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Jordi
ParticipantePara mí, lo que dice es que lo que le da sentido al objeto es el sujeto. Y lo que le da sentido al sujeto es el amor.
Jordi
ParticipanteOcuparse demasiado de uno mismo produce una terrible fatiga. Un hombre en esta posición está ciego y sordo a todo lo demás. La fatiga misma le impide ver las maravillas que le rodean.
A mí me ocurre que cuando estoy muy pendiente de mí, de si estoy despierto o dormido, o de si siento esto o lo otro, de si mi percepción de la realidad es así o asá,… acabo entrando en una dinámica de pensamiento que me provoca preocupación y desasosiego.
En cambio, si me sitúo en el momento presente y atiendo las cosas una por una, o sea, si me ocupo de lo que me rodea estando consciente de lo que hago, entonces aparece mucho más silencio y se disipan las nubes.
Jordi
ParticipanteSi el Señor no construye la casa
en vano se cansan los albañiles.
Si el Señor no guarda la ciudad
en vano vigilan los centinelas.Si no estamos despiertos, desperdiciamos nuestro potencial.
Si no estamos despiertos, nos agotamos llevando a cabo empresas personajiles y nos estresamos prestando atención a temas también personajiles.
Jordi
ParticipanteEl Señor es el nivel de consciencia inmediatamente superior al que estamos instalados. Si lo invocamos y éste desciende en nosotros, las dificultades del nivel de consciencia inferior desaparecen porque ya no estamos en él.
Jordi
ParticipanteY cuando un tranquilo silencio ocupaba todas las cosas, y la noche, siguiendo su curso, se hallaba en la mitad del camino, tu omnipotente palabra, oh Señor, desde el cielo, saltó de repente en medio de la tierra condenada al exterminio.
Para mí «el tranquilo silencio que ocupaba todas las cosas» es resultado del cese de la incesante actividad mental del personaje. Una vez desactivado éste, se deja vía libre para que Dios implemente su Palabra (convierta la esencia en existencia) a través nuestro.
Buen año nuevo a todos!
Jordi
ParticipanteTenemos una aspiración innata de plenitud, de presencia y de conexión con Dios. No tener satisfecha esta demanda provoca desazón.
El personaje utiliza esta desazón para decirnos que es causada por algo malo que hay en nosotros y por nuestra manera de ver, sentir y hacer las cosas. También nos señala que no son suficientes las cosas que tenemos, la vida que vivimos… Para solucionarlo nos propone ser de un modo nuevo, tener cosas nuevas, hacer una vida nueva. Cuando lo consigamos, entonces sí alcanzaremos la tan deseada plenitud.
Sin embargo, cuando, después de mucho esfuerzo, conseguimos alguno de los objetivos que nos marca el personaje vemos que tan deseada plenitud llega de forma efímera o ni tan siquiera llega. Y, en vez de ver que la solución que nos propone el personaje no nos lleva a la plenitud, nos culpamos a nosotros mismos por no haber hecho suficientemente bien lo que nos propone el personaje, y nos decimos que “la próxima vez sí, la próxima sí que lo haré de forma perfecta y de una vez por todas conseguiré la felicidad” y así discurre nuestra vida: una infinita secuencia de ensayo-error en la que siempre nos sale error.
Es importarse darse cuenta de que el personaje utiliza esta desazón para “vendernos” su solución, de modo que pensemos que la desazón viene provocada por no ser como él nos propone ser. Y esta cortina de humo nos impide ver la verdadera causa de la desazón, que es la falta de plenitud, presencia y conexión con Dios causada, justamente, por la propia injerencia del personaje en nosotros.
Jordi
ParticipanteEl esfuerzo es para ser cada vez más una herramienta a través de la que Dios se exprese. Desidentificados del personaje y conscientes de las facultades que nos han sido dadas no queda más que ser sus manos en este mundo.
Jordi
Participanteprueba
Jordi
ParticipanteHola, os explico cómo he vivido estos días.
Vivo en Girona desde los ocho años. Tradicionalmente me he sentido catalán y español. Me emocionaba con Els Segadors (el himno catalán) y también cuando sonaba el himno español.
Desde que tengo uso de razón, el independentismo ha sido un tema de conversación recurrente a mi alrededor. He constatado, eso sí, una evolución en los últimos 20 años. En los 90 los independentistas procedían de familias catalanas de toda la vida (tradúzcase por gente con apellidos catalanes). Lentamente y, a partir de Carod-Rovira, esto fue variando. El independentismo se fue abriendo a todos los sectores de la población hasta el punto de que hoy en día nos encontramos con políticos independentistas como Antonio Baños y Gabriel Rufián, los cuales afirman en castellano: “queremos la independencia de Cataluña”, algo bastante inaudito tan solo unos años atrás. Ésta ha sido para mí una de las jugadas maestras del independentismo: abrirse a todo el mundo que viviese en Cataluña. Ha pasado de ser una minoría a ser la mitad de la población.
