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  • #2147
    Jordi Sapés de Lema
    Superadministrador

    Hay un sentimiento de carencia del corazón, benéfico y apacible, que nos lleva a buscar lo Superior; pero hay otro, violento y peligroso, que tiende a martirizarlo. No nos aflijamos por nuestra desorientación, no sea que acabemos olvidando por qué estamos afligidos.

    #2150
    Jaume
    Participante

    El sujeto al identificarse con las formas, tiene la percepción de déficit de la esencia hecho que le dirige de nuevo a la solución, mediante la unificación de la conciencia. No nos apeguemos al sufrimiento que este hecho produce, y tengamos presente que es la no identificación con la esencia lo que produce esta falta de unificación.

    #2151
    Rosalia
    Participante

    La primera frase» el sentimiento de carencia del corazon, benéfica y apacible que nos lleva a buscar lo Superior » es cuando a pesar de llevar una vida normalmente cómoda o feliz no te sientes llena. Siempre hay un vacio que no lo llenan las cosas vividas y ahi comienza la busqueda de algo más, intiuyendo que es algo de una calidad superior.
    El violento y peligroso para mi significa cuando nos castigamos por no ser perfectos, buscamos una perfeccion en el mundo de las formas desde la idea de como has de ser según el modelo que tengas hecho en tu mente. Y la última frase me dice que hay muchos momentos de desorientación a pesar de estar en el camino.

    #2153
    Anónimo
    Invitado

    El sentimiento de carencia del corazón me impulsa a ser buscar, a ser mejor, ¿mejor? nunca llego…..la idea que tengo de mi me martiriza, me hunde. Este ego o personaje me castiga , me confunde y el resultado de tanta confusión es que no se lo que me pasa y porque me pasa, si soy tan buena……… Al despertar y tomar conciencia de mi, veo el panorama, se acaba la confusión la claridad se me va abriendo paso a paso y con ella la comprensión de lo que soy y de que lo creía ser

    #2154
    Pedro Zuberogoitia
    Participante

    Sucede a menudo, nos atascamos en una pena concreta y olvidámos que la sensación de carencia, la verdadera, viene de la desconexión con lo esencial.

    #2155
    Joaquín Alberto
    Participante

    Solucionado correo prueba

    #2156
    Cointa
    Participante

    Ese sentimiento benéfico y apacible me hace sentir como «hambre» de Dios, sentirme unida y confiada en lo Superior para encontrarlo y dejar que se manifieste en mí. Intuyo que el violento y peligroso está tanto en la violencia hacia mí misma al minusvalorarme y reprocharme por no alcanzar lo que considero perfección, como hacia los demás, juzgándolos según mi criterio de cómo deberían ser.

    #2157
    Joaquín Alberto
    Participante

    Sentir la carencia del corazón es lo nos lleva a la búsqueda de lo Superior y esa desorientación nos sirve de guía para no perder de vista el objetivo principal que es volver a lo Superior.

    #2158
    Pilar Maria
    Participante

    Me resulta curiosa la expresión «benéfico y apacible» cuando se habla de un sentimiento de carencia por eso me pregunto si es un error en la frase u oculta algo más profundo de lo que se ve a primera vista. Me doy cuenta de que la demanda de una vida más plena parte de una carencia y es una bendición al mismo tiempo, como las dos caras de una moneda. No puedo anhelar nada si creo que ya está todo resuelto y no me pongo en camino. Pero un camino no se recorre sin el disfrute que supone el propio viaje y no el lamentarse continuamente por las piedras en las que uno se tropiezan, afligirse por los baches es andar mirando al suelo, perderse el paisaje y olvidar que lo que estamos haciendo es caminando.

    #2159
    Imanol Cueto Mendo
    Superadministrador

    Particularmente esa carencia la he percibido desde bien pequeño como “algo que falta” para dar sentido a todo, y precisamente este anhelo por descubrir cómo llenar esa carencia fue el impulso que me hizo empezar a caminar por las sendas de las corrientes espirituales, y es verdad que es algo apacible, e incluso sereno. El problema viene cuando esa carencia la pretendemos llenar con las expectativas que maneja el personaje, ahí es donde empieza la guerra, y el sentimiento apacible por buscarse a uno mismo se reconvierte en violencia porque la realidad no se ajusta a lo que uno espera. Y el peligro viene porque ese vivir en conflicto permanente lo tomamos por nuestra “normalidad”

