Comentarios al prólogo del Evangelio de Juan (1)

De entrada es importante que sepamos que esto es un himno que cantaban dos coros: el primero anunciaba y el segundo corroboraba. Aquí lo hemos distinguido con el tipo de letra. Vamos a comentarlo por fragmentos. El primero va del versículo 1 al 5:

 

“En el principio existía la Palabra

                                   Y la palabra estaba con Dios

La palabra, pues, era divina

                                   Estaba en el principio con Dios

Por ella llegó todo a ser

                        Y sin ella nada llegó a ser.

Lo que llegó a ser por ella era la Vida

                                   Y la Vida era la Luz de los hombres

Y la Luz brilla en las tinieblas

                                   Y las tinieblas no pudieron extinguirla.”

 

     

     Principio no significa necesariamente el momento de la creación. También el Génesis habla de principio y lo sitúa antes de la creación. Principio significa más bien base, punto de partida, realidad a partir de la cual se desarrolla todo. Y se desarrolla de una manera determinada, con unas leyes que somos capaces de comprender, porque tienen un orden que se puede captar con una fórmula. Los compañeros que han estudiado un poco la Ley de Tres y la Ley de Siete de Gurdjieff, han tenido un vislumbre de lo que significa el concepto de Logos en el Evangelio original, escrito en griego. La traducción de Logos al latín: Verbum y después al castellano: Palabra, encripta el significado de Logos que también está presente en el Génesis; porque lo que Dios crea el primer día es la Luz, la Idea de cómo se ha de desarrollar la realidad.

 

 

     Esta Idea está en Dios porque es Dios quien la imagina, pero Dios está fuera del tiempo, así que no existe un momento en el que Dios imagine esto, no hay un tiempo previo a la creación y otro posterior. Esta imagen y la intención de crear que implica es tan eterna como Dios. No tenemos que identificar la creación con las cosas materiales, las cosas materiales son un reflejo de parte de esta imagen y el universo puede tener un alcance que se nos escapa. Sin embargo, de lo que podemos estar seguros es de que nada en él sucede que no esté incluido en esta imagen.

 

 

     Pero conviene que nos detengamos en esta frase: nada en él sucede. El texto dice: y sin ella, la Palabra, nada llegó a ser. Esto significa que no todos los fenómenos que nosotros experimentamos suceden, no todos llegan a ser. Por ejemplo la incomprensión, la desorientación, el odio, el desprecio, la crítica o la violencia, son fenómenos que experimentamos pero que no conducen a nada, no suceden porque no cumplen la fórmula, no subsisten más allá de nuestros estados psicológicos. En cambio la investigación, la solidaridad y el esfuerzo se traducen en sucesos reales que forman parte de la creación.

 

 

     Son cosas que están en Dios y al mismo tiempo llegan a ser, la expresión del ser que se manifiesta es lo que llamamos devenir. Y el prólogo nos dice a continuación que este devenir es justamente la Vida y que la Vida es la Luz de los hombres. Dicho de otra manera: la Vida es Dios expresándose; y en el ser humano es la capacidad de entender la Palabra y actuar de acuerdo con ella.

 

 

     Este himno es de factura neoplatónica. Los neoplatónicos presentaban a Dios como algo que estaba más allá del entendimiento humano pero que se manifestaba como Luz, una Luz que emanaba de Él y se expandía en la oscuridad. Pero la oscuridad, según los neoplatónicos, no tenía entidad, no era nada. Ya veis que en esto estamos de acuerdo con ellos pero a veces nos dejamos confundir e identificamos la luz con una manera de pensar contraria a lo que vemos que pasa.

 

 

     Miremos si lo que pasa sucede, si crea algo o simplemente malgasta nuestra existencia de una forma inútil. Entender, amar y ayudar sucede; discriminar, odiar y maltratar solo es oscuridad. 

 

 

     Como decía Gurdjieff hablando de ciertos discursos: son como verter la nada en el vacío. Así que por poco que aportemos, si es real, brillará en la oscuridad.         

 

 

5 comentarios en “Comentarios al prólogo del Evangelio de Juan (1)”

  1. Hay palabras que producen un buen impacto sobre las personas, si se recogen con cierto anhelo o demanda. Estas primeras palabras del evangelio de Juan son de ese tipo.
    En mi opinión todas las palabras que hacen presente la Luz que vive en el hombre son palabras magnéticas, sin fondo, porque contienen una realidad que nos llama a dar respuesta desde esa Luz….en fin…maravilloso.

  2. Estoy haciendo lecturas que me ayuden en la comprensión de textos como este de San Juan, y hoy me ha aparecido ésto, que a mi me parece conmovedor, y también clarificador, dice así:

    Cuando Cristo dice Yo soy la luz del mundo, no habla de la luz en sí, desnuda, perfecta en el seno del Padre, sino de esa misma luz, pues no hay otra, cuando está escondida, oculta, en las imágnes que cada hombre del mundo ve.

  3. Me ha gustado mucho este artículo, y que vaya a tener continuación. Muchas gracias.

    Aun me sorprende recordar que hubo un tiempo en el que dudé del impulso que hace que el Universo se desarrolle y cohesione. Notar la presencia de la inteligencia amorosa que traza caminos particulares hacia la unidad es condición necesaria para experimentar y crecer. Uno puede perderse en lo ordinario, pero esa voluntad profunda siempre está dispuesta a acogerte tal como eres. Me parece fundamental resaltar que es lo natural. Y en este contexto le quiero dar a dicha naturalidad el sentido de superioridad y verdad. Lo natural en la vida es ese impulso totalmente positivo, que siempre debemos tener presente para que no se nos olvide a qué hemos venido aquí.

  4. Me ha encantado el artículo. Como dice Carlos, para mi tambien es dificil de entender el evangelio de Juan. Me ha impactado del artículo, » no todos los fenomenos que nosotros experimentamos suceden, no todos llegan a ser. En cambio, la investigación, la solidaridad y el esfuerzo se traducen en sucesos reales que toman parte de la creación.» Ha sido ver claro hacia donde deben ir mis esfuerzos. Gracias Jordi.

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