También hay que tener en cuenta que Cataluña ha estado mucho años dirigida por un partido, CiU, que ha jugado con los sentimientos de los catalanes para provocarnos en contra de España, exponiendo que Madrid es el enemigo y que “España nos roba”. CIU, un partido para el que la “normalización lingüística” ha consistido en renunciar al castellano y apostar al 100% por el catalán (al menos en Girona). Un partido con una ideología que, gustase más o menos, era el punto de referencia de todos los catalanes, fuese para darle apoyo o para criticarlo, pero el punto de referencia.
La caída del “pater familias” Jordi Pujol ha supuesto tal descalabro que no nos hemos recuperado aún. Jordi Pujol era una especie de Dios al que nadie cuestionaba nada, ni tan siquiera que no hubiese aceptado el concierto económico que en su momento le ofreció Suárez. Ver que no es quien nos pensábamos que era y no sólo eso, sino ver que ha robado y traicionado a todos los catalanes es algo de que nos ha dejado en estado de shock. No sólo ha caído Pujol sino que ha caído toda su manera de hacer política y en definitiva el punto de referencia de todos.
El independentismo es un tema que nunca me ha interesado especialmente y del que siempre he evitado hablar por parecerme un tema eterno, cansino y sin solución. De hecho, nunca me ha parecido un tema muy importante porque nunca he creído que mi vida fuese a cambiar en un Cataluña independiente. Y es que para mí, ya es como si viviese en un Cataluña independiente: mi día a día es 100% en catalán, todo mi entorno es catalanoparlante y lo único que hago en castellano (mi lengua materna) es el Trabajo.
Sintiéndome cómodo así, en una Cataluña dentro de España y también estando a favor de que la gente vote, el día el 9 de noviembre de 2014, día en que se celebró la consulta independentista no vinculante, fui a votar y voté no a la independencia.
Y llegó el 1-O. No me pareció bien que no nos dejasen ir a votar. Considero que es un derecho. Por eso ese día a primera hora estuve ya en el colegio electoral que me tocaba. Allí percibí lo que comentaba Jordi, que formaba parte de algo mayor a mí, fue fantástico. Luego empezaron a llegar los vídeos de colegios donde había intervenido la Guardia Civil y la Policía Nacional, vídeos algunos de ellos donde aparecían conocidos míos y compañeros de trabajo siendo aporreados. Voté sí a la independencia. Tratándonos de ese modo, el Estado no nos deja otra opción. No quiero formar parte de un Estado que trata de este modo a sus conciudadanos. Nos organizamos y nos pasamos el día entero de colegio electoral a colegio electoral “protegiéndolos”. Las furgonetas de la Policía Nacional pasaban delante de los colegios y si había mucha gente congregaba solían (no siempre) desistir. En los colegios en los que estuve yo no intervinieron.
Con respecto a este hecho quiero mencionar que creo que fuimos utilizados por el Gobierno catalán. No me creo que no supiesen lo que iba a pasar. Lo pintaron todo como si fuese una fiesta. La gente iba en familia a los colegios. Incluso yo acudí al colegio con una amiga y su hija de 18 meses pensándonos que aquello era algo lúdico-festivo. Por suerte nos dimos cuenta del riesgo y ella se llevó a su hija a casa. Los fuerzas de seguridad de Estado hicieron su trabajo y allí están los vídeos que todos hemos visto.
La sensación que se te queda en el cuerpo al verte tratado así por la policía de tu propio país, a la que pagas con tus impuestos y que se supone que te tiene que proteger es de desolación.
Te sientes desprotegido. Ves que el Estado al que creías que pertenecías no te respeta ni te quiere y además te maltrata. Como el matrimonio de matratador-matratada del que habla Jordi Sapés en uno de los comentarios. No te dejan alternativa. Te quieres ir de allí.
Luego vino el día de la vaga del 3-O y el discurso del Rey. El discurso me dejó estupefacto. La verdad es que siempre había sentido cierta simpatía por la Corona, una institución como de país de cuento de hadas que me despertaba interés de chafardero, de revistas Hola y Diez Minutos. Cuando vi cómo el que se supone que es rey de todos los españoles ignoraba el trato recibido por los más de dos millones de personas que fuimos a votar, algo se acabó de romper dentro de mí.
La sensación que tengo ahora es que Cataluña es una simple colonia española. No se nos quiere. Bueno, sí se nos quiere, claro, se nos quiere como se podía querer en su momento a Filipinas o a Cuba. Ya no me siento representado por España. Ya no es mi país.
Jordi
ParticipanteHola,
la película me ha gustado.
En este comentario hay spoilers. Lo digo porque si aún no la habéis visto.Hanna Arent se encuentra ante una realidad (el juicio a Eichmann) y decide poner su amor, inteligencia y energía en estudiar el juicio y al acusado. Lo que descubre (que Eichmann era alguien mediocre que había puesto sus capacidades al servicio de seguir órdenes renunciando a ver por sí mismo, y que los líderes judíos facilitaron las tareas de los nazis) es algo que difiere de la creencias del ambiente que la rodea (que se empeñan en identificar a Eichmann con el mal supremo y en eximir a los líderes judíos de cualquier tipo de responsabilidad).
Hanna, a pesar de la manifiesta oposición que vive a su alrededor, asume la responsabilidad de mostrar lo que ve sobre el asunto y expresarlo y actúa en consecuencia.
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