La Fuente de la paz
gota que cae[/caption]
[…]No nos lamentemos de los problemas, de las circunstancias, etc. En lugar de lamentarnos, trabajemos para abrirnos a la Fuente, trabajemos para la solución única, real.
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[…]No nos lamentemos de los problemas, de las circunstancias, etc. En lugar de lamentarnos, trabajemos para abrirnos a la Fuente, trabajemos para la solución única, real.
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Partisano[/caption]
Probablemente la noción que daremos de Dios chocará con la formación que hemos recibido. Sin embargo, es una profunda convicción de todo aquel que trata de ver y pensar por sí mismo el que Dios no puede ser una fórmula. Dios no puede ser una imagen que nos viene prefabricada, sino que ha de ser un descubrimiento permanente.
Dios ha de incluir todos los aspectos de todo Leer más »
pixabay[/caption]
El punto más importante, el punto capital en la relación humana, es éste:
Cuando yo vivo en el mundo de las circunstancias, cuando yo trato con alguien, ¿espero algo de ese alguien, me apoyo en lo que voy a conseguir de esta persona? Es decir ¿establezco una relación dependiendo del objeto, o mi relación se apoya en el sujeto?
pixabay[/caption]
Yo debo mantener la conciencia clara de mí al máximo de lo que sea capaz (cosa que debe cultivarse habitualmente) y, entonces, observar qué ocurre cuando me pongo en contacto con una persona importante o con una situación importante. Si estoy atento, descubriré que, en el momento de enfrentar algo que califico de importante (por el concepto que sea), entonces yo me ausento de mi conciencia de mí para estar atento a la conciencia de lo otro (lo importante). Este es el problema, pues la conciencia tiende a este doble movimiento: cuando yo estoy muy consciente de mí, estoy ausente en un grado u otro de lo demás, y cuando estoy atento y consciente de algo exterior, entonces me ausento de mí.
Mantener la conciencia de mí y del exterior al mismo tiempo Leer más »
© Laura López[/caption]
Debemos estar más presentes en cada instante. Si, por ejemplo, yo estoy hablando, he de aprender a estar todo yo más presente en lo que digo, tanto en la idea que fluye de mí -sea de la mente personal, sea de mis niveles espirituales-, como a la conciencia que tengo de los demás, no sólo visualmente sino también como conciencia de ellos en cuanto personas que sienten, viven, desean y temen (de todo su mundo interior). Cuanto más permeable sea yo, cuanto más deje vía libre a este circuito dinámico, más se desarrollará en mí la capacidad para ver claro, tanto dentro como fuera de mí mismo.

Nuestra vida es un proceso por el cual nosotros mismos somos los creadores de nuestra plenitud. Yo no puedo vivir otra plenitud que la que es consecuente a la actualización de mi capacidad de comprender, de amar y de actuar. En la medida en que ejercito esto, en esa misma medida yo crezco. Y crezco en un sentido externo de capacidad de vivir; y crezco en un sentido interno, de propia plenitud.
La plenitud: ejercitación del potencial Leer más »

Las ideas son estupendas, ya lo he dicho, pero aquí estamos hablando de un trabajo de autodescubrimiento que consiste en buscar qué soy yo realmente y llegar a vivir eso que soy de un modo directo, inmediato, pleno. Para eso, las ideas son siempre un estorbo. El único bien que nos pueden hacer es darnos a entender su propia relatividad, su propia impotencia, su propia inadecuación para conducirnos a esta realización.
Prescindir de las ideas Leer más »

Cuando yo vivo mi centro es cuando descubro el centro de los demás. Cuando yo vivo mi conciencia profunda es cuando descubro mi parentesco con los demás. Cuando yo vivo sólo lo externo es cuando vivo lo que me separa totalmente de los demás. Por lo tanto, el lugar desde donde yo vivo es lo que señala mi capacidad de vivir. Si vivo lo periférico el otro será para mí un ser distinto, el cual podrá ayudarme o oponérseme, pero siempre como un ser diferente. Cuando yo vivo desde mi conciencia interna el otro es alguien que resuena como yo, que tiene unos modos muy semejantes a mí, que tiene el mismo argumento básico de existencia y que participa de lo que yo vivo -y yo de lo que él vive-, me dé cuenta o no. Y cuando llego más al centro descubro que hay una profunda identidad de sujeto último.

Lo que he ejercitado y cómo lo he ejercitado determina mi modo actual de ser. O sea, que yo como ser concreto soy lo que he vivido como experiencia activa; es lo que podemos llamar el yo-experiencia, en el sentido activo. Yo me he configurado de acuerdo con lo que he ejercitado y del modo particular como lo he ejercitado.

Yo os estoy enseñando un modo de trabajo que integre lo humano habitual, lo psicológico, con lo espiritual. En cambio, muchos, la mayor parte de los trabajos tradicionales que hay sobre lo espiritual, excluyen al resto del mundo, porque es una concentración sobre un objeto, una absorción en un objeto excluyendo el resto.
Oriente y occidente Leer más »