La unidad (3ª y última entrega) 

[Blay acostumbraba a dar “cursos para antiguos alumnos”. Con ello se refería a aquellos que habían al menos acudido a escucharle una vez los temas básicos de su enseñanza: el personaje, el centramiento, los niveles superiores, etc. Este artículo es la tercera y última entrega del capítulo dedicado a “la unidad” y procede de la transcripción de uno de esos cursos.]

Pregunta: Yo he estado en la India, y allí las personas que viven en la miseria, los niños…, es algo que estremece. Eso ¿cómo lo explicas? ¿Cómo puede uno abrirse hasta el fondo? Si hay unas condiciones de necesidad urgentes ¿no es lo más importante remediarlas?

Blay: Pues en parte es así, pero en lo que dices sólo enfocas un aspecto parcial. Si la persona se abre así, puede ver -en la India o en cualquier barrio de cualquier ciudad- miseria. Pero también ve unas personas que tienen un modo de sentir, de pensar, de querer, de hacer. Lo que ocurre es que la situación de miseria pasa a ser más importante que las propias personas.

6.-Ayuda y necesidad

Observemos que la miseria -además de una situación social- es expresión de unos modos personales (y mentales) de ser. Así, este modo personal de ser es lo que es más importante. Por otra parte, uno se interesa por las personas, pues deseamos que salgan de la miseria. Y eso también se hace socialmente (en un grado u otro); por tanto, ya existe eso que dices que es necesario.

Pero sólo es una parte de algo mucho más importante ya que también se ve la necesidad de respetar el modo de pensar, sentir, de aquellas personas. No es un tema fácil. Una cosa es ver el problema exterior y otra es verlo o vivirlo más desde dentro. Eso lo habrás experimentado si alguna vez has querido ayudar a alguien que estaba muy necesitado; y habrás comprobado que siempre está necesitado. Y llegará un momento en que te darás cuenta de que no le estás ayudando dándole lo que les permita comer y vestir. No quiere decir eso que tengamos que dejar morir a la gente por falta de comida, lo que significa es que la ayuda fundamental está en que tomen conciencia de sí mismos; y el hombre por desgracia, todos, los pobres y los que no somos pobres (o por lo menos no lo somos de solemnidad), sólo aprendemos las cosas a través de las dificultades.

De todos modos, ahora estamos explicando un modo de ver las situaciones humanas y no estamos haciendo un análisis de los problemas sociales. Es correcto ver que existe esto y la necesidad y la responsabilidad que todos tenemos en lograr esa unidad para que todo funcione mejor, pero además hay otros factores en el tema de la miseria que también requieren una atención. El más importante es el que trata de elevar el nivel de conciencia de la persona para que sea capaz de vivirse cada vez más a sí misma. Si no se eleva el nivel de conciencia de la persona no se soluciona el problema, por más ayudas que se den. La solución no está en una beneficencia sin límites sino en una acción creativa en relación con las personas que necesitan, en lo físico y en lo interno, ascender de nivel.

Pregunta: Según tus instrucciones, en la experiencia diaria, en los diferentes niveles, desde el fondo yo debo abrirme…

Blay: Pero centrada [despierta]. Las dos cosas. No estés nunca abierta si no estás centrada.

Pregunta: Si el otro expresa agresividad, ¿cómo es posible que esta agresividad sea parte de mí si yo no la siento?

Blay: No es que sea parte de ti. Es que tú actualizas de tu conciencia la energía que te permite recibir o percibir esta fuerza que tiene forma de agresividad.

Pregunta: Frente a un estímulo agresivo, ¿cuál debe ser mi respuesta?

Blay: La respuesta la has de crear tú. Yo no estoy diciendo qué clase de respuesta hay que dar porque ahora no estoy tratando de solucionar problemas de conducta o éticos, sino que estoy tratando de decir que hay una unidad en la conciencia y que en la medida en que tú estés profundamente abierta y centrada surgirá en ti una capacidad de respuesta al mismo nivel de estímulo sin esfuerzo. Que contestes también en un tono agresivo o que lo hagas de un modo amable o que no contestes depende de tu discernimiento. La respuesta es tuya y eres tú quien ha de crearla.

