El yo que nos descentra

La mente funciona muy bien hasta que descubre que uno es más importante que los demás, hasta que el niño descubre que en él hay unas cosas que le gustan más que las otras y que las cosas que le gustan más son las que se refieren a él, a su persona, las que le dan una confirmación, las que van a favor de sus gustos sensuales o afectivos o ideales, y en la medida en que puede mantener alejado las cosas que se oponen a esos valores. Parece como si esa falta de centramiento fuera una cosa de herencia, de estadio de desarrollo, ya que no podemos achacarlo a un accidente: es lo normal, es el estado general de la humanidad.
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El amor profundo, formación total[/caption]













