Una Segunda Educación

Alguien que finaliza los estudios y se dispone a abrirse camino en la sociedad, ha asimilado una gran cantidad de conocimientos sobre cuestiones muy específicas. Un/a médico sabrá mucho de ciencias de la salud; un/a agricultor/a sabrá mucho de agricultura y un/a mecánico/a sabrá mucho de mecánica. Esta formación recibida es, por descontado, necesaria y corresponde a una primera educación que ayuda a las personas a integrarse con éxito en el mundo laboral; no obstante, esta primera educación no siempre integra y contempla una serie de cuestiones esenciales para poder vivir de manera plena, independientemente de la orientación profesional que se escoja.

Cuando acabamos los estudios, sabemos quién es Napoleón, Platón y Luís XV, pero no sabemos quién somos nosotros. Sabemos latín, inglés y francés, pero no sabemos comunicarnos desde el corazón con los otros. Sabemos cómo aprobar un examen, pero no sabemos qué hacer con las emociones negativas que aparecen cuando suspendemos… Para resolver cuestiones tan fundamentales como estas nos hace falta una segunda educación.

Esta segunda educación no tiene que ver, por tanto, con acumular conocimientos de ningún tipo, sino con hacer un viaje que nos conduzca a nuestro interior, desvelando en nuestro avance todas las capacidades dormidas en el ser humano (comprensión, empatía, capacidad de amar, tolerancia, saber escuchar, etc.). Un viaje que va de la mecanicidad a la conciencia, de la ignorancia a la sabiduría, de los estados interiores pesados a los estados interiores más ligeros y luminosos o, para decirlo brevemente, del Ego a la Esencia. Un viaje extraordinario que ha recibido muchos nombres a lo largo de los años: vía del autoconocimiento, despertar de la conciencia, sendero de la autorrealización, camino del Tao, etc.

Este viaje es fundamental si de verdad queremos disfrutar de una relación armónica con nosotros mismos y con el mundo. Este proceso no es nada complicado, solo pide interés, práctica y constancia. Al fin y al cabo, solo se trata de des identificarnos de aquello que no es esencial dentro de nosotros. Dejar atrás las preocupaciones para ocuparnos solamente de las cosas que dependen de nosotros. Soltar las expectativas que nos conducen a valorar la vida por lo que vendrá para enfocarnos en la experiencia de lo que tenemos delante y que nos lleva a valorar la vida por lo que Es. Soltar los miedos absurdos para dejar sitio a la creciente confianza en nuestra capacidad para adaptarnos a las circunstancias cambiantes. Dejar atrás el juicio y el prejuicio para que aparezca la empatía y la comprensión de los otros. Soltar la queja automática para que aparezca el agradecimiento. Soltar el apego a los otros para descubrir el Amor auténtico. Y lo más importante, soltarlo no de manera forzada y represiva sino gracias a la creciente comprensión que vamos adquiriendo durante el proceso.

La sociedad en la cual vivimos va tomando, de manera progresiva, conciencia de la trascendencia que puede tener en la vida de una persona esta segunda educación. Esto lo demuestra el hecho que las herramientas de desarrollo interior cada vez están más presentes en los estudios universitarios, en el campo de la salud, la sicología, el mundo de la empresa, etc.

El futuro está en nuestras manos. Solo con una sociedad formada por persones sabias y equilibradas devendrá el mundo que todos soñamos. No podemos pedir peras al olmo. No podemos esperar un mundo fantástico donde las personas convivan en armonía los unos con los otros, cuando dentro de cada uno de nosotros se ha establecido el conflicto permanente. Esta segunda educación nos enseña que si quieres un cambio en tu vida y en el mundo, tú te tienes que convertir en este cambio. Ya hay mucha gente que trabaja con ilusión por vivir este cambio interior, y el número de viajeros interiores aumenta cada día. ¿Nos acompañas?

 

 

 

Sergi Pérez Rosés estará del 12 al 14 de Octubre en el Congreso «Autoconocimiento y Espiritualidad en el siglo XXI. Práctica de la obra de Antonio Blay».

Más información: congresoantonioblay.com

6 comentarios en “Una Segunda Educación”

  1. Me encanta el espíritu tan positivo y animador de este artículo. Poner el énfasis en la educación es fundamental. Ya seamos padres o educadores el acento lo debemos poner en nosotros mismos. Cuanto más despiertos estemos, viviéndonos desde lo que somos, cuanto más sea yo mismo, más y mejor podré acompañar en el proceso educativo de mis hijos, alumnos o quienquiera que se trate. Al fin y al cabo la educación debe tener por objetivo mantener al otro en la consciencia, o hacérsela recuperar si la ha perdido, de que él es capacidad de ver, amar y hacer; y esto sólo puede hacerse si nosotros nos vivimos desde esa consciencia.
    Gracias, Sergi

  2. Magnífico artículo, por su sencillez y claridad. Destacaría estas premisas del Trabajo: interés, práctica y constancia; mejor no se puede definir lo que necesitamos para convertir nuestra existencia en algo apasionante y benéfico.

  3. Estupendo artículo, de fácil y ágil lectura, pero no por ello carente de profundidad. Resaltaría ese soltar las expectativas del personaje sin forzar nada; que sea la creciente comprensión que vamos adquiriendo de la existencia la que haga que lo que no es real se caiga por su propio peso.

    Muchas gracias Sergi.

  4. Tal como nos dice Sergi, “si quieres un cambio en tu vida, tienes que convertirte en ese cambio” pero no superficialmente, de puertas a fuera, en algunas ocasiones, en momentos “especiales”, sino íntegramente, incluido el subconsciente. Si no hay transformación interna no puede haber un cambio substancioso.

  5. Muchas gracias por el artículo, Sergi. Resulta de gran ayuda para discernir la gran diferencia entre mecanicidad y actitud positiva. Siendo esta última tan necesaria para tener un compromiso con el Trabajo

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