La Presencia de Dios (1)
La Presencia de Dios es algo que debe ser descubierto experimentalmente, y esta experiencia es lo que da comienzo a la vida espiritual.
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La Presencia de Dios es algo que debe ser descubierto experimentalmente, y esta experiencia es lo que da comienzo a la vida espiritual.
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Oriente ha venido a ser para muchos como sinónimo de espiritualidad, y Occidente como sinónimo de materialismo. Para otros, sin embargo, Oriente no es sino un país inmenso que se ha pasado los siglos petrificado, soñando en hipotéticos mundos subjetivos, rehusando enfrentarse abiertamente con los problemas inmediatos y concretos del mundo físico, económico, político y social, que para Occidente constituyen la máxima realidad. Y para otros, en fin, la actitud de Oriente no plantea ninguna cuestión de valores, sino que es simplemente la expresión de un modo de ser, digamos de un temperamento racial, que se caracteriza por su tendencia contemplativa, pasiva e introspectiva, en contraste con el modo de ser occidental, activo, dinámico y emprendedor.
Oriente, Occidente y Espiritualidad Leer más »
Este libro ha sido escrito para los descontentos inteligentes. Es decir, para todos aquellos que, estando disconformes con su modo de ser actual, piensan que debe existir alguna manera de modificar sustantivamente su Personalidad, en el sentido de alcanzar una mayor expansión de sus recursos y una más profunda vivencia de la propia plenitud. Para aquellos que no se encierran en el rígido caparazón de sus ideas y actitudes cristalizadas, y están dispuestos a emprender un trabajo definido para alcanzar una liberación interior de temores, prejuicios, encogimientos, incertidumbres, dudas y perplejidades. Para los que presienten la posibilidad de un vivir pleno, maduro, creador, lleno de sano positivismo y rico de significado. Para los que anhelan respirar hondamente sin trabas interiores, que desean comprender el sentido de la propia vida y que son capaces de luchar para llegar a vivirla de un modo total.
La personalidad creadora. Técnicas psicológicas y liberación interior. Prólogo Leer más »
Para que se produzca esta realización yo he de trabajar. Pues aunque esta Realidad ya existe, ya está funcionando (ya que no existe otra energía ni otro poder aparte del Poder Absoluto), aunque yo no puedo ni debo modificar nada de lo que Es, en cambio sí debo modificar mi pequeña visión de las cosas, he de modificar el hecho de apoyarme sólo en lo que perciben mis sentidos materiales y en las ideas que me han transmitido las personas con las que me he educado. Pues las personas, en general, viven sólo a un nivel psicológico y no me han podido trasmitir esa realidad espiritual. Me han hablado de ella, pero desde una postura de creencia, de fe, de moral y quizá de ritual, pero no como de algo realizable experimentalmente en mi propia conciencia.
El sentido espiritual Leer más »
Podemos mirar también cómo vive el hombre su propia conciencia de ser. El hombre es un punto, una idea o una voluntad individualizada en la Mente Divina. Pero el hombre está muy lejos de vivir eso. El hombre, cuando es un niño pequeño se vive como una suma de impresiones e impulsos bastante difusos, según parece. Está viviendo, sí, a partir de la dinámica real de la vida, pero de una manera bastante informe. A medida que va creciendo, a medida que va viviendo más y más sus energías y va estructurando su sistema nervioso, toma una conciencia más clara, más diferenciada, de sí mismo y de lo que le rodea. Podríamos decir que el hombre pasa un período de su vida en que está viviendo esencialmente a nivel de su capacidad de experimentar —aunque esto es algo que ocurre durante toda la vida, podríamos señalar que hay un período en que la cosa aparece en estado puro, que es cuando el niño aprende a hacer las cosas; entonces se vive como impulso, se vive de una manera directa, pura—. Pero, poco a poco, a esto se sobrepone la idea que él se va formando de sí mismo. Los demás se refieren a él, le enuncian conceptos, valores, opiniones, le comparan, le contrastan, le juzgan, y todo esto hace que el niño vaya adquiriendo una idea de sí mismo basada no sólo en su experiencia, sino en los juicios y valores que el exterior manifiesta respecto de él.
Cómo se vive el hombre: El yo-idea. Leer más »
Perdí a mi mujer, de manera súbita e inesperada, en una mañana, supuestamente normal y corriente, del mes de febrero. Me resulta difícil escribir sobre ello; no he podido hacerlo hasta ahora. Me pude ir despidiendo de Chus durante las horas en las que, inconsciente y sedada, se fue retirando del cuerpo. Yo, en un estado mental de aturdimiento e incredulidad, me mantenía centrado, sostenido por unas fuerzas que desde luego no sentía como mías. Al día siguiente, cuando la costumbre nos obliga a estar de pie, dando explicaciones y recibiendo el pésame, no era capaz de soportar tanto dolor. Sentía que no podía haber pesadumbre más grande que aquella, dudaba de poder resistirlo. Y aprendí el significado de la expresión: tener el corazón desgarrado. No es solo una herida, es un pedazo del alma que se rompe, se desgaja y se marcha con ella.
El Trabajo en la muerte de un ser querido Leer más »