    #2160
    susana
    Participante

    El sentimiento de carencia del corazón es ese anhelo profundo de la plenitud con la que nacemos, cuando aún estamos conectados, y que vamos perdiendo según crecemos y nos vamos desconectando del fondo. De manera innata intuimos que pertenecemos a otro nivel, que lo Superior, (que conocemos) y por lo tanto anhelamos, ha de volver a nosotros, o más bien nosotros volver a ello, a nuestro origen; y esto nos beneficia pues nos alerta de la necesidad de volver al camino,y puede ser apacible porque volver trae Paz. Lo cual no es tan fácil como desearlo, y puede convertirse en una búsqueda compulsiva de cualquier sucedáneo de felicidad en el exterior, lo que es realmente angustioso, y la culpabilidad por la certeza de seguir desorientados nos engaña y tienta para seguir estancados y justificando nuestros infructuosos «proyectos» e inversión de todo nuestro interés y esfuerzo en conseguir todo lo que no es real, olvidando así el origen de nuestra carencia y evitando poner todas nuestras capacidades y esfuerzo en favor de lo real, del Trabajo.
    Un abrazo a todos.

    #2161
    Mónica
    Participante

    Si miramos a lo largo de nuestra existencia todas las cosas que nos han sucedido tienen un sentido profundo, unas más difíciles y dolorosas que otras, pero todas ellas nos han llevado a buscar lo Superior. Este camino de la autorrealización no es camino fácil pero tampoco es un camino difícil. Todas las dificultades que se nos presentan al recorrerlo hay que verlas como un aprendizaje y una oportunidad. Tenemos la posibilidad de hacernos responsables de nuestra existencia y decidir como las queremos vivir dormidos o despiertos.

    #2162
    Carmen
    Participante

    Me siento muy identificada con el comentario de Cointa. Para mí, ese sentimiento de carencia del corazón era de mí misma y la necesidad que sentía era de conectar con el fondo de mi ser donde, además, conecto con lo Superior. Y es que no puedo amar a Dios sin amarme a mí. Yo soy parte de él y él es parte de mí. El ser consciente de esa carencia hizo despertar un sentimiento de violencia, como comenta Cointa: «hacia mí misma al minusvalorarme y reprocharme por no alcanzar lo que considero perfección».

    #2166
    Carlos
    Superadministrador

    El sentimiento de carencia del corazón lo vivo como una demanda interior, enorme, de verdad y de entendimiento, y de gozo. Es benéfico y apacible porque lo vivo desde mi ser, despierto, presente. Y viviéndolo más y más, el vaso se va llenando más y más. Pero viene la desorientación, porque el personaje se empeña en que las cosas sean a su manera, espera obtener un beneficio que presupone desde hace mucho, y nos dice: ¿ves? el trabajo no te lo está dando, porque no sirve para nada. Entonces es cuando viene la desorientación, y en vez de volver a estar presentes en nuestra conciencia, echamos leña al fuego de la tortura del personaje. ¡Claro, es verdad, qué malo soy que me he vuelto a equivocar, otra vez igual, en efecto no avanzo! Aquí resultan útiles las palabras de este mes, que a mí me dicen: Olvídate de la desorientación (lo que haya vivido como error, ese regañarnos interiormente por caer en el sueño), porque la desorientación no es nada.

    #2168
    Anónimo
    Invitado

    Para mí, el sentimiento violento y peligroso hace referencia a cuando caemos en manos del súper personaje espiritual que intenta adueñarse del Trabajo poniéndolo al servicio del yo ideal que nos empuja a buscar la perfección espiritual. Cuando esto sucede, el Trabajo pasa de ser una vivencia experimental que surge de la demanda interior a convertirse en un conjunto de ideas que tratamos de poner en práctica como si de un manual de instrucciones para autorrealizarnos se tratara.

    La primera parte de la frase alude sin embargo a esa demanda esencial, genuina, que nos empuja a descubrir nuestra verdadera naturaleza sin pretensiones de mejorar lo que hay, de vivir mejor. Y es que ésta es otra manera de dormir más peligrosa si cabe: pensar que ya estamos despiertos y que de lo que se trata es de añadir unas lecciones más que acaben de redondear el proceso. Pero el Trabajo justamente se trata de desembarazarnos de todo aquello que creemos ser para quedarnos con lo esencial; de ser cada vez más auténticos, más sencillos, más nosotros mismos. Es simplemente estar presentes de manera apacible (como reza la frase) sin tratar de conseguir nada porque no hay nada que alcanzar; ya lo somos.

    Finalmente, la última parte del texto tiene que ver con cuando nos sentimos culpables por dormirnos. Deberíamos utilizar esta angustia como despertador para preguntarnos: ¿quién y por qué se siente culpable? y despertar de inmediato, pues ya conocemos la respuesta.

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