La libertad interior
La “prueba del algodón” de la libertad interior es experimentar la posibilidad de hacer algo nuevo, diferente de lo acostumbrado, aunque nuestra situación personal no lo requiera. Y esta libertad
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La “prueba del algodón” de la libertad interior es experimentar la posibilidad de hacer algo nuevo, diferente de lo acostumbrado, aunque nuestra situación personal no lo requiera. Y esta libertad
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Nacemos en el seno de un colectivo. Formamos parte de él vivimos para mirar el conflicto, ver lo que sucede y poner lo que somos para superar el desequilibrio. No hay buenos y malos.
Saber amar ¿Cómo aprender a amar? (5 y final) Leer más »
El conflicto señala un desequilibrio que hay que atender. Y nosotros siempre nos situamos en el lado de los buenos.
Saber amar. ¿Cómo aprender a amar? (4) Leer más »
Amor sin juicios. Los dos polos de la unidad: el todo y cada una de las partes.
Saber amar ¿Cómo aprender a amar? (3) Leer más »
Amar también es amar a los enemigos
Saber amar ¿Cómo aprender a amar? (2) Leer más »
Parece claro que para contestar a esta pregunta es necesario definir en primer lugar qué entendemos por amar. También nos tendremos que preguntar quién decide si estamos amando “correctamente”:
Saber amar. ¿Cómo aprender a amar? (1) Leer más »
De la trascendencia procede la vida y la conciencia que nos permite tener un papel creativo en este plano material. Nuestra participación en el mundo no se inicia cuando nos introducimos en el mundo laboral; empieza en el mismo momento en que nacemos. Los niños participan en todo momento en el colectivo; primero en la familia; después en la escuela y en los estudios medios o superiores; a continuación, en el mundo laboral y, posteriormente, en el social y el humano. Y aportan a cada uno de estos planos lo que han vivido en el anterior.
El sentido de la vida, desde la infancia Leer más »

Las dificultades del ejercicio
Por desgracia, la experiencia del despertar es muy inestable al principio. Después de tantos años de poner toda la atención en el exterior es difícil cambiar esta inercia de buenas a primeras. Nuestra mente no está acostumbrada a prestar atención a nuestra presencia; está acostumbrada a pensar en nosotros. Se pasa todo el tiempo juzgándonos y considerando lo que tenemos y lo que nos falta, pero no nos presta atención alguna. El personaje todavía nos está educando y piensa en nosotros en términos de futuro. Es más, considera que prestarnos atención a nosotros mismos, tal como somos, es una pérdida de tiempo y una falta de responsabilidad.
El ejercicio de despertar (3 y final) Leer más »

De entrada cuesta una barbaridad distraer parte de nuestra atención para ponerla en nosotros mismos porque de pequeños nos obligaron a ponerla toda en el exterior y nos hemos habituado. Para el personaje ¿qué sentido tiene prestarnos atención a nosotros mismos si nuestra identidad, valor y seguridad dependen de lo que hagamos cara al exterior? Es lógico que pongamos allí los cinco sentidos. De hecho, es mejor que, inicialmente, practiques este ejercicio [ver el artículo anterior: “el ejercicio de despertar (1)”] mientras haces algo simple que no requiera mucha atención por tu parte; por ejemplo: caminar. Puedes caminar y prestarte atención a ti caminando.
El ejercicio de despertar (2) Leer más »

Lo habitual es que la gente busque en la espiritualidad un remedio para los problemas que tiene el personaje con el que se ha identificado. Y claro, esto no constituye el verdadero problema; el verdadero problema es esta identificación: el personaje en sí es el problema; no las cosas que nos presenta como dificultades.
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