El poder del ahora

Imagen propia

Fui con Ángel al pueblo.
Ese silencio me conecta con Dios.
En el castro de San Isidro
podría haber estado toda la tarde
sintiendo el viento en los pinos de enfrente.
(Nota del autor  del Miércoles, 5 de diciembre de 2018).


Regalé a mi hermano Biografía del Silencio de Pablo d’Ors. Es un libro excelente. Y, como le dije, él no tiene peligro de volverse un “quietista”. Para quien no lo sepa, el quietismo fue un movimiento considerado herético en la iglesia católica, en el que básicamente se postulaba la meditación contemplativa como actividad principal y suficiente en esta vida, dando prioridad a la pasividad, bajo el pretexto de la unión con Dios, sobre la acción. Yo sí tenía ese peligro, por mi arquetipo principal, inhibido, cosa que he aprendido recientemente. Los inhibidos, en una huida de las circunstancias difíciles de la vida terrenal, tenemos tendencia a evadirnos, en mi caso y de otros muchos, por lo espiritual.

   

     Por ello, durante un tiempo, la meditación fue mi camino. Sin embargo, había una desconexión entre lo que llegué a experimentar con la meditación y el día a día. Esto he visto que nos ha pasado a muchos que hemos seguido ese camino. Accedes a niveles de conciencia que te permiten ver que hay algo más allá, pero ¿cómo integrar eso en el día a día? Muchos meditadores – yo mismo- en su vida diaria están dominados por su ego. Y no me refiero a tener mucho carácter, que es con lo que se suele confundir. El ego espiritual es un enemigo muy sutil.

     

     Le he preguntado a mi hermano si ya ha empezado a meditar motivado por la lectura del libro de Pablo d’Ors. Me responde que no sabe si le motiva para tanto, pero sí para mirar las cosas de otra manera. Si ya decía yo que no le veía peligro de quietista…

     

     Ahora se ha comprado El Poder del Ahora de Eckhart Tolle, otro libro excelente. Lo tengo en casa. Lo habré leído 3 o 4 veces. De él tengo ideas transcritas en una libreta en la que desde hace años anoto frases o experiencias en relación con lo espiritual (como ese párrafo, con aroma a haiku, que incluyo aquí como introducción).  Mi primera anotación es del 2015 y hoy, 2023, llevo pocas páginas, así que afortunadamente no he dedicado mucho tiempo a eso. Frases inspiradoras que conectan con la intuición de un significado profundo pero que, seamos francos, cuando no se han experimentado plenamente, se pueden entender más o menos, pero no comprender. De Eckhart Tolle tengo anotado:

     

     Siente tu presencia, aquello que es anterior y está debajo de todas las cosas (experiencias, emociones, pensamientos), yo soy, presencia, espacio-silencio, vida, retirarse de la seducción de las cosas (no es rechazarlas), permanecer consciente de la consciencia, estar amigado con el momento presente, silenciosa conciencia de ser.

     

     Está claro que lo de la presencia en el aquí y el ahora es tema del que vi su importancia hace mucho y Eckhart Tolle lo trata pero que muy bien. A la vez, no era un tema totalmente ajeno a mí: aquel día, en el castro de San Isidro, estaba presente.

     

     Allá por el año 2021, mi cuñada nos contó a mi mujer y a mí que coincidió en una comida de trabajo con una mujer que le habló del libro “Creatividad y Plenitud de Vida”, de Antonio Blay. Se compró el libro y nos lo pasamos. Tras ese llegó también “Ser, Curso de Psicología de la Autorrealización”. Realmente es una transcripción del curso que Blay impartía al final de su vida. A diferencia de d’Ors y Tolle, Antonio Blay fue, y sigue siendo, un desconocido para la gran mayoría de gente que, digámoslo así, está en la búsqueda de algo más, llámese sentido de la vida, crecimiento personal, espiritual o lo que sea –cosas que, hay que decir, desaparecen completamente cuando uno está presente. La cuestión es que el libro Ser, tras leerlo, irremediablemente lo hemos comprado nosotros también. He leído mucho, me he inspirado en muchos a lo largo de mi vida y, sin embargo, no he visto nunca, nada, tan completo.

     

     Para mí Blay ha supuesto la mejor luz en el camino al encuentro de mí mismo. Blay lo integra todo: angustia existencial, ego, subconsciente, inconsciente, experiencias, nuestro ser central y profundo, niveles superiores de conciencia y, por supuesto, presencia, desde un enfoque puramente experimental y práctico. Como expone Blay, solo cuando algo se aplica y experimenta, se puede comprender e integrar.

     

     Inicié el Trabajo con ADCA un año después de mi cuñada y mi mujer. En el Trabajo diseñado por Jordi Sapés y Mª Pilar de Moreta comprendí muchas cosas: la manera en que me influyen mis pensamientos obsesivos (el “personaje” actuando desde el subconsciente) – afortunadamente, gracias al Trabajo, esos bucles obsesivos han desaparecido casi por completo –; mi tendencia a utilizar lo espiritual y la meditación como evasión de las circunstancias terrenales difíciles (arquetipo inhibido actuando en el inconsciente); que el crecimiento espiritual no tiene sentido (es un juego más del ego que, además, no existe cuando estás presente); que realmente yo no tengo ningún problema, solo circunstancias difíciles; y muchas otras más. Y se comprenden no porque alguien te lo explique teóricamente, sino porque se autodescubren o revelan en el Trabajo.

     

     Ahora estoy comprendiendo lo que se intuye en esas frases inspiradoras que subrayaba o anotaba. Y sé que aquello que aun no comprendo, estoy en el camino de llegar a ello. Cada día más auténtico, más libre, más presente.

     

     Gracias Blay, gracias ADCA por ayudarme a comprender el Poder del Ahora.

El hombre que desea mejorarse a sí mismo jamás puede comprender, porque el mejoramiento implica condenación de algo y logro de un resultado, mientras que en la comprensión hay observación sin condenación (J. Krishnamurti).

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