Recibir y dar paso a Dios en mi
Hemos de aprender a vivir las situaciones con una sencillez absoluta, con gran naturalidad. He de poder vivir la alegría, la simplicidad, he de poder vivirlo todo con este ensanchamiento interior de la conciencia. No poner cara de misterio, cara de lástima o de recogimiento. Busquemos nuestra verdadera cara, nuestra verdadera naturaleza, y tal vez descubramos que se está riendo a carcajadas de todos los personajes que estamos representando.
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