RESÚMENES DE LAS PONENCIAS 

1. UNIDAD EN LA PERSONALIDAD 

1.1.- División en la conciencia personal. Ricardo Vidal. 

Para volver a vivir en la unidad de conciencia, que es la totalidad de nuestro ser, hemos de ver con claridad lo que no somos y creemos ser, y lo que sí somos de verdad; los dos trabajos son complementarios y necesarios. 

1.2.- El problema del personaje. Davinia Qui. 

La identificación con el personaje nos aleja de nuestra naturaleza esencial y nos lleva a confundir quiénes somos con cómo creemos que debemos ser. Al depender de la mirada externa, reprimimos nuestra espontaneidad, buscando en la aprobación aquello que ya está en nosotros. Reconocer el personaje no es la finalidad, sino el punto de partida para vivir desde nuestra esencia y dar sentido a nuestra vida. 

1.3.- La conciencia unificada. Héctor Bueno. 

La propuesta de esta intervención parte de una pregunta práctica: ¿qué cambia cuando dejamos de vivir identificados con el personaje y recuperamos la conciencia de nuestra propia presencia? Desde el Trabajo de Antonio Blay, exploraremos cómo este gesto permite mirar y responder a la realidad desde la inteligencia, el amor y la energía, abriendo una forma distinta de relacionarnos con los demás y de pasar del yo al nosotros. 

2. UNIDAD EN LA COLECTIVIDAD 

2.1.- Unidad-multiplicidad. Natalia Sancho. 

La multiplicidad no rompe la unidad: es su manera de expresarse. Ser uno mismo no consiste en apartarse de los demás, ni en confundirse con lo que uno hace o consigue, sino en reconocer ese fondo común que nos une, y del que cada uno es una expresión única. 

2.2.-La organización social como expresión del amor. Mercé Conangla. 

2.3.- La conciencia del nosotros. Isabel Moya. 

Somos seres sociales. Nuestras capacidades las desarrollamos actuando: Actitud positiva. Así evolucionamos personalmente a la vez que construimos el entorno que nos acoge.
Las dos lineas de nuestra vida: crecimiento horizontal y vertical.

3. UNIDAD EN LA HUMANIDAD 

3.1.- Herencia y problemática social. Xavier Guix. 

Vivir sin tiempo y sin horizonte de futuro empobrece nuestra vida psíquica. Cuando la apertura a lo posible desaparece, quedamos atrapados en un presente fragmentado, en la inmediatez y el individualismo. De ahí surge hoy la necesidad de recuperar interioridad, sentido y comunidad. La necesidad de volver a la unidad. 

3.2.- Las leyes del colectivo. Imanol Cueto. 

Esta ponencia aborda los niveles de conciencia desde los que la persona y la humanidad perciben y actúan en la realidad, a partir de tres leyes de manifestación: la ley del más apto, la ley del intercambio y la ley del amor. Se analiza cómo el ascenso individual de conciencia constituye también una forma de contribuir al desarrollo colectivo de la humanidad, reflejándose esta misma dinámica en sus diferentes estructuras y organizaciones. 

3.3.- La atención al planeta. Iván Ojeda. 

Se reflexiona sobre la unidad del planeta y la interdependencia humana.  Aborda la crisis ecológica desde la ecología integral y la visión de Antonio Blay. 
Plantea la sostenibilidad y la gobernanza global como retos compartidos. 
Propone una conciencia de unidad basada en la responsabilidad y el cuidado. 

4. UNIDAD EN EL ESPÍRITU 

4.1.- Inmanencia y trascendencia. Amaia Gabilondo. 

Dios es trascendente e inmanente; aunque esté más allá de los límites de nuestro conocimiento, también lo percibimos unido íntimamente a nosotros. Esta contradicción aparente se disuelve cuando experimentamos el Espíritu que somos y pasamos a reconocerlo en Todo lo que nos rodea. Sólo hay que cambiar nuestra mirada ante la existencia y prestarle atención. 
 

4.2.- Identificación y expansión de la conciencia horizontal y vertical. Jordi Sapés. 

Dios nos da la vida y la recorre con nosotros. La triple dimensión de la existencia: horizontalidad (mundo material y tiempo), verticalidad (conciencia y evolución) y profundidad (presencia del Ser y autorrealización).  La nostalgia del Ser impulsa el conocimiento y promueve el progreso. 

4.3.- La unidad en el Ser. Juan María de la Torre. 

La unidad no acontece en el Ser, sino en la Realidad. Porque el Ser es temporo-espacial. Dios no tiene Ser. Dios seria el «Pre-ser», o sea, «la Realidad». Todo cuanto existe en tiempo y espacio son seres-siendo (viviendo). Y cuando dejamos de «ser siendo», ya no somos, hemos «sido», epitafio común de todos los mortales. Sin embargo todos los «sidos», que ya no son, están abrazados en la Realidad eterna e inmensa. El hombre no tiene cuerpo, sino «que es cuerpo»: un misterioso complejo sacramental.

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