Ver detrás de la apariencia

Hola.

Os querría presentar un texto de Antonio Blay que, al menos en mi caso, me ayudó a afrontar las situaciones que usualmente me creaban un cierto conflicto interior, y ante las que  por muchas buenas intenciones que le pusiera al asunto, y por mucho que leyera y me propusiera tener una actitud positiva, al final solía acabar sumergido en las mismas tribulaciones de siempre.  En este texto encontré un par de claves para reorientar mi manera de encararlas.

Jordi Calm

Al principio solamente ves una cosa que pasa. Por ejemplo, veo que ante una cosa que dicen yo me altero. Muy bien. Vuelvo a mirar y vuelve a pasar lo mismo. Entonces se trata de que yo siga observando y  no me conforme con eso, que siga observando esa alteración aun cuando yo la haya visto. Cuando yo aprendo realmente a seguir observando (sólo observando, no teorizando, ese mismo fenómeno, cuando parece que ya no hay nada más que ver, que ya está todo visto, pero sigo) curiosamente entonces se desarrolla una capacidad de visión en profundidad. Y esta visión en profundidad me permite ver lo que hay justo detrás de aquella apariencia. Es decir que se va desarrollando la atención profunda y la atención profunda trae consigo la realidad profunda de la apariencia del síntoma. Siempre detrás de la cosa está la substancia de la cosa.

Yo puedo estar teorizando y podré, probablemente equivocarme, pero si yo miro llegaré a penetrar en aquello y entonces para mí será una visión inmediata y evidente. El ver nunca engaña, puedo ver poco de momento, pero nunca engaña. Lo que engaña es interpretar lo que veo y por eso el desarrollar esta capacidad de ver, de estar atento, desarrollarla incansablemente, es el modo de llegar a descubrir con certeza las cosas.

No porque vea una cosa debo edificar todo un tinglado teórico sobre aquella cosa que he descubierto. Así es como se han hecho la mayor parte de sistemas ideológicos, quizá sobre algo muy correcto que se ha visto, pero que, en lugar de seguir observando más y más aquello, entonces la mente ha gozado lo suyo creando todo un sistema.

El trabajo de realización es ahondar en la visión hasta llegar al fondo. Es un ahondar a través de algo que hemos ido metiendo encima hasta que la misma atención, porque viene del centro, nos conduzca al centro.

(Extracto de: Ser. Curso de psicología de la autorrealización. A. Blay. Editorial Índigo 2009)

Quisiera preguntaros algunas cosas acerca de este texto.

¿Creéis que es siempre es aplicable esta diferenciación entre ver y teorizar?

¿Os es fácil hacerlo, o intentarlo?  ¿Qué problemas encontráis?

¿Hasta donde creéis realmente que se puede llegar en esta profundización de la realidad de las cosas?

6 comentarios en “Ver detrás de la apariencia”

  1. Hola!
    Me parece muy oportuno este artículo porque con bastante frecuencia, en la vida cotidiana, nos encontramos con situaciones a las que respondemos de manera reactiva, algunas veces con alegría y, la mayoría, con disgusto porque no son de nuestro agrado.

    Creo que siempre es aplicable esta diferenciación entre ver y teorizar porque en tanto que seguimos mirando no dejamos oportunidad a que la mente teorice . Esto aparece cuando nos sentimos dueños de la “verdad”, esa “verdad” fruto de valorar un hecho bajo nuestra perspectiva.
    El trabajo me ha hecho consciente de la necesidad de mirar más profundamente y de animarme a hacerlo. A veces me ocurre que, de entrada, el disgusto me lo llevo igual pero ahora no me conformo con esta primera impresión, no me recreo en mis razonamientos e intento seguir ahí observando qué ocurre, qué siento.. hasta que todo parece diluirse y desaparece el malestar porque veo y vivo la situación de otra manera, con más luz. Este proceso me cuesta especialmente cuando previamente ya he enjuiciado que las demás personas han actuado de cierta manera porque ellos carecen de visión. Entonces .. trabajo doble..
    Según Blay, esta profundización continuada de la realidad de las cosas nos lleva al centro. Estamos en ello.