Pregunta: Frente a la agresividad de otro ¿Es correcto mostrarse también agresivo?

Blay: Si la agresividad es solo aparente, externa, puede ser correcto en alguna situación. Ahora bien, si tú te sientes agresivo es que funcionas tan mal como el otro.

Pregunta: O sea, que cuando movilizo una fuerza en relación a otro debo intentar que sea una fuerza amable…

Blay: No, no. Puede ser una fuerza incluso de discutir o pelear. Pero lo importante es que esto tú lo utilices como algo, como una situación que debe manejarse así y no sintiéndote tú pegado a la situación. Es un problema de identificación, no es un problema de qué cosa debo hacer. Se trata de que tú te mantengas tal como eres y de que utilices los medios necesarios pero con inteligencia y afectividad para manejar la situación.

Pregunta: Pero, en la práctica, frente a una situación agresiva, la respuesta es automática ¿no?

Blay: Es automática pero tú le has de dar una dirección. ¡Claro! Porque también tu mente ha de estar abierta. Lo que es automático es la respuesta en cuanto a potencial, pues estamos hablando de la fuerza, que precisamente es ante lo que nos cerramos más. Y el problema de la fuerza es a la inversa de como lo estamos viviendo. La verdad es que nuestra potencia interior aumenta en la medida que permitimos que la potencia de base funcione. Y por eso hemos de estar abiertos. En cambio, cuando yo estoy cerrado, resistiéndome al impacto exterior, entonces he de hacer un esfuerzo para movilizar fuerza. Pero si yo estoy viviendo la fuerza del otro y la mía a la vez, no las viviré nunca como antagónicas; y no obstante podrá haber una acción muy intensa. Esto es lo notable; que aumenta el poder operativo, efectivo, pero no hay esfuerzo. Si tú eres la energía que anima a varias partes de un todo, es imposible que haya esfuerzo. Ésta es una de las consecuencias de vivir la unidad total en un sentido superior; superior visto desde la perspectiva en que se suele vivir.

Si se practica tal como he explicado, todo esto se va descubriendo. Como el problema del miedo (o el temor) es el más importante que prácticamente tenemos todos, entonces el hecho de descubrir o saber manejarse en relación con la energía interior es fundamental. Probadlo en situaciones que no impliquen peligro, que no sean graves, y podréis comprobarlo.

Pregunta: Cuando has dicho la palabra creatividad, yo he pensado en la armonía. Al lograrse la unidad ¿qué diferencia hay entre la creatividad y la armonía?

Blay: La armonía se produce cuando se construye una unidad de una multiplicidad. Solamente que esta unidad puede construirse a varios niveles; y cuando lo construimos a un nivel superior al del estímulo, esto es creatividad. Esto lo podéis ver aquí, cuando me formuláis preguntas. Muchas veces que formuláis una pregunta a la que yo os respondo de una manera que parece que no sea una respuesta adecuada. Pero si estuviérais atentos veríais que os estoy invitando a buscar la armonía en otro nivel superior del que habéis planteado la pregunta. Yo entiendo perfectamente, en general, lo que me preguntáis, cómo me lo preguntáis y la respuesta que esperáis. Entonces yo contesto desde otro nivel, deliberadamente. Si la persona está atenta, entonces crece; porque es una respuesta creativa. Si la persona está agarrada a su pregunta tal c´pmo la ve en su mente, entonces no escucha y no se entera de nada (pues no me ha entendido). Y eso lo digo porque ocurre con cierta frecuencia.

Antonio Blay Fontcuberta. “La realidad. Curso de profundización y diálogos. Cap 3, la unidad.” Editorial Indigo. 1994. 

Primera entrega, pincha aquí: https://autorrealizacion.org/la-unidad-1a-entrega-de-3-2/

Segunda entrega, pincha aquí: https://autorrealizacion.org/la-unidad-2a-entrega-de-3/

Imagen: Pixabay 

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