Protagonizando la evolución

No podemos quejarnos de la época en que vivimos. Seguramente no es muy confortable pero tenemos la oportunidad de vivir una época en la que la historia se acelera. 

En nuestro país hemos asistido a la caída del franquismo, el advenimiento de la democracia, la descentralización de la administración, la entrada en la Unión Europea, el cambio de moneda, la burbuja inmobiliaria, la crisis económica, el afloramiento de la corrupción, la aparición de los indignados y la obsolescencia de la última Constitución. 

En el mundo hemos experimentado la caída del socialismo soviético, el triunfo de la Escuela de Chicago, el advenimiento de un presidente norteamericano de raza negra y la crisis financiera mundial. 

A eso tenemos que añadir ahora la renuncia de un Papa, que pone de relevancia la existencia de algo Superior, y la elección de un nuevo pontífice que, de momento, habla en clave evangélica en vez de hacerlo en clave vaticana. Veremos hasta dónde llega esta nueva perspectiva de la Iglesia, pero no podemos pasar por alto estos sucesos sin saludarlos con una cierta esperanza. Porque no cabe duda de que estamos asistiendo al derrumbe de lo viejo y a la aparición de algo nuevo.

Desde el punto de vista de materialismo histórico, los grandes cambios sociales se producen cuando el sistema económico vigente deja de ser útil para el progreso y se convierte en un lastre. Cuando esto sucede, se dan las condiciones objetivas para un cambio radical del sistema. Y nadie puede negar que el capitalismo aparece cada vez más como un cuerpo extraño a erradicar, porque está paralizando la economía y generando un sinfín de situaciones socialmente inadmisibles, opuestas a la dignidad del ser humano.

Pero el materialismo histórico dice también que no basta con estas condiciones objetivas: es necesario un factor subjetivo que las aproveche y plantee un cambio para dar curso a una demanda ya existente, la demanda de una humanidad que ya ha despertado a un nivel superior de conciencia. 

En teoría, este papel  lo tenían que jugar los partidos de izquierda: organizaciones políticas de la clase obrera que, al liberarse de la alienación material, iban a liberar la totalidad de la sociedad. Pero estos partidos han fallado y, sin embargo, nuestra especie está lista para una concepción global del planeta y una organización social acorde con la visión holística del cosmos. De hecho, el capital, ya se mueve en clave planetaria, aunque su objetivo sigue siendo la explotación egoísta de los recursos materiales y humanos. 

Por el contrario, las organizaciones políticas continúan fragmentadas e identificadas con territorios concretos y se prestan al juego del divide y vencerás de los egoísmos territoriales, que el capital utiliza al igual que hace con los personales. En la situación económica que atravesamos es particularmente lacerante la ausencia de una estrategia común de los sindicatos europeos, más corporativos que nunca e insensibles a las dificultades que atraviesan un porcentaje más que notable de la población mundial.

A lo mejor es que este factor subjetivo que se echa en falta somos nosotros:  la gente que nos movemos en los ambientes de la espiritualidad viva. A lo mejor el nuevo paradigma es el del evangelio: amarnos los unos a los otros desde la capacidad de amar que somos, actualizándola de un modo concreto, con la ayuda de nuevas estructuras políticas y administrativas que han de sustituir las actuales. Desde luego esto sería algo realmente novedoso; tendría el carácter que se precisa para un cambio de modelo económico y de sistema social. ¿Os imagináis a las diferentes Iglesias protagonizando este cambio, por encima de fronteras y culturas? 

Ya sabéis que todo empieza por una imagen arquetípica.   

 

2 comentarios en “Protagonizando la evolución”

  1. Está claro que el sistema económico y social está caducado. Es verdad que a raíz de ésta crisis las personas se están dando cuenta que el problema fundamental del origen es la falta de ética, un problema moral. Es urgente y necesario soltar viejos remedios con fecha de caducidad y aplicar unas medidas nuevas al actual Paradigma que se nos presenta.
    Este primer paso dado por gran parte de la sociedad en reconocer como causa de la crisis la falta de ética, favorece enormemente a las personas que se mueven (como tú dices) en los ambientes de espiritualidad viva, hacerles ver la importancia que tiene el llegar a reconocernos como centros activos en relación con las diferentes circunstancias que se nos van presentando a lo largo de nuestra existencia, así como una actualización equilibrada de la trenza conformada por el amor, la inteligencia y la energía (acción-no acción), llegando así a una comprensión más profunda de las palabras que ya expones: amaros los unos a los otros. Creo que este sería el primer escalón, requisito fundamental para llevar a cabo la transformación del actual y caduco sistema social en el nuevo paradigma que se nos presenta

  2. Ha sido una gran satisfacción leer este artículo de Jordi. Lo encuentro muy acertado, y me ha hecho evidenciar que también había captado el sentido positivo de esta aceleración crítica. Actualmente es impactante el intento de transparencia que está acaeciendo en hechos que ya existían, pero que ahora se ventilan públicamente. Es un paso muy importante para la evolución dela humanidad: saber que pasa, para poder incidir en ello.
    La unión de las iglesias podrá tener influencia en el colectivo mundial al presentar y validar un arquetipo Humano, pero los coletazos agónicos del capital pueden resistirse agarrados al pensamiento de al “César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, justificando así los procederes fríos y deshumanizados de una maquinaria económico social obsoleta. Y es que el significado de esta frase del evangelio se interpreta fuera de su contexto histórico social. Es una conveniencia de los que manejan los hilos del poder egoísta mantener ahora la escisión a pesar de tenerse por cristianos. Habría que formular una frase que uniera y no separara, para referirla a un contexto de futuro para la humanidad.
    Cuando toda la humanidad experimente que el beneficio máximo está en poner los medios para la concreción del amor a todo, entonces se dará el gran salto. Quizás otra frase del evangelio tendrá más sentido para este nuevo acontecer, puesto que será más completa y unirá las dos experiencias, la temporal y la trascendente: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia; que todo lo demás se os dará por añadidura”

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