«Según Séneca la naturaleza es Dios y Dios está en la naturaleza, y el hombre, gracias al don particular de la razón que le es propio, está capacitado para penetrar la naturaleza y discernir las leyes divinas que le son inherentes. Además muestra que la razón divina puede ser percibida más claramente en el hombre que se mantiene firme y calmado en períodos de turbulencia.
En su consciencia el hombre tiene el guía infalible en su actuar. Pero por encima de esta consciencia se encuentra, como autoridad última, la divinidad que nos la ha dado para ser nuestro guardián, la divinidad a la cual debemos nuestra vida, ante la cual somos responsables, y a la que no escapa acontecimiento alguno.
Quizás la cuestión está en dilucidar cuál es nuestro protagonismo en esta conciencia. Lo que no aparece en esta perspectiva es ningún propósito de castigarnos si no nos comportamos de una determinada manera. La pena se limita en todo caso al hecho de no disfrutar del privilegio que supone la conciencia, pero en ningún caso se habla de una realidad trascendente, más allá de los sentidos.»

Nosotros somos como unos instrumentos conscientes, inteligentes, en manos de Dios, para poder expresar un poco más Su plenitud en la tierra. Somos canales para poder iluminar -mediante Su acción a través de nosotros-un poco más a los demás. No porque yo tenga que enseñar nada ni porque tenga que cambiar o iluminar a nadie, sino solamente porque dejo que Dios a través de mí haga su trabajo de iluminación, de redención. No soy yo quien hago; sólo dejo que Dios haga en mí y a través de mí. En el momento en que creo ser yo, personalmente, quien hace algo, estoy ya cerrando esta apertura hacia Dios, esta puerta de entrada de Dios en mí.
Somos instrumentos para expresar Su plenitud Leer más »

Cuando la persona se ha integrado a través del trabajo, que no hace falta que se haya culminado de un modo perfecto, pero sí que se haya logrado esa integración, esa unificación de esas dualidades creadas artificialmente, como eran: la separación del fondo de la forma y, luego, la separación de lo que es consciente y de lo que es inconsciente con todas las cargas retenidas en el inconsciente. Cuando todo esto se ha reasumido en una unidad de nuevo, entonces aparece de modo natural una expansión de conciencia.
Expansión de la conciencia Leer más »

«Blay resaltaba que lo que no se aprende por discernimiento, se aprende por sufrimiento, pero es un sufrimiento que dirige y orienta: y parece estar inscrito en la condición humana para que no podamos instalarnos en la existencia prescindiendo de nuestra naturaleza esencial.
Cada vez que la Iglesia descuida la existencia hay movimientos que protestan con razón ante este olvido del ser humano esencial: Giordano Bruno en el Renacimiento; Feuerbach, Marx, Nietzsche o Freud en el siglo XIX. una parte de la verdad de la que es depositaria con el encargo de hacerla fructificar, aparece un supuesto adversario que reivindica esta verdad que ha sido descuidada. Y lo hace hostigando al cristianismo en nombre de esa verdad. La propia guerra es la forma que adopta la unidad rota; y manifiesta el deseo que tiene la verdad de volver a sí misma, a su unidad.
El hombre es un ser histórico, y la historia es crecimiento, maduración de la humanidad hacia su edad adulta, de una forma zigzagueante que revela la presencia de un elemento negativo y doloroso. Este es el significado profundo de el “parirás con dolor”. Este elemento negativo se destaca cada vez más a medida que va progresando la humanidad. Nos hace más conscientes de estar desnudos y de andar escondiéndonos de nuestra esencia. Hace más evidente la mentira y por lo tanto nos resulta más fácil liberarnos de ella.»