  2. Una vez un guía andino nos hablo de zombies devoradores de basura y ahora soy un zombie a mas a mas con un gran personaje enquistado.Lo positivo de ello es que el diagnostico que tengo lo veo bastante acertado.El caso es que me gustaba ese escritor de moda, Fernando Pesoa su máxima es que prefería seguir enamorado de Bety en sus sueños , poesía, manteniendo su amorío a su antojo, que tener un afer real con la quiosquera de la calle con todo lo impreciso que ello conlleva.
    Respondiendo la pregunta que haces Jordi entre ver y teorizar , ahora después de algún tiempo de hacer los ejercicios de los despertadores me es mas claro que vivo bajo un criterio, inculcado,artificial, “ mi personaje” y encima me sale gratis alimentarlo hasta jartarlo con tanta televisión hoy me he vivido en el corral de ovejas donde trabaje viendo el telediario esperando que me digan que vienen mejores tiempos y esta tarde por fin pude apagar la tele un rato y salir a la calle ,ver el día.
    Saludos y gracias a todos.

  3. Si, es aplicable, ¿pero qué es lo que permite distinguir entre ver y teorizar?
    El problema deviene cuando se empieza a elucubrar y uno sigue por esta vía sin que el hecho le despierte. Entonces se está perdiendo la posibilidad de ver y queda enredado en la telaraña del argumento, ¿por qué? Porque lo da cómo cierto. Se deja subyugar por la embriaguez de tener la razón. El personaje no puede vivir sin esta seguridad. Si en lugar de ello se aplica como una hipótesis que permitiera observar si los sucesos la validan o no, podría profundizar en el ver. La creciente lucidez y certeza que confiere el ver, no debe confundirse con la intensa seguridad que el personaje encuentra en tener la razón. Mientras una requiere una actitud humilde y abierta, la otra infunde una actitud arrogante y limitativa. Desde el personaje no se puede ver. Es la antítesis del ver, porque ver es descubrir, y él sólo puede proyectar su pensamiento copiándolo o repitiéndolo fuera.

  4. Hola Esteban.

    No creas que sale tan gratis alimentar al personaje, porque es a costa de nosotros que lo mantenemos. Y, en el camino de hacerlo, se nos va la posibilidad de ver en profundidad, tal como nos propone Antonio. Y, respecto a Pesoa, poesía aparte, yo, la verdad, que me den algo más real porque aquí estamos de verdad.

  5. Hola Rosa, hola Isabel.

    Hay una cosa que me queda clara de vuestros dos mails, y es la constatación de una diferencia de «calidad interior» cuando alguien ve en lugar de teorizar o de agarrarse a los argumentos que normalmente todos esgrimimos cuando, en lugar de ver, especulamos o sacamos conclusiones en base a las apariencias. Esa certeza serena de conexión con lo real que se vive cuando se ve una cosa con claridad, contrasta con la lucha, el conflicto y la refriega tan necesaria cuando estamos teorizando o argumentando en base a juicios y prejuicios previos, ya que estos casi nunca encajan con una realidad que tiene sus propios procesos. Ahí, Rosa, quizá podemos tener un termómetro interno que nos indique qué está ocurriendo.

  6. La diferencia entre ver y teorizar es exactamente la misma que hay entre estar despierto y dormido. O sea que la respuesta es que esta diferencia siempre es aplicable. Sucede que cuando estamos despiertos somos conscientes de ser inteligencia, amor y energía y no se nos ocurre utilizar solamente uno de los potenciales, que es lo que pasa cuando teorizamos. De la misma manera que tampoco se nos ocurre actuar haciendo caso omiso de lo que sabemos.

    La dificultad en aplicar lo que aconseja Blay es directamente proporcional a nuestra involucración real en el tema en cuestión. Si sólo nos interesa de un modo tangencial, nos conformaremos con sostener una hipótesis más o menos estética. En cambio, si nos va la vida en ello no pararemos hasta ver la realidad.

    Y todo conduce al Ser esencial.

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