le contesta: ¿ya soy la más lista? Ayer mismo explicaba a la actriz este punto…la primera reacción de intentar mejorar el personaje, y la angustia y frustración que esto causa hasta que te das cuenta de que todos los intentos son inútiles, la única solución es «despertar». Así que al que me decía «despierta» y yo lo mandaba a freír espárragos en vez de mandar a freír espárragos a mi personaje le doy las gracias por la paciencia que tuvo y tiene conmigo.

  6. Creo que hay que matar psicológicamente al personaje, sino psicológicamente nos matará él.
    Si vemos los cuernos al diablo, entoces se acabó el diablo. La pesadilla se da cuando no lo vemos.
    Solución: despertar.

  7. Existe también un personaje religioso muy peligroso.
    Es aquél que pretende delimitar teológicamente a Dios. Hacerle un traje grande a medida, para que no se le pueda escapar.
    Precisamente porque en el fondo tiene miedo. Miedo del listo, del malo y del prepotente de sus pesadillas.

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